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Enrique Bordes Mangel, precursor intelectual de la Revolución Mexicana y un héroe olvidado en Tijuana

Por domingo 20 de abril de 2014 Sin Comentarios

Por José Gabriel Rivera Delgado*

pag 14 José Gabriel Rivera Delgado1Esta breve semblanza biográfica es un recuento de la vida, obra y trayectoria de un personaje muy interesante de la historia contemporánea de México y Tijuana, donde para fortuna de la ciudad, aquí descansan sus restos mortales.  Tuvo un sobresaliente papel en la historia de nuestro país, particularmente en una de las etapas más coyunturales del México del siglo XX: La Revolución Mexicana.  Don Enrique Bordes Mangel fue uno de sus actores protagónicos más importantes de los inicios de este proceso histórico y por ende, fue una figura preponderante de la vida política del país en las primeras tres décadas de los 1900’s. Hablar de Enrique Bordes Mangel, es citar a uno de los más fieles vanguardistas de la democracia mexicana promovida en 1910 por Francisco I. Madero.

Por su trayectoria se sabe que siempre se caracterizó por ser un orador fogoso, encendido y agresivo, quien denunció siempre las injusticias sociales. Fiel a sus convicciones estuvo en constante desacuerdo con las imposiciones que iban contra los principios revolucionarios como la reelección en el poder político. Sin duda alguna, Enrique Bordes Mangel fue uno de los personajes más respetables de la Revolución Mexicana, siendo en suma uno de sus precursores al demostrar su elevada inspiración política, participando desde 1908 activamente en el movimiento anti reeleccionista de la República Mexicana. Se caracterizó por ser un hombre intelectual, menos de armas y más de ideas, de acción parlamentaria, de gran facilidad de palabra, además de bien preparado y muy combativo. Hombre de carácter resiliente, que lo llevó a tener fuertes desacuerdos y desencuentros con diversas personalidades de la época, entre ellas el mismo Madero, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón.

Es oportuno destacar la valentía, la decisión, el coraje, la firmeza y la visión de Enrique Bordes Mangel, quien en 1910 siendo apenas un joven de tan sólo 24 años, intentó ideológicamente transformar el México convulsionado de principios del siglo XX. Bordes Mangel nació en Guanajuato, Guanajuato, el 9 de junio de 1886, siendo su padre Don Abraham Juan Bautista Bordes y Saffores de origen francés y madre Doña Adela Mangel du Mesnil García, de origen chileno. Se casó con Enriqueta Cervantes con quien procreó cuatro hijos: Rafael Enrique, Enriqueta Diana, Adela y Juan. A lo largo de sus fructíferos 49 años de edad tuvo una intensa actividad política y una álgida vida que lo llevó a vivir desde muy joven en diversas partes del país, donde siempre defendió sus principios ideológicos.

En los primeros años del siglo XX realizó estudios de Derecho así como en el Colegio Militar, donde no terminó para iniciar sus primeras actividades en contra del régimen porfirista, editando en Torreón, Coahuila en 1908 Juventud Liberal un periódico crítico al sistema. En esta ciudad emprendió sus primeras manifestaciones anti porfiristas desde la bandera Reyista, apoyando la candidatura del general Bernardo Reyes a la vicepresidencia de la República y de Venustiano Carranza a la gubernatura de Coahuila en 1909.

Así para 1910, con tan solo 24 años de edad, ya era un integrante importante del Partido Nacional Democrático, en el cual participó activamente en la Convención Nacional Anti reeleccionista, promovida por Francisco I. Madero misma que se llevó a cabo en abril de ese histórico año de 1910, en el Tívoli del Eliseo de la Ciudad de México. Ahí, frente a la Asamblea con los 220 delegados representantes de todas las entidades del país, tuvo las agallas de estar en contra de la postulación de la candidatura a la presidencia de la República del propio Madero, entonces principal figura de oposición al gobierno de Porfirio Díaz, proponiendo Bordes Mangel a otro importante personaje político de la época, su paisano, el abogado guanajuatense Toribio Esquivel Obregón.

