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Manuel Salas Guzmán (a) “El Moreño” Datos de un revolucionario en el Archivo histórico municipal de Concordia.

Por martes 31 de octubre de 2017 Un comentario

FÉLIX BRITO RODRÍGUEZ

Existe un corrido que lleva el nombre de “El Moreño”, personaje que nació en 1887 en el poblado de Las Moras, distrito de Mazatlán; de ahí su apodo., Se llamó Manuel Salas Guzmán, hijo de Demetrio Salas y de Felicitas Guzmán. Militó en las fuerzas del revolucionario Juan Carrasco y por su valor mostrado en las filas del ejército Constitucionalista

alcanzó el grado del capitán primero. Durante el rescate y clasificación que

realizamos del Archivo

histórico municipal de Concordia encontramos documentos que hablan de una parte de la vida de este

revolucionario; que radicó en la población de La Concepción, Concordia, Sinaloa, donde estableció un comercio y se casó con Rita Rodríguez.

Los documentos lo describen como un hombre de 1.67 de estatura, complexión regular, pelo negro quebrado, frente regular, ceja negra delgada, ojos cafés, nariz regular, boca y barba regulares, bigote; vestía camisa de tela, pantalón de dril, sombrero jarano y zapatos; como señas particulares una cicatriz en la cabeza causada con proyectil de arma de fuego, faltándole el dedo meñique de la mano izquierda y no sabía leer ni escribir.

En una veraniega noche de un miércoles 9 de julio de 1919; en el poblado de La Concepción se llevaba a cabo un baile en un domicilio particular, a donde llegó borracho Simón Juárez, quien era un hombre peligroso que andaba huyendo de la justicia por actos de bandolerismo que cometió en compañía del bandido Trini Beltrán, a consecuencia de la persecución realizada por las autoridades por el municipio de El Rosario, fue que Juárez vino a radicar a La Concepción. Ya en el interior del baile Juárez sacó de entre sus ropas un cuchillo, pretendiendo matar a Genaro Reyes y a Franco Zatarain. Salas dialogó con el pendenciero con objeto de que le entregara el arma y evitar así cualquier desgracia; sin embargo, lejos de atender su solicitud, Juárez contestó altaneramente que era hombre y no respetaba ni a su madre, que si esta le hablaba tampoco la atendía.

El Moreño se retiró del baile, mientras que Juárez continuó su parranda en la casa del jolgorio, donde posteriormente el señor Genaro Reyes logró quitarle el arma punzocortante sin que aquel se diera cuenta. Al día siguiente después del baile, Juárez se percató de la ausencia de su cuchillo y armado de una carabina 30×30 y una canana con parque, comenzó a recorrer el poblado y al llegar a la presencia de Salas, entablaron el siguiente diálogo que recojo de los documentos resguardados en el archivo:
J.-: ¡Hombre Manuel esta bueno para que me entregue mi cuchillo que me quitaron anoche en el baile! M.-: Hombre Simón, está bueno que guardes la carabina, andas borracho. J.-: Cuando tú andas borracho armado, nadie te dice que la alces ni permites que te digan. M–: Bueno, pues si te parece, si yo cargo carabina cuando ando borracho es porque presto servicios al gobierno y no tengo causas pendientes como tú. M: ¡Hombre Simón! ¿Qué ya te vas? J: ¡Si ya me voy! ya gasté lo que tenía y ya no tengo dinero. M: Hombre Simón que vas a hacer así, crudo y desvelado, alza tu carabina seguiremos paseándonos con la música y después cuando ya te quieras ir yo te doy una media de vino para que no te dejes llegar la cruda.

El Moreño tras decir estas palabras dio media vuelta y se introdujo al interior de la casa de Rosauro, de donde ya no salió. Juárez subiendo un pie al corredor del domicilio donde estaban, le dio palanca a la carabina y dijo: ¡yo no soy de la “primer barriga”, hijos de la china Hilaria! Salas se dirigió a su casa habitación, durante el trayecto fue seguido por Juárez, y al llegar a su propiedad tomó su carabina para defenderse en caso de ser atacado y sacándole la vuelta a su contrincante salió por el patio trasero de su domicilio, donde ya lo esperaba Juárez, quien le disparó tres balazo que pasaron muy cerca de la cabeza de Salas, quien inmediatamente y tras el primer disparo hacia su persona se preparó para defenderse; disparándole dos certeros tiros que dieron en el blanco, haciendo que Juárez se escondiera en un paredón, lugar a donde llegó Salas para preguntarle: “quiubo, pues Simón, ya te rendiste” al no recibir ninguna contestación recogió la carabina y la carrillera, entregándolas al comisario José Ibarra, quien inmediatamente notificó de lo ocurrido a las autoridades del vecino poblado de El Verde.

Fue así como llegaron a la Concepción Miguel Peinado, jefe de la guerrilla que guarnecía en la plaza de El Verde y Encarnación Labrada, comandante de policía. Quienes felicitaron al Moreño, pues según ellos, tenían órdenes de ejecutar a Juárez donde lo agarraran; con motivo de tantos abusos que había cometido, tales como abigeo y robo en despoblado. Sin embargo, no obstante lo dicho por Peinado y Labrada, el Moreño fue aprehendido y se le instruyó proceso por el delito de homicidio.

Duró muy poco tiempo preso, debido a que se fugó de la cárcel municipal de Concordia. Para lograr tal propósito formó con pedazos de mecates una soga de 7 metros de largo; a la cual amarró madera que le sirvieron para escalar. Canuto Sánchez, alcaide de la cárcel y quien además ejercía la profesión de músico, la noche de la fuga tenía una tocada en el pueblo de Veranos y dejó al cuidado de los presos a José Osuna, quien no metió a su calabozo a Salas, dejándolo en el patio y yéndose a dormir a su casa.

Situación que fue aprovechada por el Moreño para escalar la alta barda de la cárcel y así salir de la prisión. El corrido de El Moreño, se suma al repertorio de corridos que existen sobre revolucionarios sinaloenses, tales como el de Valente Quintero, siete caminos de sangre y mañanitas a Carrasco, estos dos últimos compuestos en memoria de Gabriel Leyva Solano y Juan Carrasco, respectivamente.

*Docente en la Historia UAS

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