Nacional

40 AÑOS DE VOLAR EN EL ARTE

Por domingo 16 de septiembre de 2012 2 Comentarios

Por Alberto Ángel “El Cuervo”*

”¡Hágame usté el favor de oirme dos palaaaaaabras solo dos palabras…! ¡Va usté a sacarme un ojo si se acerca coooon la punta del paraguas!”

—Sí, me acuerdo que la cantaban mamá y tú, pero no sé de dónde es…

—Pues es el “Duo de Los Paraguas” de “El Año Pasado por Agua” de Chueca y Valverde… Se cantó muchas veces en este teatro… Aquí ha estado gente muy importante… Aquí cantó Enrico Carusso y bailó Ana Pavlova entre muchas figuras mundiales más…

—Pues qué lindo que te hagan aquí un homenaje por tus 40 años de trayectoria, papi… El Teatro es precioso y muy emblemático ¿no? Por algo se llama El Teatro de La Ciudad…

—Bueno, en realidad se llama Teatro de La Ciudad Esperanza Iris, aunque en un principio se llamó Teatro Iris, cuando fue construído en 1918 por la propia “Divette”. Ella nació en Tabasco, como tu abuela, y recorrió gran parte de los escenarios del mundo representando a México con su canto. Y después de una gira muy exitosa, compró el Teatro Xicoténcatl…

—¿Entonces, primero se llamó Teatro Xicoténcatl…?

—En realidad no, porque aunque en 1914 se construyó el Teatro Xicoténcatl, en el mismo predio, cuando Esperanza Iris lo compró, lo derrumbaron y construyeron entonces el Teatro Iris… La primera piedra se puso el 15 de Mayo de 1917 y se inauguró el 25 de Mayo de 1918… Fue Venustiano Carranza quien junto con la propia Esperanza Iris, abrió simbólicamente el telón del bellísimo Teatro que construyera el Arquitecto Federico Mariscal, el mismo que terminara la construcción del Palacio de Bellas Artes… El Teatro Iris, fue construido con la más alta tecnología de la época, lo que le permitía que después de la última función, se quitaran los muebles del lunetario y el Teatro Iris era transformado en el “Cabaret Las Mil y Una Noches”… En 1962, Esperanza Iris, quien por cierto vivía en un pequeño apartamento en el foyer del teatro desde donde veía todas las funciones, muere y el Teatro queda en el abandono hasta que es adquirido por el gobierno del Distrito Federal para convertirse en el Teatro de La Ciudad en 1976…

