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DEPRESIÓN Y LITERATURA

Por sábado 29 de febrero de 2020 Sin Comentarios

PRIMAVERA ENCINAS

La depresión es una enfermedad mental de origen biológico, donde intervienen factores sociales. Se produce cuando hay un desequilibrio con los neurotransmisores. Tiene una base hereditaria, por lo que se transmite de padres a hijos. Se puede producir desde la infancia, cuando un estímulo del ambiente la detona, como la muerte de un ser querido, problemas con los padres, conflictos conyugales, frustración en el trabajo o cualquier situación que represente una agresión para el sujeto. Existen varios tipos de depresión. Está el trastorno depresivo mayor, la distimia o el trastorno bipolar, entre otros. Los síntomas de la depresión varían de acuerdo al tipo, pero generalmente hay una tristeza aguda, abulia o carencia de voluntad, anhedonia o incapacidad para sentir placer, insomnio, pensamientos obsesivos y en ocasiones delirantes.

Cuando la depresión y la ansiedad se unen, el paciente llega a estados de febrilidad emocional tan fuertes, que lo pueden llevar al suicidio. Esto sucede por las ideas obsesivas que no cesan en la mente del sujeto que lo inducen a decisiones poco acertadas.

Los síntomas depresivos son comunes en el gremio artístico. El dolor, el miedo, la ansiedad y otro tipo de sentimientos similares relacionados a una decepción amorosa abundan en poemas y escritos de todas las épocas.

Uno de esos casos es de Alejandra Pizarnik quien durante la adolescencia solía ser comparada con su hermana, mientras ella tuvo asma, acné, tartamudez y tendencia a subir de peso, provocándole inseguridad. No cuadraba con ideal femenino, lo cual minó su autoestima y la hizo adicta a las anfetaminas.

Su aguda sensibilidad e inteligencia, propiciaron un comportamiento excéntrico, rebelándose del papel que debía jugar. En la poesía encontró un medio para expresar sus emociones, como una especie de catarsis, aunque no logró controlar su depresión y estuvo internada en un hospital mental. Se quitó la vida a los 36 años con una elevada dosis de pastillas.

El suicidio con cianuro de Manuel Acuña nos habla de la depresión que sufrió. El escritor Juan de Dios Peza encontró su cadáver y tanto él, como Ignacio Manuel Altamirano conocían el trágico amor no correspondido del poeta. Éste quedó representado en el poema Nocturno a Rosario, dedicado a la mujer que jamás llegó a amarlo.

Pasemos a Horacio Quiroga. Primero muere su padre en un accidente de caza, después su padrastro se suicida. Más tarde, un amigo fallece por la mano de Quiroga accidentalmente.

No tuvo suerte en el amor. Le dedicó a Ana María Cires su novela: Historia de un amor turbio. Ella se convertiría en su primer esposa, quien le daría dos hijos; pero tras vivir con él en la selva, no aguantó sus circunstancias y se quitó la vida a los pocos años de matrimonio.

Ana María Palacio le dedicó su novela: Pasado amor, sin embargo, nunca pudo hacerla su mujer, pues los padres le impidieron verla, al grado de abandonar su lugar de residencia, para evitarlo. En Pasado amor, de corte autobiográfico narra las dificultades que tiene para acceder a su fuente de afecto. Finalmente se casó con María Elena Bravo, a quien llevó a vivir a la selva, y tarde o temprano lo abandonó.

Cuando fue diagnosticado con cáncer de próstata, Horacio Quiroga no soportó tanto dolor y se suicidó. En su obra se muestran sus temores y angustia, tal es el caso de: Cuentos de amor, de locura y muerte.

Sylvia Plath padeció depresión, específicamente trastorno bipolar. Después de tener un matrimonio complicado con Ted Hughes, se separó y vivió sola con sus dos hijos. Se suicidó asfixiándose con gas a la edad de 31 años.

Ernest Hemingway sufría de ataques nerviosos y delirios persecutorios, se sospecha que padecía trastorno bipolar. Su fuerte personalidad se refleja en sus letras. Era un hombre decidido e impulsivo, que cayó en el alcoholismo. La depresión lo llevó a suicidarse con una escopeta. Su propio padre se había suicidado en el pasado, al igual que el hermano menor, todos ellos sumergidos en el mismo trastorno de ánimo.

H P Lovecraft escritor de novelas de terror y ciencia ficción, sufría de pesadillas y otros terrores nocturnos, así como de síntomas de depresivos, lo cual se agudizó cuando le dio cáncer intestinal.

Se cree que sus pesadillas sirvieron de base para algunos de sus textos, lo que puede ser lógico debido a la riqueza de símbolos e imágenes que se pueden encontrar en ellos.

Virginia Woolf, novelista inglesa famosa por sus aportaciones a la literatura y al feminismo padeció trastorno bipolar y se suicidó en el río Ouse.

La poeta argentina Alfonsina Storni tuvo tendencia al nerviosismo con delirios paranoicos. No soportó el diagnóstico de cáncer de mama que obtuvo y se suicidó en el Mar del Plata.

El poeta mexicano Jorge Cuesta tuvo una vida intensa y repleta de creatividad, pero al final sufrió crisis paranoicas y estuvo internado en hospitales psiquiátricos. En un estado psicótico acuchilló sus genitales, y se ahorcó con sus propias sábanas en un hospital a la edad de 38 años. Su muerte fue muy publicitada, debido al morbo que propició. Un psiquiatra atribuyó la etiología de sus desórdenes mentales a una homosexualidad reprimida, lo cual ofendió al paranoico poeta. Nunca aceptó tal diagnóstico.

El alcoholismo es una enfermedad muy común y se presenta con frecuencia en el mundo de la literatura.

Edgar Allan Poe era depresivo y alcohólico, debido a la muerte de su madre, su esposa, así como la frustración económica que lo orilló a desesperarse ante el futuro. Su muerte sigue siendo una incógnita.

Charles Baudelaire, gran poeta francés, llevaba una vida escandalosa para su tiempo, rodeada de alcohol, drogas, promiscuidad, así como tendencia a los trastornos de ánimo.

Malcolm Lowry poeta y novelista ingles que vivió en México tuvo serios problemas con el alcohol, al grado de ser hospitalizado. Cambiaba continuamente de residencia por su inestabilidad emocional, y murió por ingestión alcohólica y sobredosis de antidepresivos.

En su novela más famosa Bajó el volcán, el alcohol forma parte de la historia, mostrando esa faceta de la miseria humana.

Pero, ¿por qué se producen tantos desequilibrios en los escritores? Se debe a factores familiares, sociales y genéticos, aunque también a la enorme sensibilidad que los caracteriza. Son seres racionales, repletos de emociones que les sirven para desarrollar su genio artístico.

Sin intensidad y pasión, serían incapaces de crear, y eso es un precio que ninguno de ellos estaría dispuesto a correr, si quieren alcanzar sus más caros anhelos. Como cualquier persona, en casos de enfermedad mental necesitan ayuda.

* Licenciada en Psicología

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