Crónica de una visita anunciada

cronica de una vicita anunciada

Por: Andrea Valenzuela

Un sábado por la mañana funciona para tener un desayuno tranquilo, un sueño prolongado, tomar un baño caliente o madrugar para aceptar una invitación literaria, los integrantes del Círculo de lectura “El arte de leer es imaginar” del Centro Cultural Tijuana optaron por esta última opción.

El sábado de 17 de junio, en punto de las 9 de la mañana, los integrantes del Círculo de lectura llegaron uno tras otro como gotitas de lluvia al lugar de reunión para partir a CETYS Universidad, luego de recorrer 13 kilómetros de paisajes urbanos, rostros mañaneros y risas amistosa el Círculo de lectura llegó a una institución que los acogió con amabilidad y calidez.

Fulvia Reyes Ottonelli, una de las bibliotecarias anfitrionas, les dio la bienvenida y los adentró a las instalaciones donde circulaban jóvenes que portaban la misma camisa, eran estudiantes de CETYS y al mismo tiempo organizador de la tercera edición de Human Library. Muchos quedaron impresionados por la frescura e infraestructura de la escuela, sobre todo del espléndido mural que permanece afuera de la biblioteca y representa la filantropía y el arte de la educación a través de los ojos del maestro Juan Zuñiga Padilla. Entraron a la biblioteca “Luis Fimbres Moreno” y conocieron a los otros dos invitantes, David Estrada y Concepción Mayorquín.

La primera dinámica fue una amena presentación de la biblioteca acompañada de café y panecito. Se brindó información sobre el catálogo literario, la base de datos, los libros electrónicos y el libre uso de las instalaciones, hicieron hincapié en que cualquier persona puede hacer uso de ellas, sin importar que no pertenezca a la institución, en este momento los rostros de los lectores se llenaron de asombro y alegría, pues podrían volver después y explotar esa oportunidad. Luego de saber la dinámica había que conocer personalmente las instalaciones, fue así como David los guío en un recorrido personal.

El grupo pudo conocer todo lo que la biblioteca tenía por ofrecer. Un sentimiento de orgullo y felicidad invadió el espacio cuando se encararon con una selección exclusiva de las lecturas que se han analizado en su Círculo de lectura, títulos como Los detectives Salvajes, Crónica de una muerte anunciada y La tregua hicieron recordar por un instante a los invitados la experiencia de sus lecturas.

Tras indagar estanterías y anaqueles se separaron en grupos para incluirse en las actividades que Human Library tenía por ofrecer: libros humanos que abrirían sus páginas del conocimiento para ser leídos a través del diálogo, los tópicos seleccionados eran diversos como la ciudad misma: asperger, budista, gótico, LGBT, lolita, musulmán y vegano, los lectores entraron a la charla de su preferencia.

Mientras surgía el diálogo y la curiosidad se dispersaba por los rincones de la biblioteca, un fresco banquete y música en vivo los esperaba en el jardín, entonces anfitriones e invitados se conglomeraron debajo de una carpa de afabilidad y convivencia. El menú era coloridamentei inclusivo: ceviche de coliflor, hummus, emparedados de jamón y de mermelada con crema de cacahuate. En el aire se respiraba un ambiente vivaz, eran los jóvenes los responsables del festín, la música, los libros y el espíritu del evento.

Una vez finalizado el convivio, Fulvia invitó al grupo a pasar a la biblioteca para realizar una última actividad. La actividad consistía en representar un capítulo de una novela ya conocida utilizando las piezas de ajedrez. Cada pieza era un personaje, y podían hacer las movidas necesarias. En total eran 3 quipos que tenían que compartir 10 minutos para la actividad. Los resultados fueron creativos y divertidos.

Después de que todos los equipos emularon su lectura parecía ser el fin, pero los bibliotecarios sorprendieron a sus invitados con una dinámica más cada uno elegiría al azar un papelito que ocultaba el premio que se llevaría a casa ese día, todos recibieron un lindo detalle.

Pocas veces la puntualidad causa pesar pero en ese momento lo hizo eran ya las 12 del día y el transporte que los regresaría a CECUT esperaba y ellos aún no querían partir, la experiencia fue gratificante y querían prolongarla pero para su lamento la hora de decir hasta pronto había llegado. Los lectores se despidieron de sus anfitriones y nuevos amigos, pero no podían retirarse antes de capturar el recuerdo para la memoria con una fotografía todos juntos.

Al subir al transporte y dirigirse hacia el Centro Cultural Tijuana platicaron de su experiencia y volvieron a reír, de pronto una voz al fondo se escuchó decir “¿cuándo la próxima salida?”.

* Integrante del Centro de lectura CECUT Tijuana B. C.

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