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CUANDO LAS GANAS SE JUNTAN

Por domingo 5 de enero de 2014 Sin Comentarios

Por Nicolás Avilés González*

“Quererse no tiene horario, ni fecha en el
calendario cuando las ganas se juntan”
Canción: “Caballo Viejo”

Al escuchar la letra de esta melodía venezolana,

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reflexioné en esta parte de su letra que dice: “Quererse no tiene horario, ni fecha en el calendario cuando las ganas se juntan”.

Si de la expresión de la sexualidad del caballo se tratase, entonces sí tendría importancia el calendario ya que éstas creaturas son incapaces de decidir las fechas de apareamiento. Los animales sencillamente esperan a que el tiempo decida hasta que los niveles hormonales se eleven y entren en celo. En ese momento la hembra lanzará desde sus genitales moléculas aromáticas que viajarán por el aire y serán fácilmente identificables por lo agudo del olfato de los machos e iniciarán el cortejo nupcial hasta que llegue la cópula. Sucederá sin importar la fecha, ni el horario, ni el lugar, simplemente lo harán para la perpetuación de la especie; la genética cumplirá con el designio de la conservación.

“Cuando las ganas se jun tan”

Cuando de la sexualidad humana se trata es más compleja la cosa ya que tienen que juntarse las ganas, acá no hay horario, ni fecha en el calendario, ya que este fenómeno obedece no únicamente a situaciones de simple elevación hormonal, sino de un complejo sistema de conductas sociales que determinan el cómo, el cuándo, el dónde y con quién.

Aunque la emisión de feromonas (del griego Fhereim que significa trasferir y del vocablo hormone que significa exitar) son moléculas de origen esteroideo (androstenona, androstadienona principalmente) que flotan en el aire son al parecer las que sacan las ganas.

Las emitimos ambos géneros y son captadas por una estructura especializada que se encuentra en la parte posterior de la nariz denominada órgano vomeronasal, aquí se decodifican y sabemos de quien son, si nos gusta o no, es lo comúnmente llamamos que “Hay química” La coincidencia molecular depende de factores y genéticos, estamos determinados a encontrar ese olor que nos impregnará muchas de las veces por todo una vida.

De este órgano especializado corre la información a estructuras del sistema límbico y al mesencéfalo y de aquí a diversas zonas desencadenando liberación de sustancias como la dopamina, la serotonina que nos harán sentir felicidad, entraremos en un estado de bienestar, de seguridad, de sensibilidad y estaremos dispuestos a disfrutar a correr nuevas aventuras y a disfrutarlas.

En el encuentro con el otro o con la otra estos químicos estimulan el eje hipotálamo- hipófisis- suprarrenal lo que libera de adrenalina que aumentará la frecuencia y la fuerza del latido que nos hace sentir “el vuelco en el corazón” que algunas veces querrá salirse del pecho, la cara se cubrirá de “chapetes” y la sentiremos caliente. La respiración disminuirá haciendo necesario que aparezcan los suspiros que se sienten durante el “flechazo” el fin de compensar la deuda de oxígeno que se genera, aumentarán los movimientos del estómago que son las responsables de la aparición de la sensación de “mariposas en el estómago”. Nos temblará el cuerpo y las pupilas estarán dilatadas dándole una característica especial a nuestra mirada de enamorados.

Cuando-Las-Ganas-Se-Juntan2Antes se creía que estos fenómenos obedecían a situaciones de tipo cultural, social, económicas y al bombardeo publicitario de tipo erótico únicamente para desencadenar el deseo de un encuentro carnal. Sin embargo de acuerdo a los descubrimientos recientes el amor entra por la nariz más que por los ojos lo que nos recuerda que venimos del reino animal.

La aparición del deseo y de la puesta en acción están bajo las descargas de la química cerebral, pero también interviene la decisión, de hacerlo o no, en este lugar o en otro, hoy o mañana, con o sin condón, con él o con ella. Lo podemos decidir todo o sea que el deseo está regulado por la conciencia moral que se encuentra en las áreas pre frontales y en la circunvolución del cíngulo que nos dicen que de hacer y que no. Los animales no pueden diferir sus impulsos, ellos lo ejecutan, ellos no tienen conciencia del acto. Sin embargo el impulso olfativo es el botón de arranque para la selección de una pareja o sea que si hay química lo siguiente ya es más fácil de que “Las ganas se junten”.

Y si realmente las ganas se juntan pueden suceder dos cosas; la primera, un enamoramiento que puede desencadenar en pasión carnal, ese que busca satisfacer las ganas, que se termina en unos momentos y que no implica compromiso alguno. Se pasó una noche loca simplemente. Acá el común denominador serán torrentes de fluidos de neuroquímicos y de una gran estimulación de las gónadas.

Si el enamoramiento producto de las feromonas pasa por un protocolo de identificación, de creación de un ambiente de confianza, de intimidad a veces nace el amor duradero, ese que busca la monogamia, la construcción de un nido donde procrear, crear al producto de ese amor, lo cual dependerá de los constructos sociales para la perpetuación de la especie o la vida en familia, pero también a la secreción de la hormona de la felicidad y de la fidelidad; la oxitocina.

¿Entonces qué es lo que hecha a andar a la conducta sexual? ¿Qué es lo que mueve este complejo sistema de secreciones bioquímicas, al parecer son las feromonas, que son reconocidas por el órgano vomeronasal que estimula al eje hipotálamo- hipófisis- gónadas masculinas o femeninas; testosterona, estrógenos y viene el deseo, además la sociedad misma interviene en esto. El resto queda supeditado a la conciencia moral.

La que hace el contrapeso al océano de secreciones en la conciencia moral que es producto del aprendizaje social, mismo que arranca desde antes del nacimiento. Y está conformado por tradiciones, raza, al nivel cultural, situación geográfica, época y muchas cosas más que hacen que las personas se conduzcan de cual o tal manera. La expresión de la sexualidad del victorianismo fue diferente a la que se ejerció en la Roma Imperial.

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La voluntad apareció al momento en que Dios nos expulsó del paraíso por la desobediencia de Eva. Le creímos al demonio y es en este momento en que dejamos de ser animales y nos convertimos en humanos con la capacidad de decidir. Por lo que si es que alguna vez se dio actividad sexual en la primera pareja obedeció a ciclos exactamente que nuestros ancestros los animales; elevación hormonal simplemente. Aquí sí teníamos que esperar el calendario. Es hasta que comimos el fruto prohibido disfrutamos cuando las ganas se juntan.

Desde la aparición de tanta evidencia científica de que somos seres determinados por la biología a su más alto nivel, ahora hay que decir te quiero gracias a las feromonas, a mis secreciones químicas cerebrales (dopamina, serotonina) y a la testosterona o los estrógenos y sigo aquí por la oxitocina, por mi conciencia social. Y porque producto de lo anterior simplemente te quiero.

Que las bendiciones se derramen sobre sus hogares y que este 2014 sea pleno de salud y de realizaciones.

*Docente. Facultad de Medicina / UAS.

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