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El Camino de un Maestro 2da. Parte

Por lunes 15 de junio de 2015 Sin Comentarios

el camino de un maestro 251

 

Por: Luis Antonio García Sepúlveda

Con todo esto que viví en el DIF, llegó un momento que tuve que renunciar al DIF Estatal, y sólo continué con la asesoría de la señora Gómez Campaña. Para esto yo seguía teniendo mi salario de base de quince horas, pero ya con oficio de comisionado. Y un sueldo del DIF Estatal. En ese entonces conocí a un señor de apellido Viesca quién era el contador del Campeón Julio Cesar Chávez. Además de llevarle las cuentas le coordinaba a Julio una serie de acciones de beneficencia pública, llevaban despensas a colonias pobres.

Pues bien me contacté con él porque en una ocasión públicamente el campeón anunció que iba a donar su cinturón para hacer un fideicomiso a para los niños de la calle. Así es que yo me presenté con él. Finalmente no hubo tal donación, pero si se entusiasmó mucho Julio y hasta hicimos un documental de un niño que vendía periódicos en la caseta cuatro. Se llama Jorge (Ahorita ya ha de ser un señor) Sus papás también vendían periódicos, lo convencí y me lo llevé. Había un señor de apellido Millán que se dedicaba a filmar videos aquí en Sinaloa. Lo contrató Julio Cesar, y nos fuimos al Estado de México. Finalmente nos fuimos al D.F. e hicimos el documental con ese niño Jorge. Hicimos unas tomas aquí, pero Julio Cesar pidió culminar el documental en su gimnasio en el D.F.

Lo hicieron pero me planteó Julio Cesar que él quería su propio documental de niños de la calle. Busqué unas gentes en el D.F. y conseguí a niños que viven en los drenes de una delegación e hicimos un documental para Julio Cesar con esos niños. Fue algo muy emotivo muy sentimental. Recuerdo que sacamos una niña como de catorce años que al subir las escaleras en el gimnasio de julio Cesar, iba delante de mí y de pronto se desmayó. Alcancé a detenerla. Tenía como una semana drogándose con Resistol y cosas de esas. Además ¡Estaba embarazada con cinco meses! Yo creo que por eso Julio se preocupó por hacer un documental así. Porque él recordaba su infancia y la pobreza que vivió.

Terminamos el documental y le habló Julio Cesar a la señora Juany Carrillo. Ese documental la señora Juany lo iba a utilizar para hacer un promocional para generar el fideicomiso para los niños. ¿Qué pasó? ¡Ya no supe! Porque con todas esas emociones yo me auto revisé y me dije: ¿Qué estoy haciendo? ¡Sigo conservando quince horas! ¡El día que ya no tenga estas relaciones o esta oportunidad de comisión oficial que me permita obtener un sueldo extra ¿Cómo voy a mantener a mi familia? ¡Con quince horas no viven!.

¡Es más me atrevo a decir que no vive una persona sola! Entonces un amigo me comentó que él quería estudiar una maestría y que recibió una convocatoria. Entonces yo me enteré y era una maestría en educación en la Universidad Pedagógica Nacional aquí en Culiacán. Así es que hice todo el procedimiento, y en cuanto fui aceptado renuncié a mi trabajo en el DIF Estatal.

Porque no podía yo traer el ritmo de trabajo que tenía porque trabajaba no solamente en Culiacán, atendía Los Mochis, Guasave, Mazatlán. En Guasave por cierto tengo unas historias ¡Escalofriantes! De situaciones que vivían los infantes. En Mazatlán no se diga, había un padre en una iglesia. ¡Yo me metí en serio! Atender los niños en y de la calle. En ¿Qué quiere decir? Que están en la calle por cuestión monetaria, o que alguien los lleve y los explota. Porque también me encontré familias que llevaban a los niños y se metían a los restaurantes.

Recuerdo que había un Chics ahí en el Boulevard Madero y Obregón. Ahí se metían unas personas adultas mientras tenían los niños trabajando en el boulevard pidiendo dinero. Y de vez en cuando entraban los niños y les daban las monedas. Esos niños eran de amigos de ellos, los rentaban, los explotaban. Entonces con toda esta historia personal y que yo tengo mi proyecto decidí que no podía estar más ahí. ¿Después de esto, que viene para mí? Me pregunte.

A los niños les dábamos no sólo educación sino también ropa, despensas, estábamos en una posición envidiable porque podíamos ayudar. Culturalmente y espiritualmente estaba bien, pero volteaba un poquito más allá y me preguntaba ¿Y mi familia qué? Y ¿Yo qué? En ese tiempo me puse a hacer un manual para padres de familia, ¡Nunca lo operamos, nunca lo editó el DIF! Por ahí lo debo de tener. Porque trabajamos intensamente, sin horarios.

