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Patrimonio cultural y economía

Por domingo 26 de junio de 2011 Sin Comentarios

Por Francisco Torres Vega*

Las entidades y empresas que inciden en la creación del patrimonio cultural y las empresas mercantiles tienen objetivos diametralmente diferentes, esto es, la visión que tiene el análisis económico y que sirve de fundamento para conocer a las empresas culturales y a las empresas que persiguen el lucro son diferentes, aunque las herramientas de tal análisis se basen en la íntima relación entre el costo y el beneficio.

Un análisis comparativo entre la utilidad respecto del costo con mucha frecuencia es una guía equivocada para solucionar las cuestiones esenciales de la cultura, que adquiere en el proceso de su creación un valor económico específico, reconocido socialmente pero apreciada de manera inadecuada.

Los costos en que incurren las empresas creadoras de cultura son relativamente pequeños cuando se le comparan con la considerable cantidad de beneficios sociales que producen, en cambio, cuando en las empresas mercantiles los costos se igualan o exceden a la utilidad o beneficio simplemente tienden a desaparecer.

Son problemas metodológicamente diferentes, cuando se trata de estudiar el beneficio respecto del costo en las empresas creadoras de cultura, se tiene que complementar con nuevos instrumentos analíticos, además del criterio de valor de uso y/o de cambio que se utiliza para analizar los bienes y servicios producidos por las empresas privadas, se debe incluir otras categorías de valor adicional cuyos componentes giran alrededor de un valor inteligible y abordable como es lo estético y recreativo del espacio cultural.

Por ejemplo, el valor de un sitio cultural como los pueblos señoriales o mágicos, va más allá de la derrama económica que el sitio puede generar por los turistas que lo visitan, esto es, los pueblos que han sido definidos como culturalmente únicos tienen valor por sí mismos, tienen valor no solo para los residentes y visitantes, sino por su contribución al fomento de la dignidad ciudadana (incluidos los más pobres y desprotegidos), la identidad y el patrimonio cultural. Emergen incontablemente en la literatura económica como bienes públicos y como tales debieran alcanzar el sus tento de los recursos públicos, pero ante un panorama de recesión económica y escasez de imaginación para diseñar políticas públicas que incentiven el espacio, supervivencia y la trascendencia en el tiempo del movimiento cultural es un serio desafío para los pueblos señoriales y mágicos y, también para las iniciativas culturales que de ellos emanan, pues la política cultural tiene un costo local, pero tiene beneficios globales cuando al hacerse cumplir por sí misma, asegura la conservación y revitalización de sitios históricos invaluables, hasta ahora, por métodos cotidianos de evaluación.

*Economista y profesor universitario

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