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LA LLAMADA DE LA TRIBU

Por sábado 30 de noviembre de 2019 Sin Comentarios

SANTOS LÓPEZ LEYVA

La tribu de Vargas Llosa

En 2018, el laureado escritor peruano, Mario Vargas Llosa publicó el libro: La llamada de la tribu. En esta obra, el Nobel repasa las raíces de su pensamiento intelectual y filosófico. Reconoce que en su juventud leyó a Camus, Orwell y Arthur Koestler y militó al lado de Mariátegui, pero su fortaleza ideológica la sustenta Adam Smith, José Ortega y Gasset, Friedrich von Hayek, Karl Popper, Raymond Aron, Isaiah Berlin y Jean-Francois Revel, a este grupo de intelectuales es a quien reconoce como su tribu y del cual ha heredado su pensamiento.

Adam Smith como parte de mi tribu

De este grupo, reconozco a Smith como parte de mi tribu. Aunque Vargas Llosa hace un buen rescate del libro: Teoría de los sentimientos morales, de Smith, mi fuente de formación se encuentra en otra obra: Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, comúnmente conocida como: La riqueza de las naciones, en atención a esta obra se considera a Smith el fundador de la economía como ciencia y el “padre” de la misma. El libro se publicó en Inglaterra en 1776, a inicios de la primera revolución industrial, en España se editó quince años después, en 1791, pero fue prohibido por la Santa Inquisición, creo que la principal causa de su prohibición fue la crítica que hace a la forma como España expoliaba a sus colonias. En México, su edición ha estado, principalmente, a cargo del Fondo de Cultura Económica, quien lo publicó por primera vez en 1958.

La difusión y la solidez académica y literaria de esta obra ha hecho -como dice Vargas Llosa- considerar a Smith, sobre todo, como un economista hasta llamarle “padre de la economía”, algo que lo hubiera dejado estupefacto, porque siempre se consideró un moralista y un filósofo. Estudió en la Universidad de Glasgow durante tres años, después obtuvo una beca para ir a la Universidad de Oxford, donde leyó, y fue reprendido por ello, a David Hume, compartió y difundió sus ideas en torno a que la propiedad es la madre del proceso civilizatorio. En Glasgow fue profesor y rector de la Universidad, pero su empleo de mayor remuneración lo alcanzó cuando aceptó ser preceptor del Duque de Buccleuch, con quien hizo un viaje de tres años por Europa, de 1764 a 1766, con un sueldo de 500 libras anuales y se le asignó una pensión de por vida de 300 libras, cantidad superior al salario que recibía como profesor en Glasgow

Vigencia del pensamiento smithiano

A 333 años de su publicación, La Riqueza de las Naciones conserva una serie de ideas que mantienen vigencia. En mis clases en la universidad aún recurro a Smith, en economía de la educación insisto en la diferenciación que hacía entre un hombre educado y un mozo de cuerda, o sea quien no fue a la escuela. En el hombre educado se hizo una inversión, se destinaron recursos públicos y privados en su educación, esta inversión es comparable a la compra de una máquina que se incorpora al proceso productivo.

El hombre educado es una forma de capital, es capital humano que se incorpora a la producción, pero también es capital humano de la sociedad, de aquí se deriva la teoría del capital humano desarrollada por Theodore Schultz, seguida por Jacob Mincer y Gary Becker en los años sesenta del siglo XX.

Otros elementos que considero en mis clases de desarrollo económico son los relativos a la explicación y los efectos económicos de la división del trabajo, sus ideas acerca del liberalismo económico, en las cuales abrevan todos los teóricos posteriores del liberalismo; su teoría del valortrabajo la cual sirvió de fundamento a los estudios de David Ricardo y Carlos Marx; su teoría de las ventajas absolutas del comercio internacional, y el papel que debe cumplir el Estado en la economía.

Mi formación como economista

Mi formación como economista en la Universidad Autónoma de Sinaloa, se puede decir que fue un tanto cargada hacia el dogmatismo, pues nos hablaron de los economistas clásicos: Smith, Ricardo, Stuart Mill y Malthus como economistas burgueses, teníamos cursos de economía marxista en todos los semestres, pero sin leer a Marx y esto, considero es una deformación académica. Todo ello fue producto de las circunstancias que la juventud universitaria vivía en Latinoamérica en esos tiempos, el triunfo de la revolución cubana, la hegemonía económica y militar de Rusia, los golpes de estado en América Latina, eso nos inclinaba a querer aprender y afiliarnos al pensamiento socialista. Nuestra formación estuvo sustenta en manuales como Conceptos elementales del materialismo histórico de Marta Harnecker; Fundamentos de Filosofía de Afanasiev y la Economía Política de Nikitin, todos ellos deformaciones del marxismo.

En la actualidad, los economistas clásicos antes mencionados son parte de mi tribu, como lo son también: Keynes, von Hayek, Christopher Freeman, Paul Romer, Douglas North, y claro está, los latinoamericanos Raúl Prebisch Fernando Fanjzylber, Theotonio dos Santos, Celso Furtado, Octavio Sunkel, entre otros. Con base en todos ellos, la economía es una ciencia que muestra cada vez mayor solidez en sus campos disciplinarios.

* Profesor de la Facultad de Economía y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma de Baja California

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