Nacional

Oiga, amigo… ¡Se aventó..! Homenaje a Pablo Xibillé

Por domingo 10 de abril de 2011 Sin Comentarios

Por Alberto Ángel El Cuervo*

Para mí, era mágico por fin lle­gar a ese puerto que describía el afamadísimo Mike Laure en lo que fuera tal vez su mayor éxito ra­dial… El carnaval, era otra de las co­sas que hacía brotar constantemente mi deseo de conocer ese puerto del pacífico mexicano… Pepe Camacho, incansable promotor discográfico y gran amigo, me acompañaba en lo que era mi primera gira formal a la que la compañía disquera me en­viaba… Desde Mazatlán, hasta En­senada… Ese sería nuestro periplo… Muchas radiodifusoras serían visi­tadas, pero había una en particular que interesaba a la compañía donde grababa en aquel entonces… La XE-ACE, Radio Éxitos, que transmitía desde el mágico puerto de Mazatlán, Sinaloa. Llegamos un sábado… Hicimos una visita rápida al periódico y la televisión local… Era una época en que las comunicaciones no se da­ban con la ligereza de hoy en día… El mundo conservaba sus cotos culturales de manera férrea… Ahora, todo se hace por medio de la avanzada tecnología a largas distancias… Impresionante, sí, pero aquella magia que tenía recorrer la legua visitando desde la estación más humil­de hasta los poderosos conglomerados de la comunicación… Las entrevistas con el locutor en turno pidiendo personal­mente a la gente que apoyara el disco que acababa de salir… “¿Cuál número viene promocionando?” “Pues mire, se trata de una canción de Gil Rivera muy simpática que lleva el título de Tus Zapatitos que fue la que escogieron en la disquera” y terminando la entrevista, la recomendación-súplica a la gen­te para que solicitara a partir de ese momento, la canción que llevábamos a presentar… El domingo siguiente a nuestra lle­gada, no había nada qué hacer, de tal manera que rentamos un “vochito”, y armados de una hielera, vino blanco y diez pa­cífico bien frías (que entonces no se conocían más que en esa zona), decidimos irnos a la playa del delfín, increíblemente, se conservaba prácticamente virgen… El día se hizo de noche en la playa… Y después de deleitarnos con un pescado zarandea­do (tampoco se conocía fuera de esa región) que nos preparó un pescador, tal vez el único habitante en varios kilómetros a la redonda, emprendimos el camino de regreso… Había que preparar todo para el comienzo, propiamente dicho, de la gira de promoción… Muy temprano comenzaría la activi­dad, había que estar en la estación a las ocho de la mañana… Para entonces, don Pablo Xibillé, dueño de la estación (con­cesionario, para fines legales), ya tenía varias horas de haber comenzado su labor… Siempre dijo: Hay que comenzar muy temprano y terminar muy tarde, es la única manera de tra­bajar… Así que, un tanto nervioso por la entrega próxima de mi disco nuevo a quien era considerado el principal radiodi­fusor del pacífico, esperé a que Pepe, pidiera a la secretaria nos anunciara con don Pablo… Casi de inmediato, se abrió la puerta de la oficina dando paso a la figura impactante del juez discográfico… Después de las cordialidades protocola­rias, “qué me traen de novedades” “Este disco, Sr. Xibillé” “A ver, de una vez vamos a escucharlo, qué estilo es” “Es con mariachi, y es una canción muy radial…” Lo escu­chó todo, con gran atención… Era común que los discos fueran escu­chados después y por otras perso­nas encargadas de la programación de las estaciones, pero esa vez, en la legendaria XE-ACE de Mazatlán, fue Pablo Xibillé quien decidió escucharlo y programarlo de inmedia­to… Mejor no podía habernos ido, el disco había entrado a la programa­ción de la estación que era la puerta del pacífico… Para festejar, toma­mos una pulmonía, esos carritos que sin puerta ni ventana hechizos sobre chasis de motocicletas, llevan al paseante por toda la costera o a donde vaya del puerto de Mazatlán, incluso en estas fechas… Nos baja­mos en un puesto que vendía tacos de caguama (todavía permitidos en aquel entonces) y consumimos has­ta el cansancio las delicias que Ma­zatlán ofrecía al visitante por ese medio… Sería la primera de muchas visitas… A partir de entonces, surgió una amistad profunda y férrea con don Pablo Xibillé… Fue incansable pro­motor de nuestra música… Jamás tuvo un dejo de reproche o de rechazo a ningún intérprete, por el contrario, nos llenaba de consejos y su apoyo era siempre incondicional… Demasiado bueno, decían sus hijos… No lo sé, pero sí sé que su bonhomía lo hizo inolvidable al igual que su amor por la música mexicana y la radio de calidad… Telegrafista, locutor, impulsor incansable de talentos, bohemio sin par organizaba cada año un festival al que todos los intérpretes queríamos asistir… Eran varios días en los que escuchábamos el nuevo material de los compañe­ros, convivíamos todos gracias a don Pablo y se fincaban amis­tades que hasta la fecha se conservan… Remataba el festival de la XE-ACE con un paseo en el yate fiesta bordeando Mazatlán entre bromas, planes, amistad y bohemia… Y claro, cómo olvidar cuando Pablo Xibillé, me pedía: Véngase conmigo, va­mos con Chon que ya nos tiene preparada una buena marisca­da… Al poco rato, llegaba la banda, la de a de veras, la Banda Sinaloense auténtica y obligadamente surgía la petición: ¡Mi Cuervo… Cánteme El Perro Negro! Esas bohemias, claro, eran entre puros amigos, no se admitían mujeres con excepción de las meseras… La “güerita”, como le llamaba Don Pablo a su se­ñora esposa, ya sabía que llegaría tardecito… Ahí conviví con Chuy Lizárraga, legendario músico fundador de La banda el Recodo… Ahí también, tuve la fortuna de ser presentado por don Pablo Xibillé con Enrique Sánchez Alonso el negrumo es­cuchándolo cantar su inolvidable canción: Dios No lo Quiera… Por todo ello, vaya a manera de homenaje mi artículo de esta semana a don Pablo Xibillé y su valiosísima labor en pro de la buena radio, de la buena música, de los talentos de México y el mundo… Cómo olvidarte Pablo, cuando después de cantarte “El Perro Negro”, surgía junto con tu aplauso esa frase que llevo grabada en la memoria: ¡Oiga Amigo… Se aventó… Se aventó!

*Cantante, compositor y escritor.

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