Después, el 14 de julio de 1910, al lado de Cándido Aguilar, proclamó el Plan de San Ricardo, levantándose en armas en Atoyac, Veracruz, siendo así considerado también como uno de los precursores de la Revolución Mexicana. Así fue, que como anti reeleccionista tuvo una intensa actividad política en ese año de 1910. Participó como orador en las calles de la ciudad de México y fue redactor de artículos críticos en contra del porfirismo en diversos periódicos de la capital del país.  Por sus acciones fue perseguido y encarcelado por el gobierno porfirista, lo que lo obligó a buscar refugio temporal en San Antonio, Texas. En esta población estadounidense, se dio un gran acercamiento entre Bordes Mangel y Madero quien encabezó el movimiento revolucionario con un grupo de hombres de su mayor confianza, llegando a ser uno de ellos Don Enrique Bordes. A partir de entonces, entre Bordes Mangel y Madero surgió una gran amistad de respeto mutuo y confianza.

Esta estrecha relación, le permitió a Bordes Mangel participar a solicitud expresa de Don Francisco I. Madero, en la redacción del Plan de San Luis Potosí, documento que sería el sustento político con el que se iniciaría la Revolución Mexicana el 20 de noviembre de 1910, la cual redacto con otros destacados intelectuales, periodistas y oradores como Roque Estrada, Federico González Garza y Juan Sánchez Azcona.

Entre octubre y noviembre de 1910 arriesgo su vida al ser comisionado por Madero, para difundir el documento del Plan de San Luis a simpatizantes del movimiento en diversos estados  de la República Mexicana como a Maytorena y Cabral a Sonora, Durango, Manuel Bonilla e Iturbe en Sinaloa, al teniente coronel Santa Ana Rodríguez en Veracruz así como varios ejemplares a Tepic y Jalisco.

Una vez que se dio el triunfo del movimiento revolucionario en mayo de 1911, Bordes Mangel se desempeñó en diversos cargos públicos como: Jefe Militar en Pachuca, Hidalgo, en 1911, Secretario en el Gobierno del Distrito Federal en 1912, Secretario General del Gobierno de Hidalgo en 1914, Diputado del Congreso Federal (1912-1913), (1920-1922) y (1926-1927) y Embajador en Honduras y El Salvador (1922-1924). También vivió en exilió durante los años 1915-1920 por desacuerdos con Carranza.

pag 14 José Gabriel Rivera Delgado2Ante la campaña presidencial de Álvaro Obregón en 1927, misma que violaba los principios maderistas de “Sufragio Efectivo, No Reelección”, siendo Bordes Mangel presidente fundador del Partido Nacional Anti Reeleccionista, se manifestó decididamente en contra de Obregón y apoyó la candidatura del Gral. Arnulfo R. Gómez, quien al igual que el otro candidato presidencial el General Francisco Serrano, fueron asesinados al lado de su gente más cercana. Este incidente provoco que Don Enrique, aún siendo diputado federal, abandonara el país, refugiándose en Los Ángeles, California para salvaguardar su vida.

En el año de 1930 después de residir tres años en la ciudad de Los Ángeles, California en Estados Unidos de Norteamérica, Bordes Mangel volvió al país, únicamente cuando el presidente de la República Pascual Ortiz Rubio, le ofreció las garantías de respeto y seguridad a su persona. Por circunstancias de cercanía con la frontera, se instaló en Tijuana, donde inmediatamente cultivó la amistad, el reconocimiento y respeto de antiguas personalidades de esta ciudad fronteriza como Joaquín Aguilar Robles, Guillermo Caballero Sosa, Rubén D. Luna, Enrique Mérida y Ramón G. Pavón, entre otros.

Su gran capacidad y calidad intelectual, así como su trayectoria política, su conocimiento y participación en la Revolución Mexicana y sobre todo, su fogosa y conceptual oratoria, lo llevaron a participar activamente en actos cívicos y culturales de la ciudad de Tijuana entre 1930 y 1935. Llegó a ser el “orador oficial” en los aniversarios de las Fiestas Patrias, Revolución Mexicana, Día del Trabajo y Batalla de Puebla así como del tema local de los Defensores de Baja California de 1911, por nombrar algunos, todo esto sucedió en lugares tan simbólicos de la ciudad como el Parque Teniente Guerrero, la Escuela Miguel F. Martínez y el Centro Mutualista de Zaragoza.

Lamentablemente, después de sufrir una larga enfermedad relacionada con el aparato digestivo, falleció es esta ciudad de Tijuana, el 3 de abril de 1935 y sus restos fueron depositados el día 4 de abril, en la tumba hoy marcada con el número 3262, en el Panteón Municipal Número 1, de la Colonia Castillo. Después de 79 años, lamentablemente su tumba se encontraba semidestruida y totalmente olvidada, por lo que surgió un movimiento para rescatar, divulgar,  reconocer y revalorar a este personaje tan importante en la historia de nuestro país.