Yo andaba a las doce o una de la mañana arriba de los restaurantes, o en la iglesia del padre Cuco rescatando a un niño que se drogó y se durmió en el atrio. Ahí andaba yo levantándolo buscando como atenderlo. Entonces con todo eso y volteando hacia la situación de mi familia me dije ¡Tengo que prepararme! Me metí a la convocatoria y me hicieron un puente profesional de postgrado. Entre a la maestría. Me incorporé de nuevo a la mesa técnica de educación física, con mis quince horas. De la asesoría que daba a la señora Uty, me daban un dinero, pero era más que asesoría y no tenía un horario pero normalmente trabajaba todos los días.

En el estudio de la maestría tuve una crisis financiera que daba lástima. Recuerdo una hermana mía que mataron. Venía y le decía a mi esposa ¡vamos a comer camarones! Se la llevaba. Pero era una mentira lo de los camarones. ¿Qué hacía mi hermana? Iba y me surtía el refrigerador porque me miraba muy jodido. Y yo estudiando. Por mi antecedente político en Badiraguato, me llega una invitación de que es conveniente de que participe en la política en Badiraguato. ¡Bueno! Voy y participo como precandidato, pero me regreso.

Terminé la maestría en educación en el campo de la formación docente. Entonces me invitaron a trabajar en la Universidad Pedagógica Nacional, y desde 1995 yo trabajo en la Universidad. Cuando llega José Caro, como presidente municipal a Badiraguato, me invita a trabajar y acepto con una condición: De que no me pida que pida permiso en mi trabajo en la Universidad. La vida en ese entonces en la Universidad realmente era sabatina, y una vez a la semana teníamos reunión de academia. Entonces me permitía atender otra oportunidad laboral.

Y así saque la administración de José Caro. Y en esa administración sacamos lo del puente de Tecuxiapa y me vine, ya logré unos ingresos muy diferentes. Para ese entonces yo tenía una casita de un piso aquí. Entonces estaba en un dilema de hacer ajustes financieros más materiales o ponerme a estudiar.

Decidí mejor ponerme a estudiar, e hice el doctorado en investigación educativa, en el Centro Universitario de Tijuana, en convenio con la Universidad Autónoma de Sinaloa. Vino y abrió en convenio con la UAS, luego sacó sus permisos en Sinaloa y nos titularon con la nueva nomenclatura. Terminé el doctorado en el 2001, pero por las situaciones legales el documento me lo dieron en 2007. Tengo cedula profesional, etc.

Termino el doctorado pero sigo en la Universidad con un salario muy bajo, con mis quince horas, pero comisionado de manera oficial aquí, pero no me alcanza el dinero. Ya con el doctorado me abrí espacio en la UAS. Entré a trabajar como empleado de confianza administrativo en la preparatoria Sandino. Luego me tuve que salir porque había mucha grilla política en la UAS, sobre todo en esa prepa. Y me dieron la oportunidad de trabajar en la Secretaria Académica, del centro en la UAS, en la Vicerectoría.

el camino de un maestro 251 2Y luego me dan oportunidad de participar en un concurso por plazas, en la UAS, un examen de oposición para unas horas y gané yo una plaza en la facultad de química. Y así fue como yo logré tener un buen ingreso ya con la clase de química en la facultad. Estoy en esa vida académica de la UAS, aprovecho las normas que el sistema me permite y logro acrecentar mi situación laboral y viene el cambio del actual gobierno y ya me invitan a que asuma la dirección aquí.

Entonces yo inicio como director de la Universidad pedagógica en 2011, y en el momento que llego como director, como ya tengo tiempo aquí trabajando, conozco el acuerdo que se cristalizó en el 2008 por la CONAEDV de que todas las universidades pedagógicas del país deben de regularizar su situación jurídica, porque en el 1992 cuando se da la modernización educativa se descentraliza la educación básica normal pedagógica en todo el país. Entonces las Universidades Pedagógicas en el país están descentralizadas desde el noventa y dos.

Pero están totalmente endebles las que no tienen figura jurídica. Entonces yo como director me aboco a esa tarea y logro que en el 2013 se publique el decreto donde publican la ley orgánica de la Universidad Pedagógica de Sinaloa, otorgándole figura jurídica. Y así es como surge la UPES, el 8 de abril de 2013.

Y así ha sido como a grandes zancos, mi devenir profesional, político, y académico.

* Autor regiomontano y cronista

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