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CARLOS R. PACHECO: UN SINALOENSE PATRIOTA Y LIBERAL QUE TRASCENDIÓ LA ADVERSIDAD

Por viernes 15 de mayo de 2020 Sin Comentarios

FRANCISCO PADILLA BELTRÁN

Siempre que se conmemora alguna fecha histórica, si tengo tiempo, acostumbro ir a alguno de los libros en que se encuentran esos importantes hechos, es como un ejercicio para ejercitar la memoria. El pasado 2 de abril, se conmemoró el 153 aniversario de la victoria que tuvo el ejército republicano sobre el imperio francés y sus aliados conservadores en la ciudad de Puebla el año de 1867.

Aprovechando también los tiempos aciagos de la pandemia me remití a la biografía de Porfirio Díaz (T. 1, Porfirio Díaz, su vida y su tiempo: La Guerra 1830 – 1867, de Carlos Tello Díaz). En el capítulo: 2 de abril. Me encontré el episodio valeroso y trágico que vivió en ese sitio el mayor Carlos R. Pacheco. El autor, como muchos otros, cuando se refiere a este personaje, que tuvo una destacada participación en la lucha contra los invasores, señala que era oriundo de Chihuahua.

Los sinaloenses reclamamos su origen sinaloense, para mayor precisión de Choix. El cronista oriundo del Fuerte, pero radicado en Mochis, Humberto Ruiz Sánchez, lo reivindica basado en referencias dadas por historiador, también mochitense, Filiberto Leandro Quintero. Ellos aseguran que nació en el pueblo de Toro (pueblo ya desparecido) que pertenece a la sindicatura de San Javier. Carlos Pacheco, desde joven emigró al vecino estado de Chihuahua, de ahí la confusión de algunos historiadores; es el caso de Francisco R. Almada. En el vecino estado inició su carrera militar en el bando liberal apoyando el Plan de Ayutla, con ellos combatió en varios estados del sur de la república, hasta que por azares del destino vino a dar de nuevo a Sinaloa, participa en la Batalla de los Mimbres, en Cosalá y en la toma de Mazatlán, de allí se va a Tepic a Combatir a Manuel Lozada.

Vuelve de nuevo a Sinaloa, se incorpora a la Guardia Nacional, los conflictos entre las élites hacen que se traslade al norte, cerca de su pueblo de origen, se suma al Plan del Fuerte, signado por el gobernador de Sonora, general Ignacio Pesqueira y del Fortense Placido Vega, bajo su mando participará en la Batalla del Salitral. Tras la llegada al centro del país del ejército invasor Placido Vega integrará una brigada, Carlos Pacheco, como cientos de sinaloenses decidieron incorporarse al 2° Batallón de las Brigadas Unidas de Sinaloa para sumarse a la lucha nacional.

Carlos Pacheco, debió de haberse incorporado En San Luis Potosí al Cuerpo del Ejército de Oriente comandado por Porfirio Díaz, este cuerpo se formó a propuesta de Benito Juárez e Ignacio Comonfort (ministro de Guerra) y se integró con los grupos que permanecían dispersos, entre ellos la Brigada de Sinaloa. A partir de aquí Pacheco, ya como teniente, será un aliado incondicional y leal (como lo fue también Manuel González) a Porfirio Díaz. Varias batallas exitosas, derrotas y hasta cárcel compartirán en lucha contra el imperio. En 1964, en Oaxaca, al recibir la noticia del arribo a México de Maximiliano, la firma de Carlos Pacheco aparece junto a la de los oficiales del Ejército de Oriente en el documento llamado protesta de la guarnición contra el imperio, lo cual demuestra que ya pertenecía a los partidarios más fieles a Díaz.

Los sucesos históricos del 2 de abril de 1867 en Puebla fueron trascendentales para el desenlace de la victoria republicana sobre el imperio y sus aliados; los conservadores mexicanos. Era la tercera vez que esta ciudad era sitiada, se había convertido, además de un símbolo para ambos bandos, en un baluarte (La élite poblana desde la llegada de los extranjeros había aceptado al imperio) del ejército francés, era un verdadero almacén de guerra; se había acopiado ahí una gran cantidad de cañones, fusiles y municiones. Era una fortificación inexpugnable, de ahí el carácter de epopeya de la lucha, el escenario de una batalla cuyo desenlace fue un terrible drama.

En una de estas escenas de horror y de sangre, pero también de ejemplo de valor patriótico nuestro paisano quedó mutilado, Porfirio Díaz en sus memorias lo cuenta así: “En estas condiciones estaba la trinchera de la calle de la Siempreviva (un punto en que la resistencia parecía invencible) que tocó asaltar al comandante Carlos Pacheco, quien peleó con gran brío. Al comenzar su asalto, lanzaban de las azoteas no sólo granadas de mano y tiros de fusil, sino grandes granadas, puesto que solamente tenían que encenderlas y dejarlas caer. Un casco de esas granadas hirió a Pacheco en una pantorrilla, y sin embargo de que perdía también muchos hombres su columna, avanzó hasta la trinchera. Arrojado allí los sacos de paja que traían muchos de los soldados con el objeto de pasar los fosos, pudo pasar Pacheco uno de los primeros, y allí también fue herido de una mano. Siguió sin embargo, hasta la esquina de la plaza, y allí un tiro de metralla disparado desde el atrio de Catedral, puso fuera de combate a algunos soldados de su columna y a él le rompió el muslo izquierdo. En esos momentos uno de los soldados lo tomó en brazos para pasarlo a un lugar menos enfilado por los fuegos del enemigo, y otro golpe de metralla le rompió el brazo derecho y los dos al soldado que lo conducía”.

Guillermo Prieto en su crónica abona a este suceso: “Al terminar la acción cruzaban los fosos sus fuerzas victoriosas, y él desde su camilla felicitaba a sus soldados y vitoreaba a la república, yendo a la amputación de una pierna y un brazo, la mitad del cuerpo sacrificado por su amor a la patria”.

En reconocimiento por esa acción será nombrado teniente coronel, pero perderá sus capacidades para la guerra por lo que Porfirio Díaz lo recomendó a Benito Juárez para que fuera nombrado administrador de correos en Puebla. Carlos Tello señala en la biografía que en agosto de ese año Pacheco le escribió una carta a Díaz y le mandaba una foto para que viera en las circunstancias en que había quedado (la imagen que mostramos aquí). Díaz le contesto: “He recibido su retrato que me ha causado mucha impresión, porque a pesar de saber su estado no me hacía cargo de él, como ahora de bulto he palpado”.

Ese hombre discapacitado supo superar esa adversidad, sería algunos años después parte del régimen porfirista, le otorgarían reconocimientos y ocuparía cargos públicos importantes. En 1895, aparece en una lista como General de División con motivo de la entrega de la medalla al valor militar otorgada por el gobernador de Puebla, fue diputado por Cholula, se le otorgó una pensión vitalicia, la misma que le quitó Sebastián Lerdo de Tejada por su lealtad a Díaz cuando éste se sublevó con el Plan de Tuxtepec. Ya en el poder Díaz lo nombró comandante militar del mismo estado de Puebla y después en el de Morelos. En este estado el teatro de Cuautla lleva su nombre.

Presidente de la Crónica de Sinaloa,
Cronista oficial de la Cd. de Culiacán, Sin.

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