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BREVE HISTORIA DEL PANTEON MUNICIPAL DE SINALOA DE LEYVA

Por sábado 3 de noviembre de 2012 Sin Comentarios

Por Juan Manuel Veliz Fonseca*

El 31 de julio de 1857, se dicto la “Ley de Secularización de Cementerios” con el propósito de dar autoridad civil el derecho de ocupación inmediata de todo lo relativo a la defunción de personas. En la época virreinal no existían cementerios como los actuales y los entierros para las personas ya sean del clero, militares o ricos comerciantes eran de manera especial lugares como: las iglesias, en los atrios de las mismas.

En la legendaria Villa de Sinaloa (hoy Sinaloa de Leyva), los primeros entierros de personas se llevaron a cabo junto o dentro del colegio de San Felipe y Santiago de Sinaloa, ubicado por la calle Benito Juárez al poniente en el ano de 1585 hasta 1850. Aquí fueron sepultados primeramente los padres Jesuitas como:  “Gonzalo de Tapia León, Juan B. Velazco, Hernando de Villafañe, Antonio Urquiza, Pedro Méndez, el primer obispo de Durango el ilustrísimo Fray Gonzalo de Hermosillo, el obispo don Pedro Tamaron y Romeral” y muchos más que se pierden en el anonimato. Incluidos los capitanes del presidio de Sinaloa como: “Don Pedro de Montoya y Diego Martínez de Hurdaide entre otros”.

La mayoría de estos españoles distinguidos fueron sepultados en el atrio del Colegio de San Felipe y Santiago, considerándose un primer panteón ya que todas las tumbas o sepelios que se celebraron en ese lugar, fueron destruidos por la construcción de la clínica del ISSSTE En el ano de 1986. Por otro parte mi padre Juan Manuel Veliz Zamora con mucho orgullo lo dijo, de oficio albañil fue contratado para su construcción. Una vez me conto: “cuando estábamos realizando las excavaciones para hacer los cimientos sacamos varias osamentas humanas le comunicamos al ingeniero encargado de la obra y nos contesto que las volvieran a sepultar por un lado de la zanja”.

Mientras que los nativos eran sepultados en un lugar denominado “El calvario” y que también fue un panteón donde sus tumbas fueron destruidas y construido viviendas donde hoy se encuentran las colonias Choypa y Bellavista de esta cabecera municipal. El señor Marcos Ramírez Manzanares nos cuenta lo siguiente: “Recuerdo en mi niñez jugando a un costado de la casa de Serafina Guerrero había unas tumbas abiertas, se miraban las osamentas humanas y con unas latas de madera las movíamos, mas adelante por la quebrada había puente demado con puro ladrillo también fue destruido”.

Sobre el panteón municipal ubicado al costado derecho de la carretera Sinaloa de Leyva—Guasave, Avenida Niños Héroes, el cronista oficial de Sinaloa de Leyva, José Ángel Gómez Mora en el periódico VEME de año 1, numero 4 describe lo siguiente: “La antigüedad de este “camposanto” como también se sigue llamándose, se remonta a finales del siglo XVII. Tal aseveración la corrobore en octubre de 1966 cuando estuvo aquí el arquitecto Jorge Zavala, enviado del instituto Nacional de Antropología y Historia (INAH) y representando a su entonces Directora General Teresa Franco. Su venida a la antigua Villa de San Felipe y Santiago fue con el propósito siguiente: levantar un inventario de los edificios que se consideraron de importancia histórica e ir catalogándolos (…). Entre ellos fue el panteón local. De inmediato llamo su atención por la singular fisionomía arquitectónica de sus tumbas, muchas de ellas enormes, sobresaliendo de la superficie en forma piramidal, con inscripciones seguramente simbólicas; otras con diseños típicos de la época “afrancesada” del porfiriato similares a las erigidas en cementerios metropolitanos de aquellos tiempos, pero que aquí resultaron muy novedosos; de figuras de obelisco, otras rematadas con la flor de lis familiar a los galos; varias con cruces su remate forjadas en Toledo, España: Recuerdo muy bien la sorpresa seguida de una sonrisa demostrativa de satisfacción en el rostro del enviado del INAH cuando luego de insistir varios minutos en “barrer” con escobetilla manual una lapida incompleta, aplicándole una lupa leyó lo que pudo rescatarse una casi borrada inscripción: “1798” y de inmediato dio instrucciones a su ayudante para que lo asentara en su “borrador” como candidato a monumento histórico. Hasta la fecha no se ha hecho nada”. Mientras que en el panteón las tumbas antiguas se siguen destruyendo.

Sigo insistiendo sobre la fundación del panteón municipal data de finales del año de 1800, eso lo señalan los epitafios memorables de algunas tumbas que todavía existen, como la tumba de Andrés Ibarra que falleció en el ano de 1803 o 1823, señalo estas dos fechas ya que el numero 2, parece un cero, y viceversa.

En este panteón reposan los restos de personajes que jugaron un papel importante en la vida política, económica social de la Villa de Sinaloa que fue cabecera de distrito del mismo nombre como fueron: Juan N Heredia, que murió en el ano de 1856, que junto con su hermano Manuel lucharon a favor de la Independencia de México; los prefectos del distrito de Sinaloa Domingo LLanes, Joaquín Pena Arana, Felipe Zazueta Guerrero, los capitanes revolucionarios como Elías Mascareno Castro, Eleno Escobar Urquidez, Esteban Angulo López, Narciso Gámez Figueroa, los presidentes municipales como Lope de Saracho, Victoriano Brambila Colmenares, Carlos Cazarez, Alfonso Montoya Cota, Eligio Rojo Leyva, Juan Sandoval Pérez, Epifanio Briones Leyva, Juvencio Rojo Fonseca, Espiridion Iturrios Forbes, Librado Veliz Rúelas, Roberto López Gutiérrez, Daniel Gámez Enríquez y una parte de las cenizas de Juan Sandoval Pena, el ilustre doctor Luis G. de la Torre Tovar, el licenciado Alfonso Murua Martínez, que junto a Rafael Buena Tenorio abuchearon con mueras a la comitiva que candidateaba la gubernatura de Diego Redo Vega, la tumba vacía del protomártir de la revolución profesor Gabriel Leyva Solano ya que sus restos fueron trasladados en el ano de 1955, a la rotonda de los hombres ilustres en la ciudad capital de Culiacán, los mineros don Joaquín y José Manuel Pena, con sus bóvedas de corte masón de mas de seis metros de altura, el licenciado Francisco Pena Montoya, que fungió como secretario de gobierno en el periodo del gobernador Eustaquio Buena Pérez, así como su esposa originaria de la ciudad de Guadalajara dona Guadalupe Rubalcaba, sus hijas, Carlota e Isaura, don Aparicio Camacho primer telegrafista y amigo de Leyva Solano llego a la Villa de Sinaloa a finales del siglo XIX, y muchas más descansan en este histórico panteón de Sinaloa de Leyva.

*Profesor de la FCA / UAS. Sinaloa de Leyva.

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