Sinaloa en sus Once Ríos

Por Óscar Lara Salazar*

Sinaloa, hermosamente inclinado de las montañas al mar, está atravesado por once ríos a los cuales les debe su maravillosa fertilidad. Once rajaduras por donde se deja venir el agua de la sierra a la costa para hacer detonar la revolución verde que nos eleva como líderes de los granos y las hortalizas de México. Echaré mano de la potamología, que es la ciencia que estudia los ríos, para dar a conocer el significado del nombre de cada uno de nuestros once ríos. Que bien vale la pena conocer, o cuando menos repasar.

RIO SINALOA, Petatlán fue el nombre más antiguo de este río, La palabra procede del idioma azteca: “Petla- tlán”; “Petlatl”, petate; “Tlán”, junto: “junto a los petates”. El conquistador Diego de Guzmán fue el primer español que descubrió la región y le puso por nombre río del Señor Santiago, que no se retuvo en las cartas geográficas.

Su longitud aproximada es de 420 kilómetros, desde su nacimiento en la serranía en Chihuahua hasta su desembocadura en el Golfo de California.

RIO MOCORITO. Antiguamente se llamó San Sebastián de Évora, debido a que en el año de 1531, don Diego Fernández de Proaño, alcalde de la Villa de San Miguel de Culiacán, envió de encomendero y poblador d e la región a Sebastián de Évora, que impuso su nombre al río. Después se le llamó Río Mocorito, que significa “lugar de muertos”, según la etimología cahita, en triste recuerdo de aquella espantosa carnicería de indios que, a su paso por el lugar, cometió sin beneficio ni justificación el conquistador don Francisco Vázquez de Coronado.

Tiene su nacimiento en la Sierra de los Parra y termina en el Puerto de Playa Colorada. Con una longitud de 108 kilómetros.

RIO HUMAYA. El nombre de este río procede del idioma azteca y está compuesto de “home”, dos “atl”, agua, y la partícula “yan”: “om-a-ya”, lugar de dos ríos. Los indios llamaban al río Humaya: “Hueitl”, agua o río grande o también Orabá. En la confluencia con el río Tamazula fundó Nuño de Guzmán en 1531 la Villa de San Miguel de Culiacán.

Desde su nacimiento en la serranía del Mineral de las Palmas, estado de Durango, tiene una longitud de 280 kilómetros.

RIO TAMAZULA. Nace en la sierra y valle de Topia, al norte del Real de Minas del mismo nombre, y al pasar por el pueblo de Tamazula toma este nombre. Don Alonso de la Mota y Escobar, en 1602, aseguró que los naturales lo llamaban Batacudea y los españoles río de Topia. Arregui, en 1621, lo llamó río Ytlaxa.

Tiene una longitud de 280 kilómetros. El lugar exacto de su nacimiento se origina por los río de Síanuri y Topia, en el estado de Durango, pasa por el pueblo de Tamazula y se une al río Humaya frente a la ciudad de Culiacán.

RIO CULIACÁN. Se forma en la confluencia de los ríos Humaya y Tamazula, frente a la capital del estado, cambia la dirección de estas corrientes hidrográficas por la del oeste, que conserva hasta el pueblo de Navolato de donde se dirige al sur, inclinándose al sureste, para desaguar en el Golfo de California, frente a la península de Lucenilla que cierra la bahía del Tule.

En su curso toca los poblados de Bachigualato, Aguaruto, Navolato, el Bledal, la Pipima y el Castillo.

RIO SAN LORENZO. A este río lo llamó don Alonso de la Mota y Escobar, en 1602, río Tabalá, que lo tomó de un pueblo sujeto a la doctrina y justicia de Elota. Esta corriente ha sido llamada por los indígenas con el nombre de Cihuatlán, que significa lugar de mujeres y, en algunos lugares, le llamaban también de Alayá y de las Vegas por pasar por poblados de estos mismos nombres. En su nacimiento, dentro del estado de Durango, recibe el nombre de río de Los Remedios. Igualmente es conocido por río de Quilá y en su desembocadura tiene el nombre de río Navito.

Desde su nacimiento en la Sierra de Durango baja por las minas de San Andrés y hasta su desembocadura en la Boca de Navito, en la extremidad norte de la Bahía de Quevedo, tiene una longitud de 156 kilómetros.

RIO ELOTA. El nombre de este río procede de la palabra azteca “elotl”, que significa mazorca de maíz que tiene ya cuajados los granos y de la abundancia “ta” o “tla”: lugar de elotes, elotal, aplicado en un principio al pueblo y después al río que algunos llamaban también, en una parte de su curso, río de Cogota. Parece ser que los indios lo conocieron con este último nombre.