Sin duda, en Tijuana como en toda la República Mexicana Don Enrique Bordes Mangel dejó una huella importante como político, activista revolucionario, abogado, periodista, funcionario y orador, heredando a los mexicanos esos principios libertarios y democráticos que aún después de 79 años de su muerte y 103 del inicio de la Revolución Mexicana, todavía están pendientes por realizarse plenamente como él y muchos otros hombres y mujeres los proyectaron como anhelo de un México mejor. De ahí la importancia no sólo de recordarlo, sino rescatarlo del olvido, redimensionando su figura y sus contribuciones a la historia nacional, dando a conocer su vida y obra a las nuevas generaciones de mexicanos.

Anexos

“Si mañana algunos han de caer, nosotros, los representantes de la prensa honrada, exigiremos que sean los candidatos los primeros que sucumban, para fortalecernos con el ejemplo. Después, caeremos nosotros”. (Enrique Bordes Mangel) Por lo que toca al apóstol Madero, Bordes Mangel fue profeta.

“El señor Madero nos invitó a Sánchez Azcona, Estrada, González  Garza y a mí a una reunión donde nos dio a conocer sus ideas generales respecto de la acordada Revolución […] sus apuntes para la redacción, de una proclama que viniera a ser algo así como la ley fundamental de la Revolución, comisionándonos para, dentro de las ideas expuestas en aquellos apuntes, redactar en forma precisa y ordenada el documento. El nombre con que desde un principio fue conocido ese manifiesto, Plan de San Luis, lo originó una proposición, aceptada por todos, del autor de estas líneas…” (Enrique Bordes Mangel)

“La Revolución está obligada a rendir justa pleitesía al orador político de Guanajuato que le sirvió en sus días más aciagos, en el concepto de que durante los últimos años de su vida, el destino no le fue precisamente propicio […] El día que se construya la síntesis histórica de la Revolución Mexicana, Enrique Bordes Mangel, será reconocido como uno de sus artífices más fervorosos, entre los iniciadores”. (Salvador Azuela).

“Enrique Bordes Mangel ha muerto olvidado por la Revolución a la que no faltó nunca desde que fuera uno de los autores del Plan de San Luis Potosí, de ese lábaro original que ha sido el único que, en un momento dado, momento de entusiasmo,  de abnegación y de sacrificio, cobijo a todos los revolucionarios, sin facciones ni personalismos…Pero es preciso que al escribirse en definitiva la Historia de la Revolución , el nombre de Enrique Bordes Mangel no pase al olvido, porque fue uno de sus más esforzados paladines en la época más peligrosa y aciaga” (Juan Sánchez Azcona).

“La honestidad que practicó Enrique Bordes Mangel, debería ser ejemplo permanente para todos los mexicanos. Sobre todo, en tiempos actuales hay que concientizar a todos que la renovación moral no debe quedar en una simple frase, sino ser bandera que quede izada a toda asta y jamás ser arreada” (Guillermo Caballero Sosa)

“Bordes Mangel fue el arquetipo del batallador; poseía una personalidad impresionante, fue un orador fogoso y nos contaban quienes llegaron a escucharlo en mítines y debates parlamentarios que su natural elegancia y fluidez de palabra, su destreza en suelos dialécticos, su pulcritud física y su réplica fácil y contundente; su voz bien timbrada y el ademán hecho al dominio de grandes multitudes, eran únicos” (Joaquín Aguilar Robles)

“Rescatar su memoria, en la historia regional y aún de la nacional, es sin duda una tarea importante para la historiografía. Bordes Mangel, es la figura más ilustre que se encuentra en el panteón municipal número uno de la ciudad de Tijuana. Ahí ha permanecido su tumba olvidada hasta la fecha. Es hora de reconocer sus méritos y trayectoria; sobre todo, para ejemplo de las generaciones actuales, y nos referimos no sólo a las generaciones de jóvenes sino también, a las de políticos y funcionarios, pues Bordes Mangel, fue como político, como funcionario y como intelectual, un hombre comprometido íntegramente, con las causas del pueblo” (Mario Ortiz Villacorta Lacave).

*Director del Archivo Histórico de Tijuana

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