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FRANCISCO CAÑEDO BELMONTE UN GOBERNADOR PORFIRISTA EN SINALOA

Por domingo 15 de marzo de 2020 Sin Comentarios

FÉLIX BRITO RODRÍGUEZ

Aunque sus biógrafos concuerdan que nació en La Bayona, Nayarit; el acta de bautizo de José Francisco Cañedo Belmonte, especifica que nació el 11 de enero de 1840, en el rancho de Aguacaliente, Acaponeta, Nayarit. Hijo de Justo Cañedo Montaño y María Francisca Belmonte Viera, quienes le bautizaron un 12 de enero de 1840, en la parroquia de La Asunción, Acaponeta.

Francisco fue el primogénito de la familia Cañedo Belmonte, integrada por lo menos de dos hijos más: Pedro y Bruno, del primero se conoce que se desempeñó como juez de 1ª instancia en Badiraguato, mientras que de Bruno sabemos que militó en el ejército mexicano donde obtuvo el grado de Coronel.

En 1851, Cañedo en compañía de su familia emigraron al pujante puerto de Mazatlán; donde vivió por un lapso de doce años y en donde se dedicó a trabajar como auxiliar en tiendas comerciales. En 1863 se mudó a Culiacán en donde laboró en el negocio mercantil denominado El Globo propiedad del minero de origen español Manuel Izurieta.

No se cuenta con abundante información sobre sus propios negocios y la posición económica que alcanzó; sin embargo el historiador Eustaquio Buelna señala que Cañedo estableció una casa comercial en la ciudad de Culiacán, pero que dicho comercio llegó a la quiebra; agrega Buelna que la riqueza que posteriormente Cañedo logró amasar la obtuvo gracias al puesto de gobernador.

Contrajo nupcias con Francisca Bátiz Bátiz, miembro de una de las familias más prósperas del estado, dueños de minas en el distrito de Cosalá. La ceremonia fue presidida en la catedral de Culiacán, por el pbro. Miguel Lacarra, el día 20 de junio de 1868. La unión matrimonial CañedoBátiz, procreó 5 hijos: Rafael, Veneranda, Luz, Fanny y Roberto.

Sobre el físico y personalidad de Cañedo, el historiador Herberto Sinagawa lo describe como un hombre alto, de bigote y perilla encanecidos; según Carlos Filio, era un soldado marcial y con los atributos que produce fascinación y seducción en los hombres, este último menciona además algunas características de su personalidad: sabia escuchar, ponderar, castigar, perdonar, tenía una memoria infalible, detestaba el servilismo.

Irineo Paz refiere que poseía un carácter muy campechano y muy francote, que reprendía personalmente al que no recogía la basura o barría el frente de su casa y que le gustaba bromear con conocidos de una acera a otra. Paz describió una anécdota en la cual reseña que Cañedo confesó en presencia del empresario y político Joaquín Redo y el General Ignacio María Escudero , cómo fue que debido a un arreglo pactado con Rafael Chousal (hombre de la confianza y secretario particular del Presidente Díaz) logró evitar que el Ejecutivo federal recibiera cualquier tipo de correspondencia que contuviera información desfavorable sobre su persona; a cambio de una suma mensual Chousal se comprometía a no transmitirle a Díaz los comunicados que contuvieran información perjudicial relacionada con su administración política. Chousal no únicamente cumplía a cabalidad bloqueando todo tipo de correspondencia contraria a la personalidad del gobernador de Sinaloa, sino que además le informaba del contenido de las misivas y de posible amenazas políticas, colocando así a Cañedo, un paso delante de cualesquier intriga en su contra, al permitirle contar con la información anticipada Cañedo pudo rebatir y contrariar cualesquier tipo de información frente a Díaz, tal y como lo ejemplifican extractos de la siguiente carta en que agradece a Chousal el tenerlo al tanto de las conversaciones que en la ciudad de México llevara a cabo con uno de sus tantos enemigos políticos y que en esta ocasión curiosamente resultara ser su compadre, el General Ignacio María Escudero:

Muy agradecido le estoy a usted por las noticias que se sirve transmitirme en su grata fecha 3 del actual, sobre la conferencia que ha tenido con el Sr. Gral. Escudero. Conozco tanto a mi Sr. Compadre que en ningún sentido espero nada bueno de él…, aunque a la verdad, debo decir a usted con toda franqueza que por acá no tiene ni ha tenido nunca ningún prestigio ni ascendiente propio…y si en la cuestión política que acaba de pasar pudo ponerse en contacto con dos o tres ilusos de esta localidad, fue debido únicamente a la circunstancia de que tanto él como otro individuo de por acá… lo hicieron siempre tomando el respetable nombre del Sr. Presidente…no deseo extenderme más sobre el particular…pero a nuestra vista me explayaré con el Sr. Presidente y con usted. [Archivo Histórico de la UNAM, Fondo Rafael Chousal, caja 22, expediente 213.foja 148]

Otra anécdota que refleja su despótica idea sobre la impartición de la justicia es la que nos describe el ingeniero Luis F. Molina en sus escritos autobiográficos y que a continuación citamos:

En las postrimerías del gobierno del General Cañedo, se me encomendó la construcción de la cárcel…en ese tiempo llegó de paso un español que se decía pintor y aproveché ocuparlo para que pintara al aceite algunas alegorías en los juzgados. En una de las dichas alegorías el pintor puso una figura que representaba la justicia con una balanza cuyos platillos estaban colocados al mismo nivel; al verlos el gobernador Cañedo le dijo al pintor “cambié usted los platillos inclinando uno de ellos hacia el gobierno.”[Luis Felipe Molina Rodríguez, Ignacio Medina Roiz (coeditores), El mundo de molina, autobiografía, Culiacán, Sinaloa, México, H. Ayuntamiento de Culiacán, La crónica de Culiacán, 2003, página 82.]

Cañedo murió el 5 de junio de 1909, de una gripe que derivó en pulmonía. En el intervalo del tiempo transcurrido después de su muerte y los años anteriores al arribo de los gobiernos revolucionarios, las autoridades del estado reconocieron la labor administrativa y el impulso modernizante que Cañedo imprimió en la urbanización de las principales ciudades de Sinaloa; tal como ocurrió en la ciudad de Culiacán, donde sus autoridades asignaron a edificios y calles su nombre; fue así como el actual puente que cruza el río Tamazula y prolonga la principal avenida de la ciudad de Culiacán hacia el sector norte, se designó a principios del siglo XX como puente Cañedo al igual que la escuela industrial militar y lo mismo que una calle paralela al Boulevard Madero. La XXIV legislatura del estado le declaró benemérito del estado por los plausibles servicios que brindó a Sinaloa.

* Profesor de la Facultad de Historia de la UAS

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