Desde su nacimiento, en la sierra del estado de Durango, hasta la desembocadura en el mar tiene una longitud de 221 kilómetros.

RIO PIAXTLA. El nombre de este río lo recibe de un pueblo de indios situado a su rivera, aztequismo compuesto de “piaxtli” y la abundancia “tla”, que significa lugar donde abunda una especie de calabazas largas y delgadas, propias de la región. Perteneció a la Nueva Vizcaya en 1621.

Desde su nacimiento en la Sierra Madre Occidental, después de recorrer 203 kilómetros, termina en boca o barra de Piaxtla, en el Golfo de California.

RIO PRESIDIO. Tomó este nombre desde la época en que se estableció el Presidio de la Purísima Concepción de Mazatlán, en 1576, por orden del Gobernador de Nueva Vizcaya, don Hernando Bazán. Anterior a esta fecha era designado, por lo indios, con el nombre de río de Sacanta, y así aparece en algunas crónicas. Recibe los nombres de río Mazatlán, de Villa Unión, y en su desembocadura el de río Barrón.

Tiene su nacimiento en la serranía del estado de Durango y hasta su desembocadura, a cinco leguas al S.E., del puerto de Mazatlán, recorre una longitud de 167 kilómetros.

RIO BALUARTE. Conocido también con los nombres de río Chametla y Rosario. En sus márgenes fue descubierto el famoso mineral “El Tajo” el 3 de agosto de 1655. En un cerro inmediato a su desembocadura existe un peñasco donde la tradición asegura, sin formalidad histórica, que allí estuvo sentado Hernán Cortés cuando contempló, por primera vez, el mar del Golfo que había de llevar su nombre.

Desde su nacimiento en la Sierra Madre Occidental, estado de Durango, desde los límites de estado de Sinaloa hasta su desembocadura en el Océano Pacífico mide una longitud de 155 kilómetros.

RIO DE LAS CAÑAS. Conocido también con los nombres de Teacapán y Bayona. Sirve de límites en 35 kilómetros, entre los Estados de Sinaloa y Nayarit.

Su longitud, tomando como punto de partida la Sierra de San Francisco, Nayarit, hasta su desembocadura en el estero de Teacapán, es de 72 kilómetros. Son sus afluentes los arroyos de Juamecate, Potrero Grande, San Francisco, el Caimán y Pancho Lorenzo. Y toca los pueblos de Guajicori y La Concepción.

Sinaloa sobresale por contar con once importantes ríos, que significan no solo desembocaduras de agua, sino esperanza y destino para que la revolución verde de nuestros campos sea garantía de mejor porvenir para los hombres y mujeres que viven en el campo y para los que viven del campo. Lástima que algunos de nuestros ríos, con el tiempo se van convirtiendo en pobres arroyuelos, pero el poder de la naturaleza, que todo lo puede nos concederá algún día verlos rugir de nuevo como en sus épocas de gloria.

*Diputado Federal/Cronista de Badiraguato.

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1 Comentario por “Sinaloa en sus Once Ríos”

  1. Adelmo Sandoval says:

    Solo para agregar que falto unos de los rios tambien muy importantes en el estado de Sinaloa.
    Me refiero al Rio Fuerte, el cual se localiza al Norte del estado atravezando los municipios de Choix, El Fuerte y Ahome.

    El río Fuerte es un largo río de México cuya cuenca drena parte de los estados de Chihuahua (Sierra Tarahumara) y Sinaloa (Altos del Fuerte y Choix, y el Valle del Fuerte). Se forma por la confluencia de los ríos Verde y Urique.

    Las riveras del río Fuerte, desde la época prehispánica y hasta la creación de presas y embalses en su curso, fueron el área que concentró la población de una región de clima muy seco; los centro de población más antiguos de la región se encuentran a uno y otro lado de su cauce: pueblos indígenas como El Máhone, Vivajaqui, Boca de Arroyo, Bateve, San Blas, San Miguel Zapotitlán, entre otros, y la ciudad de El Fuerte de la que toma su nombre.

    No fue sino hasta mediados del siglo XX que se realizaron importantes trabajos de ingeniería civil para canalizar su caudal e irrigar la planicie costera, desplazando al mismo tiempo que su aguas la actividad agrícola y la progresión demográfica hacia Los Mochis y Guasave y los poblados situados entre las dos ciudades (Juan José Ríos-Ejido Las Vacas, Ruiz Cortines, Gabriel Leyva, y El Batamote-Benito Juárez) que no hubieran visto la luz, éstos últimos, sin la construcción del Canal Principal del Valle del Fuerte, que una buena parte del año deja seco el lecho del río.

    La parte baja del río baña riberas cubiertas plantaciones de mangos y hortalizas destinadas a la exportación.

    (Wekipedia/Enciclopedia Libre)

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