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LA PROFESORA TRINI GÓMEZ, PIEZA DE UNA GENERACIÓN DE EDUCADORES MOCORITENSES

Por sábado 31 de octubre de 2020 Sin Comentarios

SANTOS LÓPEZ LEYVA

En agosto de 1968, Mocorito enriqueció la educación sinaloense con una pléyade de distinguidos profesores, en esa fecha un grupo de jóvenes mocoritenses nos graduamos como profesores de educación primaria en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM), institución creada por don Jaime Torres Bodet en 1945, cuando fue Secretario de Educación Pública con don Manuel Ávila Camacho, porque la misma responsabilidad desempeñó con el licenciado Adolfo López Mateos de 1958-1964.

Esa generación del 68 estuvo compuesta por más de 20 jóvenes mocoritenses y de ella recuerdo los siguientes nombres: Adán Inzunza Ruiz, Alba Armida López Valdez, Bertha Alicia Leal Cuevas, Celina Ibarra Peiro, Crecencio López Gastélum, Daniel Soto Pérez, Eliseo Buelna Gaxiola, Epifanio Ibarra Subías, Eva Angelina Cázarez, Everardo López Mejía, Federico Méndez López, Gilberto Rodríguez Leal, Honorio López Rodríguez, José Luque Apodaca, Josefina López Varela, Marco Antonio López Castro, María Elena Arce Parra, María Trinidad Gómez Viuda de Lara y Santos López Leyva. De forma muy especial me quiero referir a la profesora Trinidad Gómez.

La profesora Trini

María Trinidad Gómez Rocha nació en Bequillos, Mocorito, Sinaloa el 17 de junio de 1915, hija del matrimonio formado por Adelaido Gómez Palomino y Antonia Rocha Martínez. Procreó seis hijos: Estela, María Inés, Enrique, Gerardo, quien falleció en la infancia, Zaida y Jonás Humberto de apellido Lara Gómez.

A edad temprana, a los catorce años, inició el ejercicio de la docencia en septiembre de 1929, desarrolló su labor educativa en las comunidades de El Zopote de los Moya, Cerro Agudo, Bequillitos, El Limón, El Valle de Leyva Solano y en la cabecera municipal, en la escuela primaria Agustina Ramírez. Solo dejó de trabajar durante ocho años, de 1934 a 1942, tiempo en el que estuvo casada, al quedar viuda regresa a la noble profesión de la docencia. Se jubiló en 1985 y falleció el 18 de noviembre de 2010.

En el equipo de Mocorito, de esa generación del 68, la lideresa natural era la profesora Trini Gómez, a quien todos la veíamos con mucho respeto y solícito cariño, porque la mayoría éramos recién egresados de la secundaria, yo tenía 18 años, pero había algunos de menor edad y la profesora andaba por los 50 años de una vida muy respetada y respetable. Conocí a la profesora Trini cuando ella trabajaba en la escuela Agustina Ramírez, la escuela para niñas, enseñaba un tercer grado, en otro tercero estaba la profesora Alejandrita Alapizco Jiménez; los primeros años eran atendidos por Amanda Parra y Socorro Exila Félix Carbajal; el segundo lo atendía la profesora Regina López; en cuarto año, Yolanda Acosta Chavira y en quinto la profesora Celia Pérez Gutiérrez, la directora era la profesora María del Refugio Velázquez, quien durante el tiempo que fue directora no se incluyó ningún profesor en la planta docente de esa escuela. En ciclo 1963-1964, la escuela Agustina, por disposición de la Secretaría de Educación Pública, combinó niñas y niños. Al siguiente año se jubiló la profesora Cuquita Velázquez y su lugar fue ocupado por la profesora María Concepción Benítez López.

Nuestros estudios

Cursamos un programa de estudios que era semi escolarizado, porque los sábados nos reuníamos, ya sea en Guamúchil o en Mocorito a recibir clases de parte de profesores que venían de Culiacán, mantengo, creo que todos mis compañeros, gratos recuerdos de Santiago Zúñiga Barrón, Bertha Salas Farías, Francisco Pilotzi, Mayoral y otros profesores; en vacaciones presentábamos exámenes, pero también teníamos clases en julio y agosto con exámenes finales en fechas cercanas al 20 de agosto. La generación a que hago mención presentamos exámenes de graduación en esas fechas del año de 1968. Sin duda, la profesora Trini fue una gran maestra y una gran estudiante, siempre se dedicó a fortalecer la educación en los grupos que le tocó atender, cuando trabajó en las comunidades no le importaron las distancias a recorrer y las dificultades a sortear, siempre supo cumplir con su responsabilidad entregándose con amor a la noble profesión de la docencia.

Mocorito enriqueció la educación sinaloense con una generación de distinguidos docentes, estoy orgulloso de formar parte de ese grupo,donde todos le debemos mucho a esta gran señora que siempre nos apoyó en la tarea difícil de trabajar y estudiar, fue un gran sostén en nuestras estancias en Culiacán en los meses de julio y agosto, sin su solidaridad y aliento, quizá algunos de nosotros hubiéramos abandonado la brega.

(Agradezco a la Maestra María Trinidad López Lara el apoyo para la realización del presente artículo)

Profesor de la Facultad de Economía y Relaciones
Internacionales Universidad Autónoma de Baja California
Email: sanlop1947@gmail.com

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