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LOS PIRATAS VIENEN DE LEJOS

Por martes 31 de julio de 2018 Sin Comentarios

JUAN DIEGO GONZÁLEZ

Llegamos apenas a tiempo mi hija Katy y yo. Un cajón del estacionamiento parecía esperarnos. La plaza Cota en realidad es pequeña, un pasillo de menos de 100 metros con varios locales, una fuente en el centro y las mesas del Café Cabo (en esta ocasión) era el anfitrión del evento: Lectura de la novela “Los piratas vienen de lejos” de Keith Ross.
La cita era a las 6:00 pm, un jueves cualquiera de julio (2108), así que salimos de Todos Santos hacia Cabo San Lucas a las 5:05 pm. La tarde era brillante y el azul del Océano Pacífico se nos metía en la piel. Le dije a mi hija que buscara en Google maps la ubicación exacta. La parte turística de San Lucas es algo engañosa por sus calles estrechas y de un sólo sentido que te obligan a avanzar varias cuadras sin oportunidad de dar vuelta rápido. Los organizadores pusieron la invitación en las redes sociales.
La sala de lectura “Hermanita de Ysabella” son un grupo familiar, aguerrido y entusiasta, dedicados a promover el libro y la lectura en la región de Los Cabos.
Hace años tuve la oportunidad de conocer a Keith Ross, en un encuentro de escritores en Ciudad Obregón. Cuando nos mudamos a la Baja, encontré su novela en la librería Educal en La Paz. La verdad, es que con el autor sólo platiqué brevemente. “Los piratas vienen de lejos” es un título atractivo. Además quiero conocer la obra de los sudcalifornianos y especialmente, el título se me clava en una costilla, porque tengo la firme idea de que desciendo de piratas. Mi abuelo Pancho se cambió el nombre por una razón desconocida y como era de Santa Rosalía, BCS, siempre he pensado que mi abuelo descubrió su ascendencia piratesca y trató de ocultarla con el cambio de apelativo.

Mi hija y yo buscamos una mesa. Alcancé a saludar a Keith Ross antes de que lo presentaran. La “Hermanita de Ysabella” hace este tipo de eventos en diferentes lugares de la Baja, particularmente en Los Cabos, tratando de llevar al autor, y de esta manera, el público (escuela, plaza, un café, bibliotecas) tiene un acercamiento al hacedor de la obra literaria y también al libro. Como trasmiten por el Facebook en vivo la lectura, tuvieron un detalle técnico antes de iniciar, lo que aprovechamos para pedir un café americano sin azúcar con un chorrito de leche deslactosada para mí, un frappé mokanela para mi hija. Keith Ross es de Cabo San Lucas (1985), tiene estudios en Lengua y Literatura, una maestría en Estudios Sociales y Humanísticos y otra maestría por el Centro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas de España con sede en Madrid en Filología Hispánica. Ganó el premio en género de Cuento “Ciudad de La Paz” (2011) con el libro “Callejón sin salida”. Con “Los piratas vienen de lejos” obtuvo el mismo premio el 2104 pero en género de Novela (publicada por el Instituto Sudcaliforniano de Cultura el 2016). Keith me dijo que ahora vivía en San Francisco y estaba de vacaciones en Cabo. Los amigos lo contactaron y ahora estaba aquí, en un rinconcito de la esquina más alejada de México, leyendo fragmentos de su novela. Esta lectura me sorprendió por varias razones: encontrar un escritor honesto, que ama el oficio; estar rodeado de otros lectores; que a través del Face book se hizo un vínculo con lectores a distancia, quienes hacían preguntas y el autor las respondía de forma amena. Estuvimos dos horas en un intercambio de ideas y el libro era el centro. Personas de Tijuana, Mérida, Culiacán, Hermosillo, Mulegé. Sobre todo, me sorprendió porque, cuando mi hija Katy le preguntó el motivo esencial de la novela, Keith la pensó. Respiró hondo y en sus ojos noté que deseaba esta pregunta.
“La novela trata de responder ¿por qué se mueven las personas? Es decir, trata de descubrir porqué salimos de un lugar para llegar a otro y establecernos, o bien, porqué nos movemos. Una persona tiene un trabajo, un familia y de pronto, se va a buscar quién sabe qué”. Mi hija voltea a verme con sus ojitos de estrella marina. No me dice nada, pero yo sé que su pregunta es para mí. Ella sabe que yo sé y mi única respuesta en ese momento fue: ¿Recuerdas qué te he dicho sobre mi antepasado pirata?

Me sonríe y sus ojitos buscan en el fondo marino de su frapeé. Keith Ross nos fue presentando a los diversos navegantes de su novela: Los tres Malcolm (abuelo, hijo, nieto), parte de su vida, sus miedos, sus sueños y soledades. El abuelo es inglés, de quien conocemos su juventud y su primera aventura amorosa antes de partir ¿a dónde? El mar es infinito. El hijo es mexicano y de pronto, deja todo para buscar el origen de su padre en Inglaterra. Las mujeres se mueven como las olas en la historia: Carmen la de piel suave, (la isla abierta del primer Malcolm); Josefa (amante del segundo Malcolm), Melisa, hermana del primer Malcolm y tía del segundo) y Lirio, la ex del segundo, madre del tercer Malcolm. Así, como pinceladas que dibujan la estela de un barco, un camino efímero, una búsqueda más allá de cualquier historia, Keith fue mostrando a los personajes y contestando preguntas. La tarde llegó para acomodarse entre los restos del café y la firma de autógrafos.
“Los piratas vienen de lejos”, novela con una propuesta literaria, a la vez que antropológica. Novela que te plantea preguntas y hace que busques tus propias respuestas. La he leído dos veces y la segunda, la disfruté más que la primera. Lector, si alguna vienes a la Baja y te aventuras en una librería en Los Cabos, en Todos Santos o en La Paz, pregunta por esta novela, no te arrepentirás.

* Autor/docente. Sonora/BCS

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