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Semana Santa en Sinaloa

Por domingo 31 de marzo de 2013 Sin Comentarios

Por Nicolás Avilés González*

Semana-Santa-En-SinaloaEn México, la pasión de Cristo de Nazareth se vive muy alejada de lo que es un duelo; duelo que se debería vivir por la muerte del personaje principal que dio origen a una de las religiones más populares del mundo. En el país, es una celebración, quizá porque no tenemos la suficiente conciencia de lo que representa la semana mayor; nada más que la muerte por crucifixión del hijo de Dios: Cristo. A sabiendas que se trata de un deceso nos vale un comino. Lo cierto es que la gente en lugar de guardar, gira sus ojos hacia cualesquier cuerpo de agua y hacia allá dirige sus pasos.

Días que anteceden a la Semana Santa inician los preparativos, se forman los grupos que tiene la intención de convivir, de pasar una experiencia juntos al agua; llámese playa como en Mazatlán, el Maviri en Los Mochis, Las Glorias en Guasave, El tambor, Altata, El Tetuán, Las Águilas, en Navolato y Ponce en El Dorado, las Barras de Piaxtla en San Ignacio, Chametla en El Rosario y en menos de medio año tendremos un moderno desarrollo turístico en Teacapàn en Escuinapa, que albergará a los paseantes de Durango y La Laguna, que vendrán cuando se termine la súper carretera Mazatlán- Durango. La carretera en construcción sustituirá a la vieja e inoperante y peligrosa que funciona desde los años sesentas. Construida en la sierra que se le denomina Espinazo de El Diablo.

Algunos sinaloenses menos afortunados económicamente hablando se dirigen la ribera de alguno de los once ríos que cruzan nuestro Estado o, en pequeñas represas. Los que no desean ir a la playa, tenemos el parque acuático Los Cascabeles que está a escasos cuatro kilómetros del Costa Rica de las Ilusiones.

Los sinaloenses de los altos se divierten en diversas presas majestuosas que atrapan las aguas de los escurrimientos de las montañas de Durando, Chihuahua, nuestros vecinos: el Comedero en Cósala, la Huites en Choix, la Miguel Hidalgo y la Josefa Ortiz de Domínguez en El Fuerte, El Varejonal y la Sanalona en Culiacán y ya pronto, los habitantes de los municipios de El Rosario, Concordia y Mazatlán podrán hacerlo en la presa Picachos sobre el río Baluarte, que calmará la sed de los municipios sureños de Sinaloa.

Esos son los destinos preferidos por los paseantes, por los bañistas que a borbotones acuden a dichos lugares y por lo mismo saturan carreteras, caminos vecinales, brechas, o sea todas las rutas, con el único fin de refrescarse; no de bautizarse como el nazareno en el Río Jordán sino para dar rienda suelta a sus pasiones; desde las más superficiales hasta las profundas y por estar tan lejos generalmente son oscuras.

No, no, la gente no guarda, no lamenta, no llora la muerte de su Dios, sino todo lo contrario lo festeja, o sea que la pasión de Cristo produce alegría. ¡El mundo al revés!

¿Y qué es lo que sucede en esta temporada? veamos, producto del aumento de los flujos en la ruas del país se presentan una gran cantidad de accidentes viales, donde se pierde la vida y bienes materiales en gran cuantía. Los hoteleros, hospederos, comerciantes establecidos y ambulantes hacen su agosto en primavera, venden sus productos a precios exorbitantes.

En los sitios de veraneo, los decesos por inmersión o por ataques sufridos de manos de gente alcoholizada están al orden del día, el alcohol corre a raudales. Me atrevo a decir que nadie sale a vacaciones sin su hielera repleta de cerveza o de algún licor de la preferencia del usuario y si nos ponemos suspicaces, también se hacen acompañar de sustancias ilícitas para uso personal.

No, no, la gente ya no sufre por la muerte de Jesús, más bien festejan su muerte.

Bueno, ya me pasé de trágico, ahora analizaré un poco lo positivo de estas festividades. La suspensión de las actividades laborales, escolares da pie a que existan reencuentros gratos en las familias. Personas que se encuentran lejos por razones diversas, regresan a sus lugares de origen lo que les permite convivir con familiares, con amigos que hacía ya tiempo no veían. Hay vuelta a la querencia.

Esto llena de energía a todos, vitalidad que les permite retornar y continuar con sus actividades en el sitio que se encuentren.

Además el asueto es oportunidad para la aparición de proyectos nuevos, de reafirmación de los que están en curso. De reflexión y, producto de ello, la generación de cambios en el estilo de hacer las cosas. La semana santa también sirve para eso.

Además nos permite admirar una manera muy especial de entender la semana mayor en los municipios norteños. En estos se da una manera especial de vivir estas festividades.

La etnia Mayo celebra con algarabía y devoción desbordada, todo es producto del sincretismo indígena y la español.

Los integrantes de esa tribu cubren su cuerpo con atuendos vistosos y muy peculiares: en la cabeza llevan una máscara de piel de chivo o de venado que les cubre la el rostro tanto que sólo les permite contactar de manera visual con las demás personas. A la cadera llevan una hilera de carrizos repletos de alguna semilla con lo que producen un sonido único el cual se armoniza con unos capullos que llevan adosados en sus piernas y les llega a la altura de sus rodillas y con el movimiento rítmico de sus caderas las agitan, produciendo un sonido que nos recuerda la caída de agua desde lo alto de la montaña.

Los mayos danzan horas y horas sin detenerse, lo hacen al compás del sonido de flauta de carrizo y de un pequeño tambor de forma circular que tocan con sus manos ásperas, tambor que toca sin cesar. Los carrizos y los capullos no dejan de sonar en un vaivén interminable.

Ignoro si la iglesia de San Miguel Zapotitlàn sea la Meca de estos indígenas, pero en este poblado, el viernes de cada semana santa existe una concentración mayúscula de danzantes. Es una festividad de antología. Hay que conocerla.

Los invito, de cualesquier manera de que ustedes celebren la semana mayor a que la disfruten. Ah, y adiós, me voy a las playas de Ponce en el vecino pueblo de Eldorado, Culiacán, Sinaloa a hacer lo mismo que la mayoría de los sinaloenses.

*Docente. Facultad de Medicina / UAS.

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