Editorial

Editorial N°311

Por viernes 15 de diciembre de 2017 Sin Comentarios

Nicolás Avilés

“Nicolás, que tienes Nicolás?. Nicolás, que tienes, Nicolás?”
Doctor de profesión, escritor de vocación y amigo de corazón.
1953, Costa Rica, Sinaloa. Culiacán, Sinaloa, 2017.

A manera de carta.
Estimado Nicolás: te escribo ocho días después, desde el mismo sitio donde por última vez nos despedimos, en el Centro Histórico de la ciudad que tanto amaste y que te vio partir hacía la eternidad, el primer domingo de diciembre de este 2017, que ya casi termina. Debo de confesarte que te extraño para usar lenguaje juvenil: “un chorro”; que fui como lo hacíamos habitualmente -cuando ando por tus rumbos-, a tomar la dosis de café expreso dominguero, de las charlas que iluminabas con tu sonrisa y con la presencia de tu compañera, Laura; así acompañabas a un nómada con él que compartías lecturas, experiencias, anécdotas, esperanzas de vivir en un tiempo más justo para todos… nada más que hoy no estabas. Una silla vacía fue testigo de tu ausencia.
Esas diez horas que pasaron entre el compromiso para comer el siguiente lunes y mi llegada a la capilla de velación donde dormías, no las voy a olvidar jamás. Debo contarte: dejè el sitio de internet donde trabajo a las 16 hrs.,el domingo cierran temprano y tengo que aprovechar las horas para la tarea de La Voz del Norte, comprensivo como eras –y seguiràs siendo en mi recuerdo- sonreíste y te alejaste a buscar libros en el tianguis de “usados”, donde leíste tus textos, donde solidario aceptaste escucharme disertar sobre el corrido. El “Archie” nuestro librero preferido, contó del diálogo que tuvo contigo, le señalé de nuestro compromiso del lunes, caminé y caminé, tenía que quitarme lo saturado del teclado de la computadora; de pronto sonó el teléfono, llamaba Lourdes, para avisarme de tu muerte. Incrédulo seguí caminando, no entendía nada, no es que la muerte me espante, lo que pasa es que estoy convencido de que cuando muere un amigo se pierde parte de la idea de Dios.
Llegué a la funeraria, faltaba poco para la medianoche; abracé a Laura, ocupé una de las sillas más lejanas, canté quedito como cuando te saludaba: “Avilés, qué tienes Avilés?… Esperé a que el mediodía corriera, así habíamos quedado de reunirnos; a las 15 horas en silencio me despedí, pensando en tu tarea de médico, tu oficio de escritor y tu amistad que me enorgullece. Para finalizar tengo que decirte que te extrañaremos los lectores de este periódico, las mañanas dominicales y el afecto que te tengo. ¡Claro cada que este en Culiacán, pensare en ti !, así será hasta siempre estimado amigo.
Este editorialista el viernes 8 de diciembre presentó en la Antigua Bodega de Papel, en Tijuana, dentro de Festival Interzona, una charla conferencia sobre el siglo de Pedro Infante, el acto contó con la participación de Carlos Sarabia, conocedor del 7º arte, Javier Munguía, cantor, de esta manera se abordaron tres facetas del ídolo: canto, cine y mito, un homenaje a un personaje que marcó una época del arte popular nacional. Participar en actividades culturales que muestran el otro lado de México es un honor y próximamente compartiré con los lectores el texto de la conferencia citada. Gracias Tijuana por ser tan mía, gracias arte popular por ser tan auténtico.

 

¿QUÉ?
¿Qué seríamos sin los sueños?
Nuestra realidad desnuda
sería un insufrible infierno.
Los sueños son medicina
para el alma y para el cuerpo.
Los que no sueñan son crónicos
y desahuciados enfermos.

JUAN CERVERA SANCHIS
POETA Y PERIODISTA ANDALUZ

 

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