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EEUU regresa los territorios o indemniza a México

Por viernes 31 de marzo de 2017 Sin Comentarios

regresa a los territorios

Por: Carlos Lavin Figueroa

El pasado 9 de febrero, estuvo en Cuernavaca el prestigiado abogado Guillermo Hamdan Castro -vino acompañado de Cuauhtémoc Cárdenas con quien converse brevemente- para presentar aquí en Cuernavaca y por primera vez su proyecto de demanda para la devolución de los territorios que nos arrebataron los estadounidenses. Aquí resumo ese proyecto avalado y apoyado por abogados de renombre, como exsecretarios de estado y exrectores de la UNAM:

Los vecinos del norte conspiraron de forma descarada contra nuestra nación que recién había ganado su independencia, México había aceptado la colonización de ciudadanos norteamericanos en los territorios del norte bajo ciertas circunstancias, pero las traicionaron, e intentaron comprarnos Texas, pero recibieron una negativa rotunda, entonces iniciaron el camino de las armas, esos colonizadores, con el apoyo del gobierno gringo idearon un plan para obtener “su independencia de México”, y en la disputa por la defensa de esos territorios apresan al General Santa Ana obligándolo a firmar los Tratado de Velasco sin ningún valor jurídico, y en 1836 la nación mexicana pierde Texas.

Un jurisconsulto y congresista americano, defensor de México ante sus compatriotas, escribió… “la anexión de Texas obra exactamente en la misma forma en que el olor a sangre excita a un lobo hambriento, y surge el ansia de adquirir más territorios mexicanos”.

regresa a los territorios 2Y si no podían comprar, tenían el insano propósito de conquistar esos territorios. Así, les surge la idea de llagar hasta el Pacifico con Nuevo México y California, y al no aceptar México la entrega de ese suelo a cambio de dinero, invaden militarmente nuestro país sin declaración de guerra ni agravio sufrido de por medio, obligando a México a defenderse de una inmerecida guerra en momentos de fuerte crisis económica, social y política, cuando en México estaban todos contra todos, liberales contra conservadores, centralistas contra federalistas, y así perdimos esa guerra -1846- 1848- nuestro soldados inermes y mal
comidos se batieron con honor, pero como suele suceder, los líderes fueron los que nos traicionaron con dolo y torpeza, y con ello se contribuyó a la derrota donde México fue mutilado con más de la mitad de su territorio, casi tres millones de kilómetros cuadrados, para finalmente ser obligado a firmar un tratado lleno de ilegalidad, ilegitimidad, injusticia, ignominia –reconocido aun así, con tardío arrepentimiento de los propios atacantes- fue el Tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848 que atentos a la observancia jurídica universal viola las normas internacionales, por tanto, ese “convenio” es nulo de pleno derecho, lo que autoriza a México a demandar ante las Naciones Unidas, ante la Corte Internacional de Justicia de los propios Estados Unidos basados en la Carta de las Naciones Unidas y la Convención de Viena -que declara la nulidad de cualquier tratado contrario a una norma imperativa-, porque además viola las Declaraciones de los Derechos Humanos; todo en razón de que en materia de Derecho Internacional Público no opera la prescripción adquisitiva de los territorios ocupados, porque además no pagaron los territorios, sino que lo pagado fue por una indemnización por daños en la guerra. Y de no ser posible la restitución de esos territorios ocupados, es procedente, por múltiples consideraciones, solicitar con título indemnizatorio los
daños y perjuicios causados; que cuando Trump se enteré quedará con los ojos y la boca abierta, y más cuando escuche la trillonaría sentencia del adeudo y sus consecuencias.

La obligación internacional es vivir en armonía y buena vecindad con absoluto respeto a los Derechos Humanos pero ha sido rota por Trump, creando animadversión, discriminación, racismo, xenofobia y destrucción de familias que no son -bajo óptica multidisciplinaria alguna- ilegales inmigrantes, los ilegales son los norteamericanos en nuestro espacio y efectivamente, el muro de la infamia, cobardía y sinrazón debe edificarse en las fronteras de lo que fue México antes de esa guerra con California, Nuevo México, Utah, Texas, parte de Colorado, Arizona, Wyoming, Oklahoma y Kansas.

A solo unos años de finalizada, el presidente Ulises Grant dijo en 1866 que la guerra contra México fue una de las más injustas jamás peleadas por una nación más fuerte contra una más débil.

Cien años después, en 1947, ante la primera visita de un presidente norteamericano a México, Harry Truman sentenció refiriéndose a esa guerra “… observemos la teoría de la no intervención y es que una nación poderosa no tiene el derecho de imponer su voluntad a una más débil por la sola razón de la fuerza”, lo que es una confesión absoluta de la infamia cometida.

Hace unos meses Vladimir Putin precisó “… si quieren Crimea, devuélvanle Texas a los mexicanos”.

Estados Unidos ha violado la soberanía de más de 80 países, por tal, los estados afectados deben solicitar su expulsión de las Naciones Unidas.

El presidente de México es quien debe iniciar esta demanda y en breve habrá una marcha multitudinaria para solicitárselo formalmente.

Surgen dos preguntas; ¿lo firmara el presidente, y qué posibilidades reales tiene este proyecto de demanda?.

Si bien es difícil recuperar los territorios ocupados, si es posible una trillonaria indemnización que pudiera realizarse con la deuda que tiene México con el país del norte, pero también, sin duda, servirá para despertar conciencias en ambos países.

P. D. Hasta la próxima

* Historiador y Cronista de Cuernavaca

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