Más por intento de calmar la ansiedad que siempre me invade antes de entrar al escenario, se daba esta plática entre mi hija y yo, mientras ella y mi esposa, tejen incansablemente chalequitos para nuestro esperado nieto… El camerino se llenaba de recuerdos con cada suspiro… Cuántas veces habría yo estado esperando mi entrada a escena en esos camerinos en diferentes etapas de mi carrera… Ahí fueron realizados muchos de los Festivales de la OTI… En 1977, Luis “Vivi” Hernández, que me presentara Mario Arturo, lograba el cuarto lugar en la final con una canción cuya música fue escrita por mí: “Sencillamente Nunca”, con letra de Mario Molina. Ahí interpreté una canción de mi autoría que recibió un bello elogio de mi ahora compañero de redacción en La Voz del Norte, el Maestro Juan Cervera quien al emitir su voto como jurado del OTI dijo: Voto por la bellísima canción de Alberto Ángel “El Cuervo” En ti La Tierra Canta… Ahí me tocó participar en la que fuera la última intervención como arreglista de mi querido amigo Mario Patrón a una canción mía… Ahí viví ¡tantas cosas que en ese momento se agolpaban como si de pronto algún rincón de mis emociones les permitiera salir…! Ahí había recibido el aplauso cariñoso de la gente al compartir mi canto con ellos muchas otras veces… Y ahora, estaba a punto de salir al escenario una vez más, para celebrar ante el público (en ese momento no sabía cuánta gente habría) mis 40 años de trayectoria en el canto, la pintura y la literatura… Desde las once de la mañana, había llegado para indicar a los compañeros técnicos del teatro, los detalles de escenografía, iluminación y sonido pertinentes para la realización del evento… Tres óleos de mi autoría, complementaban la escenografía… Yoshío, mi gran amigo y Blanca Inés Arceo, mi alumna, habían sido los únicos en acudir a la cita para realizar una prueba de sonido y ensayar con los músicos según lo acordado… Ignacio Gutiérrez, Lorenzo Lara y Martín Arano… Piano, Guitarra y percusiones respectivamente, esperaron hasta la hora de comer, por lo que se decidió que a las cinco de la tarde se realizaría una segunda prueba de sonido… Alrededor de las siete de la noche, con algunos avatares que nunca faltan, anunciaron primera lla mada… La taquicardia no se hizo esperar… No recuerdo jamás alguna vez no haber tenido el pulso acelerado antes de entrar a escena… Mundo de Borja, productor y amigo, anuncia, la Maestra Lecona entrega el reconocimiento… Comienza la función con “Una Furtiva Lagrima”, aria del tenor en la ópera “Elixir de Amor” de Gaetano Donizetti… La iluminación tenue, adecuada, logra el efecto deseado cuando mi Maestro de Contemporáneo, Cristopher De la Cabada, acompaña mi canto con su arte dancístico de forma excelsa… La gente se impacta… Nunca habían visto la furtiva acompañada por la danza… Continúa con la participación de Blanca Inés, mi alumna haciendo gala de su hermosa voz… Vinieron después las intervenciones de mis compañeros: Gualberto Castro quien a pesar de haber estado un día antes hospitalizado, estuvo conmigo ¡Gracias, querido amigo! Yoshio, siempre con la sonrisa a flor de piel, siempre con un acto o una palabra de apoyo y desde luego su talento incomparable, el canto de ambos y los duetos conmigo… Humberto Cravioto, por trabajo en un dueto conmigo… Siguen Los Dandys con ese romanticismo de los tríos y al término del intermedio, ya de charro, con el mariachi, después de agradecer el canto de Martha San Miguel, María Elena Leal, mi querida y admirada amiga, canta estupendamente y en el dueto que hacemos la gente se fascina… La entrega del público, que ya para entonces me di cuenta que abarrotaba la sala, iba en aumento, así lo podía sentir… Y al interpretar “El Pastor”, de Los Cuates Castilla, el aplauso creció convirtiéndose en una ovación que no terminaba… El Teatro de pie, gritos de ¡Cuervo, Cuervo…! Frases de elogio que no alcanzaba a descifrar bien a bien, la ovación verdaderamente atronadora motiva que los compañeros se asomen entre cajas a sumarse al aplauso… Lorenzo, desde el mariachi me hace señas de apoyo y regocijo… Porras, la ovación sigue, la gente continúa de pie… Las lágrimas no se pueden contener y como un niño las dejo brotar mientras mil imágenes me recorren desde el inicio de mi carrera… ¡40 años! Pienso… Y entre el llanto y la ovación que sigue en aumento, intento continuar, pero no me lo permite la euforia del público… La noche se hace inolvidable, se tatúa en mi alma la emoción vivida y así lo hago saber al público que no deja de ovacionar… Agradeciendo una y otra vez, llamo a mis compañeros para cantar juntos a y por nuestro “México Lindo y Querido”… Así celebré estos “¡40 AÑOS DE VOLAR EN EL ARTE! Gracias a todos quienes lo hicieron posible.

México-Tenochtitlan, aún en la euforia de la entrega del público…

*Cantante, compositor y escritor.

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2 Comentarios

  • Felicidades, siga cantando como solo usted puede hacerlo Felicidades

  • Leticia Maza dice:

    Inmenso privilegio haber compartido contigo esa noche. La magia envolvió durante todo el espectáculo cada una de las interpretaciones tuyas y de tus compañeros en el arte. La entrega del público, yo incluída, fué un tributo a esa vida que has dejado en más de cuarenta años, si nos remontamos realmente a tus inicios, en nuestro añorado Minatitlán. Fué muy hermoso saludar a muchos paisanos ahí reunidos por tu arte.Y aunque esto sea más una elegía que un comentario, no me puedo quedar con una frase que oí » La ovación es más con el corazón que con las palmas, las palmas solo están transmitiendo lo que estamos sintiendo en el corazón». Un beso y un abrazo siempre, querido Alberto.

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