Nacional

CIERRE DE AÑO EN TEPOTZOTLÁN

Por domingo 15 de enero de 2017 Sin Comentarios

Por: Alberto Ángel “El Cuervo”

virgen tepotzotlanSe había pensado en realizar como concierto de fin de año, un evento casi familiar. Los amigos y familiares de la señora Teresita Suárez, dueña del Restaurante Correo Español de Tepotzotlán, se disponían a pasar una noche de música tranquilamente… Llegué desde temprano acompañado de mi familia con la misma idea… Sería un evento pequeño simplemente para despedir el año viejo y recibir al 2017 de una manera tranquila, entre amigos… Poco me duraría esa tranquilidad… Para comenzar, en la tarde me di cuenta de mi confusión. Por alguna extraña razón, había yo creído que sería Tere quien se encargaría de llamarle al mariachi y al llamarle para preguntarle si ya lo había citado y a qué hora, caí en mi error… 31 de diciembre, a las cuatro de la tarde intentar conseguir un mariachi que me acompañara era verdaderamente una tarea punto menos que imposible… Intenté por varios contactos conseguirlo… No me fue posible… Los que no estaban ocupados, inventaban ocupaciones con tal de elevar sus tarifas a grados descomunales que salían completamente de presupuesto… Finalmente, mi ahijado Einer del Castillo, me dijo que ellos irían después de trabajar en el “Ángel” acompañando a Coque Muñiz… Medianamente tranquilo, me metí en aquel rincón acondicionado a manera de camerino donde supuestamente no entraría nadie mientras yo estuviera… Al poco rato, entró Tere…

—¡Qué cree… Está atascado de gente allá afuera haciendo fila para entrar… Quién los entiende… No hicieron reservación pero al ver la manta del anuncio con usted, todo mundo quiere entrar y pues no sé dónde voy a acomodarlos, voy a sacar estas mesas, perdón por entrar a su camerino, pero necesito poner mesas extra…!
—No se preocupe, llévese todas las mesas, yo aquí me acomodo para cambiarme…

El caos total se empezaría a desatar… Los meseros contratados no llegaron, como dice aquella vieja canción: “no estaban muertos, andaban de parranda…” La llamada “alquiladora”, les envió personal supuestamente calificado, pero la verdad es que, con excepción de uno, los ocho restantes no tenían ni la más leve idea del oficio… La gente se quejaba de la mala atención, los informales de siempre, que llegando tarde exigen se les respete la reservación, se encontraban con que las mesas que podían ocupar no eran las mejores para ver el espectáculo y el reclamo no se hacía esperar… Se fue el agua… La comida se agotó, hubo que improvisar sobre lo que había sin respetar el menú anunciado… La gente amenazaba con demandar, con armar pleito sin poder conseguir lugar dado el tamaño del recinto… Los meseros que no eran meseros no podían servir adecuadamente y la gente se levantó a servirse a manera de “buffette”… Por si esto fuera poco, el mariachi no llegaba… Desesperado, intentaba localizar a mi ahijado, director del mismo, sólo para enterarme de que habían tenido un percance automovilístico amén de que el evento del Ángel había comenzado más tarde de lo planeado…

cierre de año en tepotzotlanComo resultado del percance, el “guitarronero” se había fracturado la muñeca y Einer tuvo que llevarse de última hora un viejo guitarronero que a duras penas cumplía… La gente además, comenzaba a preguntar qué pasaba, que por qué no comenzaba mi presentación… “¿Ya puede comenzar, Don Alberto…?” “No ha llegado el mariachi, tuvo un accidente pero ya vienen en camino…” “¿Y no puede empezar aunque sea con pistas, o que le traigan una guitarra…? La gente está esperando ya…” Respirando profundo, y por momentos deseando haberme quedado tranquilo en casa, intentaba convencerme de que todo aquello era una especie de señal de que el año nuevo sería de gran actividad en el trabajo pero no lograba creérmelo… Por fin, llegaron y comencé… Lo demás, gracias a la buena disposición de la gente que perdonaba incluso la anárquica manera de tocar de ese mariachi incompleto, salió adelante… Yo, intentando llenar con voz todo el tiempo para tapar los errores garrafales de la música, comencé a reír por dentro… Por fortuna, todo fluyó y la gente quedó contenta… Al día siguiente, visita obligada para mi hermana y mi cuñado, era el Museo Nacional del Virreinato… El bellísimo edificio, es ya per se una extraordinaria experiencia. A medida que nos adentrábamos, la sorpresa grata se asomaba de manera constante.

Este museo, está dedicado a la conservación, investigación, exhibición y difusión de las manifestaciones artísticas y culturales de la época virreinal. Así lo deja ver el anuncio del INAH. Justo en la entrada, me detengo a contemplar las pinturas de Cristóbal de Villalpando, uno de los considerados iniciadores de la escuela mexicana de pintura junto con los Echave, Miguel Cabrera y otros. En el libro de don José Bernardo Couto: “Diálogo Sobre la Historia de la Pintura en México”, se habla de todos ellos en una entretenida charla que se da entre el propio Couto, Pelegrín Clavé, Director de pintura de la Academia de San Carlos y Don José Joaquín Pesado justo en los salones de la Academia mencionada.

