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FELLINI, EL MAGO DE LA CINEMATOGRAFIA

Por domingo 31 de enero de 2016 Sin Comentarios

Por: José Luis Aguirre

Federico Fellini, Italiano que ha conmovido al mundo con su creación cinematográfica, “La dolce vita”, cumple cincuenta años. Película provocativa y esplendida, forma parte como uno de los clásicos de la historia del cine, plasma la vida de la elite burguesa, en la Italia de los 90`s, como un fiel retrato de aquella época de contrastes profundos en la sociedad Italiana, revelando los excesos de la fascinante belleza de Anita Ekberg, la sueca blondy, epigónica de Marilyn Monroe, constituye una respuesta critica, al despampanante cine americano, un poco satirizante, del boom Estadounidense.

Fellini entreteje admirablemente, retratos de su fantasía visual bajo un espectáculo clásico y fantasmagórico, rompiendo reglas tradicionales y seduciendo a millones de espectadores. Anita Ekberg se sumerge en la fuente de Trevi, al tiempo que grita,- Marcello, come here, dale leche al gatito.

Con ayuda de Marcello Mastroianni, cobra vida la historia de un periodista fracasado aspirante a escritor, inmerso y absorbido en la dulce vida romana al lado de la sueca caprichosa Anita Ekberg y la música de Nino Rota, este film obtuvo la palma de Oro en el festival de Cannes Francia. En “ocho y medio” Marcello Mastroianni da vida a Guido un hombre que tiene miedo a la vida, un bufón y transa, celuloide creado en 1963 con los estereotipos de la moda que priva en los vestuarios de aquella época.

“En los payasos” se plasma el espejo del hombre complejo vanidoso y elegante, torpe y desordenado, recibiendo aplausos en la pista de un circo con los testimonios de veteranos payasos, Europeos quienes alternan con la imaginación fantástica del Director, largometraje Ítalo-Francés-Alemán rodado en 1970.

Y así podemos detenernos con un elenco peliculesco infinito hasta llegar a la voz de la luna frente a un hombre egresado de la institución manicomial, sin estar cuerdo del todo, y con la narrativa de un funcionario que pierde la razón creyendo que todo lo que le rodea es falso, ambos personajes victimas de influjos lunares inician un recorrido para demostrar que la locura es la fuerza que mueve a su mundo, obra amarga, en la que se refleja la decepción del cineasta ante el paso del tiempo.

Fellini ha plasmado una época de oro en la cinematografía Italiana de la segunda mitad del siglo XX, habiéndose iniciado con Roberto Rossellini, dirigiendo su primer largometraje en 1950 y se constituye realista empiricista de los ambientes populares, con cómicos trashumantes y teatros pueblerinos nutridos con el ambiente de Chaplin e historias Estadounidenses, su grandeza estriba en el apoyo inconmesurable de Giuletta Masina y la entremezcla de actores como Anthony Quinn y Pier Paolo Pasolini, nunca pasando inadvertida la exuberante Anita Ekberg, y el auxilio de la música de Nino Rota.

El escándalo y la censura persiguen a Federico, en cuanto retrata a una sociedad Italiana decadente, frustrada, indiferente, captada por su universo interno, que logra con fuerza llenar la pantalla de imágenes oníricas, escenarios luminosos y personajes grotescos que encarnan la condición humana, en su más amplia descripción, en lo sublime y lo miserable, es una alegoría expresionista de la ontología humana demasiado humana, decía Nietzsche.

Federico es la celebridad en el cine con su pareja inseparable Giulietta Masina, la mujer que siempre lo acompaña en la vida, con sus proyectos plasmados en la pantalla grande, tales como “Luces de variedad”, constitutiva de un filme satírico anti-romántico, con Liliana, la joven ambiciosa y guapa, que huye de su casa paterna para unirse a una compañía de revista cuyo director Checo se enamora de ella. Tras un zafarrancho provocado por sus celos, ambos abandonan la compañía y deciden probar fortuna, pero justo antes del estreno, ella lo abandona.

Liliana protagonizada por Giulietta Masina, es premiada en su actuación en este film. La sátira prevalece en el “sheik” blanco, lleno de fantasía critica a los convencionalismos de la sociedad burguesa, la que siempre persigue mitos Iván y Wanda van a Roma de luna de miel, planeando minuciosamente el viaje con una visita al Papa y ella lo deja en el hotel para buscar al protagonista de su foto novela favorita, y mientras su marido la busca desesperadamente ella encuentra al “Sheik Blanco” decidiendo permanecer a su lado.

En “Los inútiles” Federico plasma la historia en el escenario de la costa Italiana, cuando Fausto un mujeriego seduce y embaraza a Sandra, debiendo casarse con ella.

Con el invierno llega la monotonía en la vida de provincia, los amigos de Fausto se la pasan en el café, haciéndose bromas, comparece Alberto el eterno Bufón, Leopoldo aspirante a escritor, Ricardo cantante frustrado; y Moraldo el dictado de la consciencia del grupo, mezclándose con este film, la nostalgia y la sátira, con los inútiles Fellini obtiene el León de plata en el festival de Venecia.

