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AJO: UNA BREVE REVISIÓN DE SU EFECTO EN LA SALUD

Por jueves 30 de abril de 2020 Sin Comentarios

SARA AVILÉS GAXIOLA

El ajo es originario de la India. Desde la prehistoria su presencia se extendió por toda la región del Mediterráneo y hace aproximadamente 500 años fue traído desde esta zona a América, específicamente a Cuba. A la misma familia, pertenecen también espárragos, chalotes, cebollas y puerros.

Las primeras referencias conocidas, indican que el ajo formó parte de la dieta diaria de muchos egipcios, particularmente era dado a la clase trabajadora involucrada en la construcción de las pirámides, ya que su consumo se asociaba a buena salud y fuerza. La clase alta, aunque en menor medida, también lo consumía. Esto fue establecido en 1922 cuando fue excavada la tumba del rey Tutankamón, que data de 1500 a.C., y se identificaron claramente en su interior dientes de ajo.

En cuanto a la historia del ajo en México, este fue uno de los primeros ejemplos documentados de plantas utilizadas para el mantenimiento de la salud y el tratamiento de diversas enfermedades. México es el quinto lugar con mayor exportación de ajo a nivel mundial y ha sido uno de los principales productores de este, colocándose entre los diez primeros lugares. Los estados productores más importantes son Zacatecas, Guanajuato, Baja California, Sonora, Puebla, Aguascalientes, Oaxaca, Querétaro, Nuevo León y Guerrero.

El mexicano promedio tiene un consumo de aproximadamente 500 gramos de ajo al año, lo que equivale a cerca de 250 dientes de ajo, de los cuales se estima que el 82% se consume fresco en diversos platillos y el resto a través de diferentes productos como extractos, medicamentos naturistas y aceites. El uso principal del ajo en la cocina mexicana es como condimento estando presente en casi todos los platillos.

Existen tres tipos de ajos: el blanco (el más común), el morado y el ajo negro (ajo blanco sometido a un proceso de fermentación).

En las últimas décadas el valor medicinal del ajo ha incrementado ya que se ha encontrado que no solo es rico en vitaminas y minerales, si no que también posee otras sustancias que actúan previniendo y tratando diversos trastornos de salud. Estudios científicos han reportado efectos benéficos del ajo como actividad antimicrobiana y antioxidante, modulación del sistema inmunológico, protección cardiovascular, efecto hepatoprotector, entre otros.

A continuación, se acota el efecto del consumo de ajo determinado mediante estudios clínicos realizados en humanos.

DIABETES

La metformina es el medicamento más recetado para el tratamiento de diabetes tipo 2. En un estudio, se compararon los niveles de azúcar en sangre de pacientes que únicamente tomaron metformina con otro grupo de pacientes que añadieron a su tratamiento con metformina el consumo diario de 900 mg de ajo seco (equivalentes a 1 diente de ajo fresco). Los resultados tras 25 semanas de este régimen mostraron que el grupo “metformina + ajo”, tuvo un nivel más bajo de azúcar en sangre comparado con quienes únicamente siguieron el tratamiento con metformina, por lo que el ajo fue propuesto como un remedio complementario durante el tratamiento de diabetes tipo 2 (1).

Por otro lado, se determinó que el consumo diario de 100 g de cebolla morada, perteneciente a la misma familia de ajo, redujo también la concentración de azúcar en sangre en pacientes con diabetes tipo I y II, recomendándose su consumo complementario al tratamiento tradicional (2). 100 g de cebolla equivalen aproximadamente a una cebolla de chica a mediana la cual puede ser incorporada en diversos platillos.

El efecto benéfico del ajo en diabetes se extiende a mujeres con riesgo de sufrir diabetes gestacional. Un estudio señala que consumir 400 mg de ajo en polvo al día (equivalente a ½ diente de ajo fresco) durante 4 a 8 semanas, disminuye los síntomas de prediabetes, así como el riesgo de padecerla, recomendándose el consumo de esta dosis de ajo en mujeres embarazadas a partir de la semana 20 de gestación (3).

