Nacional

Ya pasó un año sin Mercedes Sosa

Por domingo 3 de octubre de 2010 Sin Comentarios

Por Mario Arturo Ramos*

Volver a los 17/ después de vivir un siglo/

es como descifrar signos/ sin ser sabio competente/volverse tan de repente/ tan frágil como un segundo.

“Volver a los 17” Comp. Violeta Parra,

éxito de Mercedes Sosa

Corría la primera quincena del mes de octubre de 2009, los vientos otoñales refrescaban las tardes de las orillas del Golfo de California; en una mesa hospitalaria de Guamúchil, Sinaloa, una voz preguntó: “¿Quien es esa Mercedes Sosa, que su muerte -4-X-2009- ocupa una buena parte de las noticias de la televisión?”, veloces surgieron las respuestas de los reunidos en aquella tertulia de la ciudad que amó Pedro Infante. En el trascurso de la charla se intercambiaron datos sobre una de las voces que mejor representa la autenticidad del canto popular. Desde luego se comentó que el 9 de julio de 1935, en San Miguel, Tucumán, Argentina, nació la llamada cariñosamente “La Negra”, quien a los quince bien cumplidos comenzó como una intérprete a la que el éxito no alejó de los compromisos sociales. En esa década junto a los cantores, Horacio Guarany, Armando Tejada Gómez; Manuel Oscar Matus, formó el movimiento musical: Nuevo Cancionero. Al término de las intervenciones de los otros degustadores de café, el preguntón continuó con su cara de que la Sosa no le sonaba a “estrella” de la radio y la tele. La anécdota vino a mi memoria porque ya pasó un año sin Mercedes, la vida continúa con las mismas dificultades de siempre para los desposeídos a quienes cantó con emoción y responsabilidad, siempre solidaria, siempre comprometida con las causas justas, esas que obligan a recordar que-: “Si se calla el cantor/ calla la vida.”1

¿Quién dijo que todo está perdido?

Yo vengo a ofrecer mi corazón

tanta sangre que se llevó el río

yo vengo a ofrecer mi corazón.

Comp. Fito Páez

La trayectoria de Mercedes Sosa es deslumbrante, por sus incontables logros, también por sus compromisos con los libertarios, los que creen que el mundo debe ser la patria de todos. La recuerdo en las tardes madrileñas del verano de 1978, cuando Guadalupe Trigo y este autor corrimos a la capital española, en un breve autoexilio provocado por una canción que creamos al alimón: “El hombre público”. Algunos cercanos al presidente en turno, consideraron que la cancioncilla era un sarcasmo sobre el que llamaba con mucho ingenio, don Jesús Martínez, “Palillo”, “Lopezporpillo”. Por lo tanto presionaron a los autores para que no se interpretara públicamente. Como comprenderán no nos quedó más remedio que poner “pies en polvorosa” y salir en busca de nuevos vientos. Una de las puertas que se abrió para los “mexicanitos” recién llegados, fue la de la cantora de Tucumán, que vivía por esas tierras desde 1976, cuando salió de su país natal, con los militares en el poder prohibiendo la venta y difusión de un disco con su voz interpretando canciones de Víctor Jara, Pablo Neruda, “Bola de nieve”, Antonio Machado etc. Claro la gota que derramó el vaso fue la represión de un recital/homenaje a Yupanqui que Mercedes presentaba en la ciudad de La Plata; los “milicos” irrumpieron en la función para detener a la cantante y a los 300 asistentes al acto musical, su delito reunirse en torno a canciones bellas, testimoniales, verdaderas y una gran cantante. Aquel 78 en algunas galas y conciertos de solidaridad con los perseguidos que se celebraron en distintas ciudades de España. Guadalupe compartió foros con la genial argentina y entonces tuve la oportunidad de conocer la calidad humana y artística de la mujer de América del Sur que llenaba los escenarios con la luz que le brotaba en cada gesto, en los matices de su voz incansable y subyugante que hacía vibrar sentimientos y pensamientos bajo su hechizo sonoro.

El tiempo pasa

nos vamos poniendo viejos,

el amor no lo reflejo como ayer;

en cada conversación cada beso,

cada abrazo, se va muriendo un pedazo de razón.

Comp. Pablo Milanés

Su capacidad de escuchar fue un elemento fundamental que le permitió enriquecer su repertorio interpretativo con cantos poéticos y genuinos de todas las latitudes; la masa de sus seguidores creció, ya que el puente de comunicación que construía día a día, consistía en que la música que cantaba era la de todos. Grabó más de 45 producciones discográficas, recibió reconocimientos y honores; la UNESCO la nombró embajadora. Al retorno de la democracia a su país la multitud perseguida, los libertarios, los torturados políticos, los exiliados que retornaban, las “Madres de mayo”, los demócratas, los trabajadores y los melómanos en un encuentro masivo le pidieron que se quedara en la Argentina donde la esperaba el cariño de los suyos. Ganó tres Grammy, se presentó en los escenarios de mayor prestigio en el mundo, unió su arte con los mejores y los que menos tienen. El domingo cuatro de octubre de 2009, a las 5.15 a.m. después de una larga lucha nos abandonó físicamente, dejó en la historia de la canción grabada su forma de cantar, su ejemplo transparente de mujer talentosa que representa lo mejor de Latinoamérica.

Ya pasó un año, que aquel sitio de reunión en la ciudad sinaloense poco a poco empezó a apagar sus luces, las tazas de café fueron testigos de las despedidas y los postreros comentarios sobre la Sosa; al salir a la calle y encender un cigarro creí escuchar en la lejanía. “Gracias a la vida/ que me ha dado tanto/ me ha dado la risa/ y me ha dado el llanto”2.- Me pareció el testamento exacto, su verdad incuestionable; por eso es que como el Mío Cid, en la muerte continua ganando batallas. En este 2010 ha sido nominada a 3 premios de la música argentina. Y mire usted, ya pasó un año sin Mercedes Sosa.

1.- “Si se calla el cantor” Horacio Guarany

2.- “Gracias a la vida” Violeta Parra

*Autor e investigador.

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