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NOMBRES MAFUFOS DE NEGOCIOS QUERETANOS

Por viernes 15 de junio de 2018 Sin Comentarios

ANDRÉS GARRIDO DEL TORAL

Existen y existieron negocios en mi levítica ciudad de Santiago de Querétaro que conservan lindos y cándidos nombres como “La Única”, “La Balanza”, “El Faro”, “La Favorita”, “La Flor de Querétaro”, “La Luz del Día”, “Tacos El Chino”, “Tacos El Güero” etc. Pareciera que todas las taquerías semifijas deben llamarse Chino o Güero porque si no, no venden. Pero bueno, esta candidez llegó a su fin una vez que llegó un centro nocturno con el rudo nombre de “La Yegua”, al que los viejos nacos llaman simple y cariñosamente “La Yegüita” o la “Yerry” en el colmo de la naquez. Explica el cronista gastronómico Vicos Correa Granados que el nombre de este non santo lugar proviene de su fachada original que consistía en dos yeguas pintadas sobre el amplio portón, que cual Cancerbero vigila noche tras noche el compadre Cachuchas.
A este procaz nombre siguieron otros como “La Iguana”, “El Punto G”, “La Changada”, “La Escondida”, “La Corneta” etc. Pero hoy, y desde hace algunos años, José González Piñuela y Pedro González Rivas se volaron la barda con los exóticos nombres que le pusieron a sus prestigiados changarros: Josecho abrió “El Coyote Marino” y Pedro “La Selva Taurina”. ¡No inguen caones! ¿De cuál fumaron o se metieron? Que alguien me explique: ¿Cuándo han visto un coyote marino o una selva taurina? He visto leones marinos pero no coyotes, que más bien son del desierto y semi desierto.
He recorrido selvas tropicales pero también selvas nevadas (España) y selvas negras (Alemania) pero nunca donde haya toros y menos fiesta brava. Quizá las plazas de Colombia y la de Mérida en Yucatán sean lo más cercano a esa idea de Pedro, pero a mí me siguen sonando ambas denominaciones a una mafufada aderezada con ricos platillos y suculentas beberecuas, eso sí. A las puntadas de Pedro y Josecho agregamos a ese chinche anuncio radial de “Santa Andrea”. ¡No mameyes que es de fresa! ¿A qué grifo se le ocurrió esta ideota idea? Andrea no es vocablo femenino, es masculino, como yo, pero en italiano, y en alemán es Andreas. Esto es Andrés en español, que a su vez, en griego, significa etimológicamente “bello y masculino”, aunque se rían envidiosos.
San Andrés fue un apóstol original, medio cobardón, de los primeros que anduvieron con Jesús, hermano de San Pedro y al que se le encomendó la evangelización de Grecia y los Balcanes. Es uno de los llamados Apóstoles Mayores y no tiene correlativo femenino. Santa Andrea es una jalada a dos manos y le regalo mis pecados más mortales al que me demuestre que hay una santa Andrea. Antes de andar poniendo nombres mamucas mejor consulten el santoral. Es como si mi hermano Vicos Correa Granados bautizara un negocio de carnitas como “El Puerco Volador” o “El Marrano Limpio”. Es como si le pusiéramos a un congal “El Burro eunuco”. En cambio, mi amigo Armando Rivera Castillejos y sus socios le atinaron llamando a su restaurante ubicado en Universidad y Bernardo Quintana como “Río Quintana”, que si bien no existe ese río ni en Querétaro ni en Timbuctú, sí me parece un ingenioso juego de palabras para hacer referencia que está en una esquina que forman el Boulevard Quintana con el Río Querétaro. Les vendo un puerco marino, grifo y toreador.

* Doctor en derecho, cronista de Querétaro

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