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La heroína sin par de la historia a las bellas artes

Por domingo 4 de septiembre de 2011 Sin Comentarios

Por Juan Carlos González Gastélum*

Sinaloa ha visto nacer a dos excepcionales mujeres que han participado en movimientos de liberación y eso las ha convertido en íconos de nuestra historia, curiosamente, ambas de apellidos similares, aunque quizá de linajes diferentes pues una oriunda de Navolato y la otra de Mocorito.

María Valentina de Jesús Ramírez Avitia, como lo asienta el maestro Benjamín Luna Lujano, nació en Navolato allá por los años de 1893 y cobró fama al enlistarse como “soldado” bajo las órdenes del General Ramón Iturbe. “La Valentina”, es además un corrido revolucionario sumamente conocido.

Agustina Ramírez, en cambio, nace en Mocorito en el año de 1813 y su biografía nos enseña cómo se inserta en la historia al entregar a doce de sus hijos al movimiento armado en la Guerra de Reforma lo que la convierte en la heroína sinaloense con una enorme presencia en la historia y además, representaciones diversas en las bellas artes.

AGUSTINA RAMÍREZ EN LAS BELLAS ARTES

Como anteriormente se da cuenta, la grandeza de Anna Agustina de Jesús Ramírez Heredia traspasa el ámbito de la historia y ha despertado un afán de idealizarla y rendirle tributo por medio de las bellas artes, pues en reconocidos escultores, pintores, hombres y mujeres de letras, se hace patente la necesidad de plasmar su heroicidad, como a continuación lo describo.

Existen evidentes muestras de cómo se ha plasmado a doña Agustina Ramírez por medio de la pintura; la señora Rina Cuéllar (1999), nos regala una pintura en la que se muestra a una mujer con los ojos cerrados que muestran –al mismo tiempo- dolor y satisfacción por la entrega de sus doce hijos al movimiento armado, éstos se encuentran en su pecho y encerrados en un abrazo, algunos carabina en mano, todos vestidos de blanco.

Hay también un dibujo que aparece ilustrando un texto de Dora Josefina Ayala Castro, el cual refleja a la heroína mocoritense postrada en rictus mortal a la que le iluminan doce antorchas rematadas por una fulgurante estrella, el pie de este dibujo hace alusión a la muerte, en 1879, de esta gran mujer en el puerto de Mazatlán.

Rosy Aragón Okamura nos concede otra pintura en la que se observa a una mujer cubierta con rebozo y con una casi sonrisa en su rostro, desde la altura del hombro izquierdo se ven doce calaveras las cuales rematan al lado derecho casi debajo de su pecho donde, además, se encuentra un bouquet de flores. Debajo de esta iconografía, una banda con parte del nombre de doña Agustina Ramírez.

En la colaboración de don Antonio Nakayama, hay otro dibujo que muestra a una mujer con un rifle que cruza su pecho y unas cananas colocadas encima de su hombro izquierdo.

El museo de historia regional de Mocorito, cuenta con una pintura, un retrato autoría del chihuahuense Alonso Enríquez, en el que se muestra a una mujer (absolutamente distinta a las demás) de complexión más bien robusta, de testa canosa, un tanto sonriente y cubierta con un manto. Resalta en la parte central baja de esta obra la aparición de un grupo de hombres semidesnudos que sostienen una bandera, algunos de ellos yacientes.

La casa de la cultura Dr. Enrique González Martínez, cuenta con un mural que viste de historia el recinto, éste se denomina “Mocorito a través de los siglos” y curiosamente en la descripción que se hace del mencionado mural no aparece el nombre de doña Agustina Ramírez, acaso una parte que cito a continuación hace referencia de esta mujer excepcional “Con la mano izquierda levantada va soltando unos granos de maíz ensangrentados que caen sobre la sombría imagen de una mujer que mira a lo lejos el campo de batalla, sembrado de cadáveres.”, pero su nombre, insisto, no aparece.

En poesía, Caridad Bravo Adams reconoce la desgarrante realidad de la vida de nuestra figura mocoritense en el poema “La plegaria de una madre” en el que habla de la búsqueda de doce tumbas a las cuáles la abnegada madre, como última acción materna, pretende llevar una canción de cuna con la cual repliegue un cierto sentimiento de culpa por haber entregado sus retoños a la cruenta batalla.

“La Dama del Negro Ropaje” es otro poema que nos encontramos, autoría del profesor Víctor Luís Leyva Uriarte, quien lo creó en los tiempos en que se encontraba impartiendo clases en primaria; la pieza habla del perpetuo luto de una mujer quien no se puede despojar de éste pues seguidamente había que enfrentar el dolor de la muerte de sus hijos.

La profesora Manuelita Rodríguez, mocoritense reconocida en el ámbito cultural escribió una poesía de la cual rescato el nombre para titular esta entrega, “La Heroína Sin Par”.

Así también, Bravo Adams escribe la obra para teatro denominada Agustina Ramírez, la cual se estrenó en el año de 1962 en el teatro Casino de la Selva de la ciudad de Cuernavaca, ya extinto por las nefastas gubernamentales llegadas después del año 2000, dando valor cero a toda la obra artística que en el teatro se encontraba.

LA OBRA ESCULTÓRICA SOBRE AGUSTINA RAMÍREZ

En la cuchilla que forman la calle Bravo y los bulevares Leyva y Madero se encuentra un monumento, obra de Rodolfo Becerragomez Coronado, padre del también talentoso escultor Ricardo Becerragomez; el monumento en mención es de regulares dimensiones, el cual muestra en la parte alta a una mujer, que sostiene una bandera con la mano izquierda y con la derecha refleja una señal de alto, se observa además una corona en uno de los flancos del muro que la sostiene, en la parte baja del monumento se encuentran las figuras de doce hombres jóvenes. Este monumento es un ícono de la ciudad de Culiacán y cada año se convierte en punto de encuentro de la clase política, para entregar una medalla que lleva el nombre de doña Agustina Ramírez, para honrar a la mujer sinaloense, cuyos méritos sean de amplio reconocimiento por la comunidad.

La cuna de esta mujer también le rinde tributo con un monumento, este es una escultura de cuerpo completo de una mujer, resalta en color verde el rebozo que le es característico y a sus pies, más bien a un costado de su pie derecho se puede ver una planta pequeña de nopal. Esta escultura forma parte la triada escultórica que se encuentra en la “Plaza de Los Tres Grandes” y fue fundida por una empresa del centro de la república.

Tal es la grandeza de esta mujer mocoritense, a quien más allá de ocupar un lugar en la historia, su presencia resalta en las bellas artes.

Consultas:
Colección 18 encuentros con la historia, Mocorito/1, Mocorito/2
http://correo.uasnet.mx/cronicadesinaloa/congresos/ponencias/mocorito/descgrafica_mocorito.htm
http://escritores.cinemexicano.unam.mx/biografias/B/BRAVO_adams_caridad/biografia.html
http://historia.uasnet.mx/Revista_clio/Revista27/5_EsasestatuasqueVes_MatiasLazcano.pdf
http://www.lavozdelnorte.com.mx/semanario/2011/02/27/valentina-mirez-avitia-lavalentina/
Presagio, revista de Sinaloa, publicada mensualmente en Culiacán, a partir de julio de 1977.

*Profesor/preparatoria UAS Mocorito.

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