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LA EDUCACIÓN EN TIEMPOS DE PANDEMIA

Por miércoles 30 de septiembre de 2020 Sin Comentarios

SANTOS LÓPEZ LEYVA

En marzo pasado, de forma repentina, nos vimos en la necesidad de emigrar a clases de manera virtual utilizando una variedad de instrumentos tecnológicos. A seis meses de ello, la Comisión Económica para América Latina (CEPAL) señala que a partir de ese momento, 1200 millones de estudiantes de todo el mundo dejaron de tener clases presenciales, de ellos,160 millones son de América Latina, pertenecientes a 33 países de la región, de los cuales, 23 de ellos recurrieron al uso de la televisión, 18 utilizaron plataformas digitales, ocho entregaron dispositivos tecnológicos a los estudiantes y cuatro pudieron dar clase en línea. Con esta información ya se advierte el retraso tecnológico latinoamericano, pues solo cuatro países de 33, estaban en condiciones de ofrecer enseñanza en línea. México no estaba en esos cuatro.

Las diferencias

Aquí existían países como Uruguay que ya venían realizando enseñanza en línea a todos los niveles, entonces, a ellos no les costó mucho trabajo pasar a clases virtuales, pero existen países con serias dificultades.

Para atender esta circunstancia, nuestro país ha tenido muchos problemas; en primer lugar, el principal medio que ha utilizado es la televisión. Pues en el caso del Internet, los estudiantes de secundaria y bachillerato quienes son los que tienen mayor acceso a este medio, de ellos sólo el 57% cuenta con una computadora; 68% tienen acceso a Internet, muchos por medio de prepago, sólo el 28% pueden tener acceso a un software educativo. Pero existen otras diferencias provenientes del ingreso, porque del 25% de los niños de la clase social de menores ingresos, solo el 11% dispone de una computadora y el 30% de los hogares de este nivel económico tienen acceso a Internet.

A nivel universitario también se dieron diferencias, ya que había universidades que venían ofreciendo cursos en línea, también brindaron talleres de capacitación a sus profesores para ofrecer enseñanza por estos medios. Estas instituciones presentaron menores dificultades para pasar al modo de enseñanza virtual.

La brecha en el conocimiento

Los países al no tener las condiciones adecuadas para atender la educación en la pandemia, les puede traer como consecuencia la profundización de una brecha en los niveles de conocimiento y competencias adquiridas por parte de los estudiantes, porque varios países no pudieron atender la contingencia al no contar con la infraestructura necesaria.

Se puede presentar una disminución de la matrícula como producto del abandono escolar debido a la carencia de recursos, lo que incrementará la brecha entre países, la diferencia en los ingresos ya se venía observando en América Latina desde antes del Covid 19, con datos de 2019, Uruguay tenía un ingreso de más de 16 000 dólares per cápita al año, Panamá casi alcanzaba esta cifra, en tanto que México alcanzaba 9863 dólares, lo cual es una gran diferencia. Esto es solo una comparación con países latinoamericanos. Claro que la diferencia es más abrupta si se compara con los países desarrollados. Estas brechas también se venían presentando en el nivel de conocimientos adquiridos, pues para 2018, en la prueba PISA, que es una prueba que se aplica cada tres años a los estudiantes de 15 años de edad, al comparar México con China se presentaron los resultados siguientes: en matemáticas, China alcanzó 591 puntos y México, 409, hay una diferencia de 182 puntos; en lectura, China 555 puntos y México 420, una diferencia de 135 puntos; en ciencias, China 590 y México 424, un diferencia de 166. En las tres áreas donde se aplica la prueba se observa una marcada diferencia con China, quien está en primer lugar. Se ha afirmado que a los 15 años de edad nuestros estudiantes acumulan un desfase de conocimientos equivalente a dos años con respecto a los chinos.

Esta distancia de México con respecto a otros países, en el nivel de ingreso y capacidades adquiridas, se puede ver incrementada; pero al interior del país también puede observarse este ensanchamiento de brecha, pues existen escuelas que disponen de aulas virtuales y plataformas electrónicas, por medio de las cuales los niños siguieron recibiendo clases, pero la mayor parte recurrió a la televisión, donde no existe una propuesta pedagógica, ni la definición adecuada de contenidos, la televisión no es la solución, pero no contábamos con otro medio. No han llegado los libros de texto y las empresas televisoras armaron un conjunto de videos que los niños tienen que ver, esto funciona más como un entretenimiento que como un real plan educativo. Un elemento positivo es que tanto los profesores como los padres de familia, en la mayoría de los casos, han realizado esfuerzos muy serios por atender, de la mejor manera, la enseñanza de los estudiantes a pesar de las condiciones.

La pandemia ha cambiado el proceso de enseñanza aprendizaje, por lo que toda la sociedad, el gobierno y demás actores tienen que darse cuenta de ello, esta es una gran tarea que debe atenderse en forma colectiva, abordarse en forma atinada y urgente, este no es un problema a resolver desde la la televisión, debemos voltear a países que vienen trabajando en tal dirección, un ejemplo claro es Uruguay. Nuestro país debe identificar los problemas reales y urgentes y enfocar los esfuerzos sociales a la solución de los mismos, de lo contrario, la brecha con respecto a otras naciones se verá ensanchada. Nuestra apuesta y lucha debe ser hacia la búsqueda de la convergencia hacia mejores niveles de bienestar. El camino de México es la búsqueda de la convergencia.

Profesor de la Facultad de Economía
Y Relaciones Internacionales de la
Universidad Autónoma de Baja California.

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