Leer acerca de esos grandes pintores, tan criticados a veces de manera injusta y con mucha razón en otras pero finalmente los iniciadores de un nacionalismo en su oficio, es siempre grato; pero el contemplar las obras de frente, in situ, es una emoción muy particular… Así, al contemplar las obras de Cristóbal de Villalpando me transportaba hasta aquella época en que el más mínimo desliz fuera de las estrictas normas impuestas por las creencias religiosas, era correr el riesgo de ser acusado de sedición. Contemplando las pinturas de Villalpando, continúo el recorrido encontrándome con algunas cosas verdaderamente sorprendentes comenzando por la arquitectura. Para asombro de muchos ecologistas contemporáneos, éste edificio es un ejemplo de recolección de agua de lluvia para su utilización en todos los servicios. Así, en el llamado Claustro de los Aljibes, se lleva a cabo la recolección del agua de lluvia por medio de los conductos que a manera de cornisa se encuentran en lo alto de los muros y que descienden por una de las esquinas hasta depositarse en los aljibes.

Esta construcción data de el año 1606. Y pensar que ahora se propone, como una gran aportación ecológica, la recolección del agua de lluvia…. ¡Caray, qué manera de quemarse las neuronas por parte de los arquitectos contemporáneos! Otra de las cosas sorprendentes que guarda el bello museo en su interior, es la fuente original del llamado “Salto del Agua” que estuviera muchos años en la terminación del Acueducto de Belén. En la actualidad, lo que los paseantes pueden observar en lo que hoy es el Eje Central esquina con Izazaga, es una réplica dado que la pieza arquitectónica original se encuentra en los jardines del Museo. Continúo mi recorrido y me encuentro con obras de otro de los iniciadores del nacionalismo en la pintura. Me refiero a Miguel Cabrera, pintor del que en la mayoría de las pinacotecas nos encontramos obras dado que fue uno de los pintores a quienes mayores encargos se hicieron para la elaboración de retablos que hoy pueden admirarse en diversos recintos tales como la Catedral de la Ciudad de México, la Iglesia de la Profesa y desde luego en el Museo Nacional del Virreinato en el bello Pueblo Mágico de Tepotzotlán.

Para continuar el recorrido, subimos a la planta alta, donde se puede asistir a una exposición de Artes y Oficios de la Nueva España. Al mismo tiempo que se observan las celdas de las religiosas llamadas monjas coronadas y sus rituales de iniciación, reglamentos del convento y demás, pueden conocerse diversos rubros de los que fueron las artes y oficios y sus escuelas en aquella época.

Así, por ejemplo, nos encontramos con que los zapateros, para poder ser calificados como tales, debían demostrar saber hacer “una bota rodillera”, un “zapato con embono morisco”, un zapato de hombre y uno de mujer entre otras cosas para que tuvieran la calificación y por ende el permiso de desarrollar su oficio. Para que un violero recibiera su carta de examen (algo así como el título profesional), debía demostrar saber hacer un claviórgano, un manocordio, un laúd, una vihuela grande entre otros instrumentos… En dicha exposición, se encuentra uno con datos curiosos acerca del arte pictórico en los inicios de la mexicanidad tales como que Cristóbal de Villalpando en su obra titulada “La Plaza Mayor”, pintó 1283 personajes en un área de tres metros cuadrados de tela. Otro dato que nos enseña la exposición, es el hecho de que a las Escuelas de Artes y Oficios tuvieron acceso las castas marginadas. Prueba de ello es que Juan Correa, firmaba sus obras con el subtítulo: “mulato libre maestro de pintar”. Con el tiempo, los gremios perderían fuerza y surgieron otras academias por lo que ya no fue indispensable la carta de examen que el gremio de artes y oficios exigía.

Salgo del Museo con un grato sabor… La algarabía de la plaza de Tepotzotlán, me recuerda que es domingo… El primer domingo del año 2017… La gente camina, se divierte, bebe, come, disfruta… Al día siguiente le espera el alza de la gasolina y la escalada consecuente… Pero este día, los buenos augurios, los buenos deseos, las felicitaciones y los abrazos son lo único importante… Mañana… Mañana será otro día y cada quien se ocupará de sus problemas y soluciones pero hoy es domingo, primer día del año y lo que vale es que hayamos terminado el año según la cábala, con salud, prendiendo velitas, tocando campanitas, sacando las maletas, barriendo y echando agua… Y en el gremio del espectáculo, cantando… Para que el 2017 traiga mucho trabajo en ese rubro.

* Pinto, autor e intérprete

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