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Privacidad atrapada En las “Redes” sociales

Por domingo 25 de noviembre de 2012 Sin Comentarios

Por Carlos Lavín Figueroa*

Por naturaleza el ser humano tiende a ser descubridor y conquistador, esto incluye “indagar”, también por aquello de que la información es poder. De ahí el éxito ancestral de los chamanes, gitanos y adivinos. De otra manera no podría explicarse el descubrimiento de América, el viaje a la luna y el envío de artefactos a otros planetas, además las grabaciones sistemáticas y permanentes en todas las actuales redes sociales virtuales.

Los orígenes del internet se remontan a 1969, cuando se estableció la primera conexión de computadoras, entre tres universidades en California y una en Utah.

Uno de los servicios que más éxito ha tenido Internet ha sido la World Wide Web (WWW, o “la Web”) que permite la consulta remota de archivos de hipertexto.

Existen muchos otros servicios: el envío de correo electrónico, las conversaciones en línea, la mensajería instantánea, la transmisión de contenido y comunicación multimedia-telefonía, televisión, los boletines electrónicos, el acceso remoto a otros dispositivos o los juegos en línea. Así pueden jugar ajedrez simultáneamente un chino y un mexicano, cada uno en su lugar de origen.

En toda comunicación que tenemos en Internet, Tuiter, Messenger, Facebook, chat y otras, Google y ahora el Dropbox, queda grabado todo lo que escribimos o consultamos y se almacena de manera permanente, aun cuando haya sido ya “borrada” de nuestras computadoras es posible reproducirla sin importar el tiempo que haya pasado. Lo mismo se puede hacer por espionaje cibernético en correos electrónicos personales e información de compañías o gobiernos. Lo que escribimos en Word o Excel aun borrado queda en nuestra computadora. Se incluyen ya grabaciones telefónicas y por radio.

El Google almacena todo lo que le consultamos, el Dropbox almacena a manera de USB (Universal Serial Bus o en español Conductor Universal en Serie (CUS), toda la información que en el “guardamos” y que es subida al ciberespacio.

El decir popular de que nuestras comunicaciones a través de estas redes son “subidas al ciberespacio” o “bajadas” del mismo, en efecto así es, pero no se quedan ahí volando como nubes como creen los neófitos, lo que sucede es que todas estas comunicaciones, que en efecto se envían al espacio cibernético, son captadas por satélites y éstos las regresan a la tierra donde son recibidas y almacenadas en megacomputadoras que guardan en una especie de células todas y cada una de los cientos de miles de miles de millones de comunicaciones personales que son localizables fácilmente por medio de nuestros correos electrónicos, células que se pueden reproducir completas a manera de clonación. Esas supermegacomputadoras que están ocultas en diversos lugares de la tierra, una de ellas en Canadá y otras en de Asia y Oceanía, además están respaldadas unas con otras por si alguna fuera destruída.

De esta manera es como se puede tener, alrededor de la tierra, información extraordinariamente detallada de cada persona, institución o gobierno.

Con estos sistemas y con la información, entre otros, de las tarjetas de crédito, saben lo que compramos y nuestros datos al derecho y al revés. Hemos perdido nuestra privacidad.

Solo falta, y no tarda, que el humano tenga un “chip” implantado en el cuerpo para que las tarjetas de crédito, pasaportes, licencias de conducir y toda identificación personal pasen a ser obsoletas. Con dicho chip además se podrá acceder a todo el historial y antecedentes personales ya sea crediticios y en su caso penal y… de nuestra localización satelital inmediata.

En el Apocalipsis último libro de la Biblia, se habla de una “marca” en la frente o en la mano necesaria para poder hacer transacciones comerciales, se le da una connotación maléfica, lo que hoy sería el “chip” de identificación y localización: “…hizo que a todos, grandes y pequeños, ricos y pobres, libres y esclavos, se les pusiera una marca en la mano derecha o en la frente, y que nadie pudiera comprar ni vender si no tenía la marca, o el número de su nombre (666).” (Apocalipsis 13:11a, 16-17-18). ¿Estamos siendo testigos de esta profecía?

El internet es riesgo y es progreso, es la más rápida conquista conocida que integró países, grupos, personas independientemente de raza, genero, religión y costumbres para bien y para mal. Sin duda es la comunicación del futuro que hará desaparecer a los periódicos de papel, la telefonía etc.

Surge la nomobofia, un mal moderno que es el miedo irracional a no estar conectado a internet, al sistema telefónico, es una abreviatura del inglés “no-mobile-phone phobia”.

Es tal la magnitud e importancia estratégica del internet, que la ONU estudia tener su control; Rusia, China, India, Brasil, Arabia Saudita e Irán están a favor ya que actualmente EE UU AA controla estas redes y, este por tanto se opone a la medida, misma que se votará en diciembre próximo.

En tanto: La RAE, este 20 de septiembre pasado incorporó: tuiter tuitear, tuit, tuiteo, a los ya existentes blog y libro electrónico.

Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad.  Albert Einstein.

Hoy, la comunicación es impersonal Es vital Su Magnitud representa el control sobre la humanidad; censura, impuestos y vigilancia

*Cronista de Cuernavaca.

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