Editorial

Editorial: N° 104

Por domingo 20 de mayo de 2012 Sin Comentarios

En pleno día del maestro, a casi 55 años de publicar su primera novela y apenas un día de haber sido nombrado doctor honoris causa por la universidad española de las Islas Baleares, el prolífico escritor mexicano Carlos Fuentes, con raíces familiares en Sinaloa, falleció en lo que alguna vez fue la región más transparente.

El doctor honoris causa por la Universidad Autónoma de Sinaloa (2000), fue uno de los más brillantes de las letras hispanas, entre cuyos galardones figuran los Premios Cervantes (1987), Príncipe de Asturias (1994), Medalla de Honor Belisario Domínguez (1999) o el de la Real Academia Española (2004), y más de 20 doctorados honoris causa de universidades de reconocido prestigio internacional como Harvard, Cambridge, la UNAM, Cantabria, Vigo, Salamanca, Libre de Berlín, Castilla-La Mancha y Michel de Montaigne.

En el Senado de la República se le recordo como “Un hombre de letras que puso muy en alto el nombre de nuestro país. Un intelectual que dejó en claro su posición respecto de las imposturas políticas”.

Es fundamental realizar el reconocimiento a su obra que siempre mostró una preocupación sobre la vida política del país y una invaluable crítica social. Fue un profundo conocedor de la realidad mexicana. En una de sus últimas críticas y reflexiones sobre la vida pública de México, desafío a los ahora candidatos a la Presidencia de la República a responder ante las exigencias del país.

Extrañaremos su pluma y su intelecto.

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