Nacional

En mi pueblo

Por domingo 22 de junio de 2014 Sin Comentarios

Por Juan Cervera Sanchis*

Amanece en mi pueblo,
la vida es un jolgorio de alegres gorriones.
Ladra un perro a los lejos.
Alguien abre un balcón y cruje una persiana.
Son las 6:32 de la  mañana.
3 de julio. Año 2014.
La primavera canta y el día que comienza
me sabe a mí a ciruela, y yo no sé por qué.
Son esas cosas raras de la vida
que en realidad tal vez no sean tan raras.
En la graciosa torre del reloj
de la preciosa Casa Ayuntamiento
castañetea una  elegantísima cigüeña,
pues las cigüeñas  son archielegantes.
Empieza a clarear la luz del día.
Son ya las 6:37.
El jolgorio de los alegres
e inquietos gorriones se intensifica.
Se oye el motor de un auto
y unos pasos se escuchan por la acera.
Silban las golondrinas y chillan los vencejos.
El día se va animando instante tras instante.
Oigo el úúú…del autillo oculto en un naranjo.
Son las 6:45. Empiezo a  oír murmullos,
voces  y  buenos  días.
Se oye el llanto de un niño,
el ruido de los coches se desata
y el áspero sonido de los claxons
me  hiere los oídos.
No obstante, la cigüeña de la torre del reloj,
castañetea de nuevo y el jolgorio
de mis  viejos y queridos amigos los gorriones
continúa en todo el pueblo.
Huele a  café humeante, a pan tostado.
Huele a aceite de oliva y huele a ajo.
Amanece en mi pueblo.
Simplemente amanece.
Las  madres, agobiadas por la prisa,
lavan, visten y peinan a sus críos.
Preparan y les dan el desayuno, mientras gritan:
“¡Que se está haciendo tarde
y hay que ir a la escuela!”

 *Poeta y escritor andaluz

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