COLESTEROL ALTO

Altos niveles de colesterol en sangre se han asociado a mayor riesgo de padecer enfermedades cardiacas. Tras un estudio realizado en pacientes de entre 30 y 60 años de edad, se reportó que a partir de 8 semanas de consumo de alrededor de 5 dientes de ajo al día acompañados de una cucharada de jugo de limón, se disminuye significativamente la concentración de colesterol en sangre y como resultado la presión sanguínea también disminuye, recomendándose como un ingrediente idóneo en la dieta de personas con niveles altos de colesterol (4).

MICROBIOTA INTESTINAL

Microbiota intestinal es el nombre que recibe la población de microorganismos que se encuentran habitando el intestino. Estos microorganismos juegan un papel fundamental en el metabolismo, inmunomodulación e integridad en general de su huésped. Se ha visto que, a partir de 3 meses de consumo regular de ajo, la población de bacterias del género conocido popularmente como lactobacilos aumenta. Los lactobacilos son uno de los géneros de bacterias que más influyen en la prevención de enfermedades degenerativas y en el mantenimiento de una buena salud intestinal (5). Con este fin, se recomienda el consumo de todos los integrantes de la familia del ajo por su alto contenido en fibra.

SISTEMA INMUNOLÓGICO

El contar con un sistema inmune eficaz, es fundamental para mantener una buena salud. Resultados de una investigación que incluía el consumo de una cápsula diaria de ajo seco, mostraron que, tras 12 semanas de este régimen, se evitó que pacientes contrajeran un resfriado en épocas de noviembre a febrero. Lo anterior en comparación con pacientes que no consumieron ajo en este periodo. Este resultado fue atribuido a un compuesto presente en el ajo llamado alicina el cual, al estimular la función de las células del sistema inmune, es un potente antiviral (6). La implementación de este tratamiento se recomienda a partir del mes de agosto de cada año.

Conclusión

El ajo puede reducir el perfil de lípidos, así como los parámetros de glucosa y ser terapéuticamente efectivo en pacientes que padecen enfermedades cardiovasculares y diabetes. Los compuestos del ajo a los cuales se les atribuye lo anterior, son sulfuros orgánicos, como la alicina, aliina, sulfuro de dialilo, disulfuro de dialilo, trisulfuro de dialilo, ajoeno y S-alil-cisteína, así como fenoles, saponinas y polisacáridos. La ingesta diaria normalmente recomendada para adultos es de 2 dientes de ajo al día, un equivalente a 4 gramos de ajo fresco o 1 a 2 gramos de ajo en polvo. Se recomienda que su consumo no sea en ayunas, debido a que puede causar malestar gastrointestinal.

(1)Ashraf, R., Khan, R. A., & Ashraf, I. (2011). Garlic (Allium
sativum) supplementation with standard antidiabetic agent
provides better diabetic control in type 2 diabetes patients. Pak
J Pharm Sci, 24(4), 565-570.

(2)Eldin, I. M. T., Ahmed, E. M., & Abd, E. H. (2010). Preliminary
study of the clinical hypoglycemic effects of Allium cepa (red
onion) in type 1 and type 2 diabetic patients. Environmental
health insights, 4, EHI-S5540.

(3)Faroughi, F. (2017). The Effect of Garlic Pill on Blood
Glucose Levels in Borderline Gestational Diabetes Mellitus:
a Randomized Controlled Trial (Doctoral dissertation, Tabriz
University of Medical Sciences, School of Nursing and
Midwifery).

(4)Aslani, N., Entezari, M. H., Askari, G., Maghsoudi, Z., &
Maracy, M. R. (2016). Effect of garlic and lemon juice mixture
on lipid profile and some cardiovascular risk factors in people
30-60 years old with moderate hyperlipidaemia: a randomized
clinical trial. International journal of preventive medicine, 7.

(5)Ried, K., Travica, N., & Sali, A. (2018). The effect of Kyolic
aged garlic extract on gut microbiota, inflammation, and
cardiovascular markers in hypertensives: The GarGIC Trial.
Frontiers in nutrition, 5, 122.

(6)Josling, P. (2001). Preventing the common cold with a
garlic supplement: a double-blind, placebo-controlled survey.
Advances in therapy, 18(4), 189-193.

*Estudiante del Doctorado en Ciencias
en el CIAD-CONACYT en Culiacán, Sinaloa

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