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EL PROFESOR JESÚS MANUEL IBARRA PEIRO

Por viernes 31 de julio de 2020 Sin Comentarios

SANTOS LÓPEZ LEYVA

Aunque en La Voz del Norte del día 30 de junio de 2013, el profesor Teodoso Navidad Salazar hizo una merecida semblanza del profesor Peiro, en esta ocasión deseo agregar algunos elementos de su vida.

Conocí al profesor Peiro en 1956 cuando entré a primero de primaria en la escuela Benito Juárez de Mocorito, Sinaloa, él era el director de la escuela y a la par atendía el grupo de sexto año. Nació en Pericos, municipio de Mocorito, el primer día de septiembre de 1933, sus padres fueron el Sr. Manuel Ibarra y la Sra. María Elena Peiro. Se graduó de profesor de educación primaria en la Normal de Sinaloa y se vino a trabajar a Mocorito, donde tuvo una vida fructífera, en lo profesional fue profesor y director de la escuela primaria Benito Juárez; profesor, secretario y director de la Escuela Secundaria Particular Incorporada de Mocorito, la cual después se llamó Escuela Secundaria Federal Eustaquio Buelna. En lo familiar, contrajo matrimonio con la profesora Socorro Exila Félix Carvajal (profesora Mana), hija de don Erasmo Félix y doña Mercedes Carvajal, Mana atendía el primer grado en la escuela primaria Agustina Ramírez, formaron un matrimonio firme que lograron procrear seis hijos: Jesús Manuel, Carmen Socorro, Alonso, Carlos David, Pablo Arturo y Ariadna Ibarra Félix.

Su vida Profesional

Después de ser director de la escuela Benito Juárez y de la secundaria, en el ciclo lectivo de 1963-1964 fue nombrado inspector escolar en el nuevo municipio de Salvador Alvarado, creado en febrero de 1962, pero siguió viviendo en Mocorito. Después alcanzó importantes puestos en el sector educativo, fue Secretario de Educación Pública durante el sexenio del gobernador Alfonso Genaro Calderón (1975-1980), después de ello, delegado de la Unidad de Servicios Educativos a Descentralizar en el estado de Yucatán; después fue director de Servicios Coordinados de Educación en el estado de Querétaro. De nueva cuenta fue nombrado Secretario de Educación Pública durante el gobierno de Francisco Labastida Ochoa, pero por corto tiempo ya que un accidente cegó su vida el 19 de julio de 1987.

El profesor Peiro tenía habilidades reconocidas en la organización y dirección escolar, por tal motivo los directores de las escuelas de Salvador Alvarado siempre le mostraron aprecio y amplio reconocimiento, así lo manifestaban los cuatro directores de las escuelas urbanas de Guamúchil, la profesora Ramona Acosta Camacho (Seño Monchi), directora de la escuela urbana Samuel M. Gil Matutina; el profesor Julián Ats Saldaña, director de la Vespertina; Ignacio Salcido García, director de la escuela primaria Justo Sierra de San Pedro y José Regino López Acosta, director de la escuela Agustina Ramírez de Guamúchil Viejo.

Mi gratitud y aprendizaje con el profesor Peiro

Entre la planta de profesores del primero de secundaria, él era el encargado de la materia de matemáticas y la daba a las siete de la mañana, recuerdo que llegaba en su carro Fiat verde, que fue el primer automóvil que tuvo, después continuaba su labor como director de la Benito Juárez. Mi relación se hizo más estrecha, cuando cursé el tercero de secundaria, llegué a ser presidente de la sociedad de alumnos y él era director de la secundaria. Dos eventos importantes nos tocó organizar juntos; uno fue la fiesta del estudiante; el otro, la participación de la secundaria en los juegos deportivos estatales que se realizaron en 1965, en Guamúchil, Sinaloa. Por esos años se elegía reina para el día del estudiante, recuerdo con cariño a las señoritas que fueron reinas, en ese orden: Laura Valenzuela Medina, Ofelia Medina Alvarado, Alicia Rodríguez Benítez, Nora Soto Parra y Elma Rubio López. En cuanto a los uniformes, tuvimos que solicitar apoyos a comerciantes del pueblo para conseguirlos, el día de la inauguración de los juegos regresamos de Guamúchil a Mocorito para recoger los uniformes, porque habían llegado un día antes en la noche. La secundaria de Mocorito siempre desempeñó un papel destacado en estos juegos.

Debo, al profesor Peiro, gran parte de mi formación profesional, pues yo no quería ser maestro, pero como dije en otra entrega, un 1 de noviembre de 1965, pasó a mi casa, me llevó a Culiacán a inscribirme en el Instituto Federal de Capacitación del Magisterio (IFCM) y dos días después, el tres de noviembre del mismo año, empecé mi vida profesional docente en la comunidad de Caitime, Salvador Alvarado, Sinaloa. Ese año lectivo, él y su familia siguieron viviendo en Mocorito, lo cual hizo que en junio de 1966, cuando todos los profesores y directores rendían su informe al inspector escolar, yo lo acompañé en los viajes diarios a Guamúchil, porque había veces que regresábamos a Mocorito ya noche, la carretera aún no estaba pavimentada, para esas fechas ya había cambiado de carro, ahora tenía un Volkswagen blanco. En 1979, cuando me fui a México a realizar mis estudios de maestría, siendo Secretario de Educación Pública en el estado de Sinaloa, me concedió un permiso a mi plaza de profesor de primaria, a la cual nunca regresé.

Hoy a la distancia de varios años, se puede afirmar que nuestro profesor fue una vida y un ejemplo en la educación pública de Sinaloa y más allá de nuestro estado. Reconocimiento que se manifiesta en que algunas escuelas llevan su nombre tanto en Sinaloa como en Yucatán y Querétaro.

Profesor de la Facultad de Economía
y Relaciones Internacionales de la
Universidad Autónoma de Baja California

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