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El Proyecto Arquelógico Norte de Sinaloa: Rutas de Intercambio

Por domingo 5 de junio de 2011 Sin Comentarios

Estudiando las Interacciones Regionales y Pan-Regionales en el norte de México:

Por Jonh Carperter Slavens*

La región del norte de Sinaloa y sur de Sonora ha sido reconocida como un lugar importante para entender la interacción que existió entre los grupos prehispánicos del suroeste de Estados Unidos/Noroeste de México y el Occidente de México. El objetivo primordial del proyecto arqueológico Norte de Sinaloa: Rutas de Intercambio es estudiar esta región poca conocida para conocer el papel que jugó en la interacción regional y pan-regional. Se llevó a cabo éste proyecto con el apoyo del CONACyT.

Con el propósito de documentar los sitios arqueológicos, realizar colecciones de materiales arqueológicos de manera sistemática y controlada, y registrar las colecciones de materiales arqueológicos de los museos comunitarios, las actividades de la temporada 2008 incluyeron: un reconocimiento regional abarcando la zona entre Tehueco y la Bahía de Agiobampo e incluyendo el arroyo Ocoroni, y recorridos sistemáticos conducidos en el Valle del río Fuerte entre los poblados de Mochicahui y Tehueco.

Con el motivo de rescatar datos funerarios, excavaciones de unidades de sondeo y excavaciones extensivas fueron llevadas a cabo en Mochicahui, donde los montículos funerarios se encuentran en peligro de desaparecer debido al saqueo sistemático de los últimos 20 años. También, realizamos un programa de excavaciones de sondeo y extensivas en los sitios de La Viuda, Rincón de Buyubampo y Ocolome. Adicionalmente, completAmos los catálogos de petrograbados del Cerro de la Máscara y Ocolome, y documentamos los petrograbados en los sitios de San Pedro, en el municipio de El Fuerte, Sinaloa y El Carrizalejo y El Potrero, en el municipio de Álamos, Sonora.

Varias tesis de licenciatura de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) se encuentran en proceso con temas derivados de las investigaciones del proyecto. Entre estas están: 1) la arqueología del Mochicahui como el pueblo principal de los zuaque (Hugo García); 2) las tradiciones cerámicas de Huatabampo y Serrana, incluyendo estudios petrográficos en orden de determinar las procedencias de los varios tipos representados (Alejandra Abrego); 3) la producción de ornamentos de concha marina (Daniela Rodríguez; 4) la simbología y afiliación de los conjuntos de petrograbados (Lizet Mercado); 5) continuidad cultural en el periodo Protohistórico (Julio Vicente); 6) el impacto de las misiones de la Compañía de Jesús en las poblaciones cahitas del Viejo Cinaloa (la región entre el río Mocorito y el río Yaqui)(Astrid Avilés); y 7) la ruta de intercambio entre Aztatlán y la rama Guadiana de la tradición Chalchihuites en Durango (Israel Andrade). Aunque los análisis siguen en proceso, con base en las variadas investigaciones realizadas, podemos proponer que los descendientes de los varios grupos identificados por los españoles que ocuparon esta región en el siglo XVI (guasave, ocoroni, ahome, zuaque, tehueco, sinaloa, etc.) conforman la comunidad yoreme actual. La planicie costera es caracterizada por la tradición arqueológica Huatabampo (ca. 200 a.C. hasta contacto español), mientras que la tradición arqueológica Serrana (ca. 200 a.C. hasta contacto español) predomina entre aproximadamente Sibajahui y la Sierra Madre Occidental. Proponemos con un alto grado de confianza que estas dos tradiciones comparten su origen en una sola tradición materna y reflejan diferencias debido a sus adaptaciones a distintas condiciones medioambientales (planicie costera vs serranía).

La ruta de intercambio de larga distancia llegó a Mochicahui, donde se encuentra el contexto funerario más septentrional del tipo cerámico Aztatlán Polícromo; Guasave Rojo y Guasave Rojo-sobre-bayo representan los tipos cerámicos locales más prevalente.Este pueblo zuaque es único en presentar un mínimo de tres montículos funerarios.

Parece ser que de allí la ruta subió río arriba a la confluencia del río Cuchujaqui y el arroyo Janalacahui; ambas rutas fueron reconocidas en tiempos coloniales como caminos reales, conectando los pueblos de El Fuerte y Álamos. Investigaciones en los sitios de La Viuda y Rincón de Buyubampo, en el municipio de Choix, demostraron que, en realidad, son dos componentes de un solo sitio grande que fue ocupado por mil años (aproximadamente entre 700 y 1700) y refleja una la continuidad cultural entre la tradición Serrana y el grupo etnográfico Sinaloa. También, su lugar en la red de intercambio regional y pan-regional queda ampliamente demostrada.

La “casa de los artesanos” excavada en una de las terrazas de Rincón de Buyubampo en la temporada 2011 resultó especialmente interesante. Se trata de una estructura de 5×3 metros que contenía una gran cantidad de desechos de trabajo de concha, ornamentos en proceso, pulidores y malacates, lo que parece indicar que aquí se realizaban actividades artesanales especializadas.

Entre los objetos foráneos recuperados procedentes de la tradición Aztatlán incluyen navajas prismáticas de obsidiana, un cascabel de cobre, un sello cilíndrico, y tiestos de Navolato Policromo y Tuxpan Rojo-sobrenaranja; conexiones con la región de Paquimé están manifestadas por los tipos cerámicos policromos de Ramos y Babícora. Abundante evidencia de la producción de ornamentos de concha marina encontrada en los elementos arqueológicos sugiere contactos regionales con sus vecinos huatabampeños y su probable producción de bienes para la red de intercambio de larga distancia. No cabe duda que las investigaciones arqueológicas del proyecto Norte de Sinaloa: Rutas de intercambio nos ha permitido conocer esta región muy poco estudiada y podremos hacer importantes interpretaciones sobre la organización social, política y económica de las comunidades cahitas y sobre la integración e interacción de esta región.

*Investigador/Centro INAH Sonora

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