Nacional

ANTES QUE TÚ, LOS INSTANTES (CUENTOS)

Por viernes 15 de marzo de 2019 Sin Comentarios

MIGUEL ÁNGEL AVILÉS

LOS INSTANTES

Ella, una mujer de cuerpo enjuto, pantalón de mezclilla raído, gorra beisbolera y manos aferradas a los cuernos de esa bicicleta color moho, esquiva un carro y otro y otro y avanza como quien habrá de llegar a su destino cueste lo que cueste.

Ha salido de no sé dónde, tal vez del semáforo del bulevar solidaridad y camino del Seri que se puso en luz verde y continuó de frente , llevando en la parrilla a quien puede ser su hijo de escasos años , con mochila escolar en la espalda y abrazado a su madre como un koala, tal cual se agarra con las uñas de la ladera para no caer al precipicio porque sabes que cualquier bache y montículo mal puesto puede llevarlos a caer de golpe en esa terracería y dicen que de esa forma es cuando te besa el diablo.

Pero ella no se detiene y sigue en un serpenteo hasta que encuentre su destino, esa escuela que ya espera a su hijo a la cual ha decidido llevarlo a diario, con lluvia o con viento, con un eclipse o una tempestad, con una tormenta de arena o lo que sea, que aquí nadie se raja frente a esta vida azarosa donde le tocó vivir.

No cabe duda: todo lo nuestro, es una suma de instantes

ANTES QUE TÚ

Despiértense a la vida y emociónense como un niño frente a la entrada de una pizzería, como una señora al ingresar a un casino, como quien sueña con la madre ausente, como quien recibe un regalo que no esperaba, como el crudo que ve llegar al mesero con el plato de birria que pidió, como quien amanece sin el martillar de una migraña prolongada, como quien revive a ratitos, ilusionado, porque pareciera que esa depresión y esa angustia se han disipado hasta no sé cuánto tiempo otra vez, como quien recibe, por fin, el beso apasionado y espontaneo que ha deseado, como quien regresa a la ciudad después de muchos años, como un aficionado del Cruz Azul que hace castillos en el aire cuando su equipo gana dos partidos seguidos, como quien de pronto ya no tiene deudas. Ríete, incluso de ti mismo, porque cuando esa costumbre se pierde, es que llegó el momento en que todos se rían de ti.

* Abogado y autor Sonora / BCS

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