“La Strada”, Giulietta Masina, en el papel de Gelsomina y Anthony Quinn como Zampano, enternecen al público cinéfilo, bajo la fábula que da vida a Zampano, hombre violento y cirquero ganándose la vida en actos pirotécnicos, escapistas circenses, acompañado de su esclava Gelsomina, joven ingenua, e ignorante, con enormes ojos reflejantes de su inocencia, a quien Zampano compró por unas liras ante la miseria de su madre, y es maltratada continuamente, pero con el encuentro de un extraño equilibrista quien constantemente humilla a Zampano, se vuelca un trono trágico en la historia de Gelsomina quien termina amando a su esclavista Quinn, ambos actores encarnan la maestría de sus mejores actuaciones desde que emerge su rostro en la pantalla de plata.

El sentido poético, nace enternecedor en la narrativa de “Las noches de Cabiria”, cinta Italiana- Francesa de 1957, donde aparece otro genio cinematográfico Pier Paolo Pasolini, y Giulietta Masina encarna a Cabiria una joven prostituta sin dinero de quien todo mundo abusa, con talante impresionante para levantarse del polvo, sacudirse las ropas para seguir luchando en un mundo que no le es propio, entorno hostil, subyugante al que se enfrenta con el mejor ánimo, nunca se rinde al fin y al cabo es mujer, y ellas no saben rendirse, a pesar de los contratiempos que le deparan los fraudes de los que ha sido víctima.

El mago Fellini explora la corrupción material y moral de Roma, a través de Augusto Rocca, el viejo estafador disfrazado de cura, engañando a campesinos ingenuos y extorsionando a los pobres con el apoyo de Roberto y Picasso, una denuncia manda ha Augusto a la cárcel arrestado frente a su hija invalida escena muy parecida a la que presentó Victorio de Sicca en “Ladrones de bicicletas” cuando atrapan frente a su pequeño hijo al obrero desesperado por haberse robado una bicicleta, para substituir al artefacto del que fue despojado al momento de desplegar su trabajo, distribuir carteles, en las paredes de Roma; igualmente la hija invalida en “Alma sin consciencia” presencia la detención de su padre Augusto para arrastrarlo a la cárcel, este último al obtener su libertad vuelve a la estafa, no con el mismo ánimo, ya un tanto redimido, pero es demasiado tarde.

En fin, innumerables son sus películas y cortometrajes, “Julieta de los espíritus”, con la crisis de identidad de una ama de casa quien tiene el don de ver espíritus y aspira a conseguir su libertad emocional, debiendo enfrentarse a un marido mujeriego y a las mujeres cercanas a ella que la critican y regañan.

Igual comparece ante nuestros ojos “Satiricón”, una película de adaptación del original de Gaius Petronius Arbiter, descrito en tiempos de Nerón, plasma un lugar lleno de magia y superstición, un escenario amoral, con crueldad y pasión en la época del imperio Romano, película inspirada en libro de “Satiricon” de Petronio, Italia 1968.

Así tenemos otras propuestas como “Amarcord” y “Casanova”, no pasando por alto “La ciudad de las mujeres”, “Ensayo de orquesta”. “La nave va”, a bordo de un lujoso transatlántico, aristócratas europeos surcan los mares, para esparcir las cenizas de una diva de ópera, sin embargo la travesía se ensombrece al estallar la primera guerra mundial, aquí se satiriza a los absurdos del mundo que llevan a la conflagración bélica catastrófica, 1983 Italia-Francia.

Los episodios narrados por Federico convergen en la idea alucinante de buscar la poltrona para encadenarse en su espectáculo incurcionante inclusive de relatos proporcionados por Edgar Allan Poe, en su película de “Tobby Dammit”, personaje alterado por las drogas y el alcohol, un joven actor inglés protagonista del primer Western católico, Dammit súbitamente rodeado por fotógrafos, periodistas y productores eclesiásticos. La figura misteriosa de una niña lo hace reaccionar ante la atmosfera de ensoñación que lo absorbió.

Nuestro personajazo también incursiona en dibujos y rayones con apuntes apresurados sobre los temas, emergentes de sus sueños y pesadillas nocturnas, pretendiendo retratar a las personas y hechos que desfilan en su Italia del siglo XX.

En consecuencia Fellini bien vale una misa.

Admiro al cine italiano, al de Pier Paolo Pasolini, Victorio de Sicca, Luchino Visconti, Bernardo Bertolucci, Michelangelo Antonioni, Roberto Rossellini, Guiseppe Tornatore, muchas películas que no hay que dejar de ver antes de morir o por lo menos, conformarse con el ilustre Lando Buzzanca, “El Homo Eroticus” dirigida por Marco Vicario.

Todo esto es una propuesta cinematográfica con el objeto de invitar a todos los amigos a la adicción, de las candilejas emanadas del celuloide.

* Abogado y autor

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