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EL QUERÉTARO DE LOS HÉROES

Por sábado 30 de mayo de 2020 Sin Comentarios

ANDRÉS GARRIDO DEL TORAL

Declinó la tarde de ese 27 de abril de 1867 en que se dio la batalla de El Cimatario, la más cruenta y encarnizada del sitio de Querétaro por haber dejado un total de diez mil muertos entre ambos contendientes y, mientras en el cuartel general reaccionario todo era rabia e impotencia al no haber logrado romper el sitio, en el chinaco había entusiasmo por haberse repuesto de la derrota inicial. En la línea norte, que sólo fueron espectadores en el combate, cantaban alegremente después de cruzar el Río Blanco y hacer una trinchera más al sur entre el panteón de Santiago y la casa de Matanza (actual plazuela Damián Carmona junto al mercado de La Cruz).

En esta trinchera hacía su guardia el humilde centinela llamado Damián Carmona, del quinto batallón de San Luis Potosí, mientras sus compañeros eufóricos entonaban “Los Cangrejos” y “Adiós Mamá Carlota”, y justo cuando iban en la parte de “adiós mi tierno amor…” llegó a la trinchera republicana una granada enviada por los imperialistas de La Cruz, quienes se sintieron aludidos por las parodias chinacas. La granada estalló muy cerca de Damián Carmona y los fragmentos del proyectil le arrebataron su fusil en pedazos, alzando una polvareda que hizo invisible la escena. Despejada la visión, los compañeros del potosino pudieron ver a éste de pie, impertérrito, firme, sin su arma. Vuelto el silencio al lugar después del estruendo, sin moverse, Damián Carmona gritó a su superioridad: “¡Cabo de cuarto”! El nombrado respondió: “¿Qué ocurre?” Por toda respuesta Damián dijo: “Estoy desarmado”. Inmediatamente se le entrega otro fusil y como si nada hubiera ocurrido Carmona permanece tranquilo y atento al servicio que se le ha encomendado. Sus compañeros inmediatamente informan a su jefe, el coronel Verástegui, de lo acontecido y éste se presenta en el mismo lugar de la hazaña y dirigiéndose al valeroso centinela le dice: “Por la serenidad y valor que llena de gloria y honra a los hijos de San Luis, en este mismo momento lo asciendo a cabo”. Recibe su recompensa modestamente Damián Carmona en tanto que sus compañeros de armas aplauden y vitorean.}

Una vez que hubo triunfado la República el 15 de mayo de 1867 y, conforme a lo ordenado por el gobierno federal, las autoridades locales forman una comisión para homenajear a Damián Carmona por su acto del 27 de abril y la integran los más famosos liberales queretanos: Jesús María Vázquez (abogado de Maximiliano), Mariano Vázquez, Hilarión y Luciano Frías y Soto, José María Rivera, Ramón Rubio, Crescencio M. Pérez e Hipólito Alberto Viéytez.

Hasta el 20 de junio tiene lugar la ceremonia en honor de Damián Carmona frente al templo de San Francisco en la antigua plaza del Recreo hoy jardín Zenea. Un año después de su acto heroico muere en su pueblo natal del estado potosino a causa de una diarrea criminal que mermó su magro cuerpo.

El 15 de mayo de 1967, con el centenario del Sitio de Querétaro, el gobernador Manuel González de Cosío y el presidente de la República Gustavo Díaz Ordaz inauguraron una plaza y monumento con su nombre, en el barrio de La Cruz, cerca del Río, pero las bandas pandilleras lo fueron dañando a tal grado que hasta el busto de Damián Carmona desapareció, por lo que el presidente municipal Roberto Loyola Vera decidió dignificar el lugar y en un acto muy suntuoso y digno entregó la plaza renovada y la nueva estatua a Carmona el 27 de abril de 2014. La estatua elaborada por William Nesme, misma que no me gusta porque no se parece en nada ese gigantón germano al chaparrito, flaco y magro de Damián Carmona. Les vendo un puerco surrealista.

Cronista de Querétaro y Doctor en Derecho

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