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Aquel veintisiete de mayo de 1970, en Bríndisi, Italia, murió un joven poeta

Por domingo 27 de mayo de 2012 Sin Comentarios

Por Mario Arturo Ramos*

Para morir como una lámpara desde la madrugada…
José Carlos Becerra

En el sur de Italia, a orillas del Mar Adriático, se encuentra Bríndisi, ciudad donde murió el poeta latino Virgilio, el 21 de septiembre del XIX A C. El puerto pasa sus años sobré el canal de Otranto y en tiempos del Imperio /República romana fue conexión de Roma con oriente; después se convirtió en la pista de lanzamiento de las Cruzadas para invadir a los pueblos árabes. En la carretera de Bari a Bríndisi, cerca de San Vito de los Normandos, la velocidad de los automotores transcurría con la normalidad habitual de otro día de la primavera italiana.

La llamada de esa desconocida que ahora necesito.
Fragmento “Llámame por teléfono” J C B.

Los jóvenes poetas mexicanos: La poesía mexicana tiene presencia y resultados de poetas jóvenes. En algunos notables y otros poco leídos, existe un elemento común que marca su propuesta y la manera de encontrar su poesía: haberse despedido de la vida joven. Manuel Acuña y Ramón López Velarde son ejemplos de la extensa lista que la huesuda se llevó. La muerte sembró una pregunta ¿y lo que no escribieron?; sin embargo también ofrece una afirmación, ¡el destino era su último poema! Aquel veintisiete de mayo 1970, en la provincia de Bríndisi se cerró el círculo del poeta José Carlos Becerra. Roberto Vallarino escribe sobre la obra del nacido en Villahermosa el 17 mayo de 1936: “ … La poesía de José Carlos Becerra es como una víbora coralillo que repta en la mente y en los sentidos y que eslabón por eslabón, anillo por anillo, se hace plena, exuberante; una de las pocas obras producidas por un joven poeta mexicano en los últimos diez años que siendo nueva, clava ese aguijón que toda poesía de altos vuelos inserta en la nuca-desde Dante hasta Borges- y cuyo veneno nos hace volver a ella una y otra vez en busca del antídoto y no lo hay. La poesía en su más amplia expresión es el desarrollo del espíritu que nos otorga, siempre, una nueva posibilidad de acceso a sus razones últimas”.1

Detrás de la iglesia de Santiago de Tlatelolco, Nuño de Guzmán oró ante Huitzilopochtli y le ofreció el sacrificio.
Fragmento “El Espejo de piedra” J C B.

El tiempo: Los sesenta del siglo pasado integraron poetas a movimientos sociales /estudiantiles, acción donde surgió un viento renovador que ingresó al país de los pescadores de las palabras, consiguiendo que lo escucharan los que sabían escribir imágenes sobre historias, sueños, rabia, amor, esperanza, de: todos los que no saben esperar, de los que no saben esperar: todos. Becerra fue uno de los poetas que acudieron al llamado. La publicación en 1967 de: Relación de los hechos fue bien recibida, Gabriel Zaid la consideró una novedosa forma de poetizar; la aparición del volumen, Poesía Joven de México -reunión de textos de Alejandro Aura, Raúl Garduño, Leopoldo Ayala y Becerra- al año siguiente y la difusión en “La cultura en México” de: El espejo de piedra- 6/ XI/ 68-, de su autoría fueron cristalinas muestras de la poesía de José Carlos que amaneció por los cincuenta y tantos y que en 1959 se nutrió al ser testigo de la represión al movimiento ferrocarrilero logrando llegar en su escritura al punto que explica Octavio Paz: “El encuentro con la realidad produjo los que, para mí, son los mejores poemas de Becerra. Me refiero a los que figuran en las secciones finales(Las reglas del juego y Ragtime) de Relación de los hechos y sobre todo los que escribió después en La venta y Fiestas de invierno.”2

El final: Los acontecimientos rumbo a su final pasaron rápido. La Beca Guggenheim le permitió partir en septiembre de 1969 rumbo a Europa, durante seis meses residió en Londres. En marzo de 70 comenzó la ruta final en un volkswagen. Alemania, Francia, España, Italia lo vieron cruzar en su compacto automóvil; después de Florencia, Roma y Nápoles, recorrer y recorrer kilómetros hasta tomar en Bríndisi el transbordador para ir a Grecia: Así transcurría mayo de 1970 en la carretera Bari/Bríndisi donde sucedió el accidente fatal, la agencia de noticias Ansa, lanzo la noticia al mundo: “El arquitecto mexicano, Carlos Becerra Ramos, murió hoy en accidente de carretera, en la cercanía de San Vito de los Normandos.” La nota periodística fue la puerta que se abrió a la leyenda que tiene como soporte las publicaciones póstumas: El otoño recorre las islas, Fiestas de invierno, La venta, La hora y El sitio, Como retrasar la aparición de las hormigas etc., Francisco Javier Payro García apunta sobre el tabasqueño:” Supo que solo la elaboración técnica hace a los poetas diferentes, solo el perfeccionamiento, la acumulación y la variedad de procedimiento, crean al poeta verdadero. Su muerte repentina no fue más que una añadidura de inmortalidad en su obra entre los lectores que lo admiran.” 3.- Así fue aquel veintisiete de mayo, hace 42 años que murió un joven poeta.

1.-José Carlos Becerra y la obra inconclusa. 14 Perfiles. Roberto Villarino UNAM 1997.
2.-Prólogo. Los dedos en la llama. Octavio Paz 21 de agosto de 1973. 3.- La hora y el sitio. Gobierno del Estado de Tabasco 2006.

*Investigador y autor.

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