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TRIGÉSIMO CUARTO VIAJE DE LOS AMIGOS DE LA SIERRA A SURUTATO

Por viernes 15 de noviembre de 2019 Sin Comentarios

ENRIQUE PARRA OSUNA

* Cabañas El Perico, Surutato, Badiraguato, Sin.

Día trece.- En una mañana casi otoñal, el sol asomaba del oriente partiendo la calle Colón y en la perpendicular Donato Guerra “Los Amigos de la Sierra”, poco a poco nos íbamos reuniendo, justo en el despacho del Notario Eduardo Niebla Álvarez. Promotor por casi siete lustros del viaje a la sierra de los indios Tebacas, situados en la región de Badiraguato, ocupando ambos márgenes del rio Badiraguato, cuyo primer explorador cerril fue el Capitán Español Cristóbal de Oñate. Badiraguato tiene una superficie de 5864 km2. Su significado, Cahita Tarasco, es: BA-agua, DIRA-muchos y HUATO-cerros, “Lugar del rio entre montañas”.

Fundado por el Jesuita Hernando de Santarén en 1605. Es declarado municipio por decreto el 8 de abril de 1915, siendo el primero presidente municipal el señor Candelario Elenes.

Retomando el hilo, “Los amigos de la Sierra” salieron a las siete de la mañana del mencionado domicilio, en seis carros de la Cd. de Culiacán, formando un grupo de dieciséis integrantes rumbo al norte, por la carretera libre. Muy pronto, atrás dejamos lo citadino para doblar por Pericos hacia la cabecera municipal de Badiraguato. El camino bien a secas, formando valla, hermosas coronillas rosas y flores de San Miguel moradas que cubrían las copas de los arbustos, también correveivuelas que blanqueaban el suelo.

Los cerros vestían de un verde tierno y agarroso. El cielo no anunciaba lluvia. La tierra se notaba mojada. El clima se sentía húmedo. Pronto estábamos entrando por el arco de bienvenidos a Badiraguato, estacionándonos en la fonda Los Naranjos. Hicimos aproximadamente una hora sin contratiempo. Instalados para desayunar, las diligentes cocineras comenzaron a servir el menú a la carta totalmente ranchero: enchiladas con chile rojo y queso, chorizo con huevos, bistec de res con frijoles, hígado encebollado o a la mexicana, carne machaca, chicharrones a la mexicana, acompañado con rico café o refresco, y las infaltables tortillas de maíz, elaboradas al comal. Las hornillas atizadas con leña de güinol y brasil son implementos rústicos utilizados en el entorno sierreño. El ambiente era de alegría y camaradería.

Atrás quedó la bulliciosa cd. capital. Aquí se respira el hollín de los alimentos y la chimenea no cesa de echar humo. Los chascarrillos afloran. Los nuevos integrantes rápido se involucran. Los ausentes se extrañan y . . . la aventura sigue. Continuamos rumbo a los Sitios: de abajo, del medio y de arriba, aproximadamente a 13 km. de Badiraguato, en El Huejote parada obligada para apreciar dos ejemplares de árboles; un huanacaxtle y la lapara y en medio de ambos, habita nuestro amigo don Manuel Armenta y su esposa doña Rosario (Chayito) únicos cesteros de la región serrana. Nos saludamos afectuosamente y comenzamos a sentir el trato de los amigos cerrilles que año con año por estas fechas estrechamos aun mas los lazos de amistad.

Los videos y cámaras comienzan a ser utilizados para estampar todo tipo de detalles. Nos despedimos y pasamos el arroyo del Huejote sin contratiempos. A partir de aquí, se nota el ascenso y el cambio de vegetación. Comienza el serpenteo, los derrumbes, tenemos que poner nuestros sentidos alerta. Respetar la señalización. ¡Cuidado con los semovientes!

Pasamos por Santa Cruz y luego llegamos a Tepehuajes que viene siendo más o menos la mitad, del entronque de Badiraguato hacia Surutato.

Muy pronto se divisa a la derecha el poblado El Ranchito. Entramos al área de mas derrumbes y muy sinuoso. La altura nos permite ver las nubes en el horizonte casi flotar a nuestros pies. El clima se siente templado. De las rocas brota uno que otro manantial que escurre por las cunetas.

Aparecen los primeros encinos, algarrobos y luego los pinos. Antes del mirador La Nariz, nos detenemos para observar el bosque de coníferas y disfrutar lo bello de la serranía sinaloense. Posiblemente estemos a 1,500 metros sobre el nivel del mar. Al fondo la inmensidad de cañadas, laderas, precipicios que se enlazan entre si, aquí puras postales por el lado que se vea. Todo es hermoso y se siente lo pequeño que somos ante la inmensidad cerril. Se viven intensamente las sensaciones, emociones y despertamos con algo espectacular. Al estar en contacto con la naturaleza nos hace soñar, reflexionar y amarla. Qué nos cuesta cuidarla, respetarla y disfrutarla cuando menos una vez al año. No incendios, no basura, no talarla irracionalmente. –Debe ser el grito de protección a tan grande tesoro-. Después de observar tanta belleza natural, partimos a la comunidad de Surutato, llegando a pernoctar a las cabañas del ejido. El lugar tiene un mirador excepcional. Donde se puede apreciar todo su alrededor. Tal vez no haya paraje mejor situado. Optamos por distribuirnos. Nos relajamos un poco esperando la tarde noche para que el chef Sergio Bolívar preparara una suculenta cena con carne asada, sus salsas, tortillas y quesadillas de harina y maíz, acompañada de liquido ambarino. Así terminamos el día trece de septiembre del 2019.

Día catorce.- A las nueve de la mañana partimos a San José de los Hornos, Sinaloa a 23 kilómetros. Duración una hora con cincuenta minutos. Un camino algo abrupto, lleno de vegetación: pinos, madroños, encinos, robles, roblillos, cascada, arroyos, lechuguillas, musgos, bromelias, anis, manzanilla, poleo, algarrobo, helechos, etc. Pasamos por La Ciénega, El Puchero, El Triguito. Nos detuvimos frente a Corral Falso, donde vivían nuestros amigos Chemalía y su esposa Elisa, finados-. Altura 2000 metros sobre el nivel del mar. Presenciamos un magnífico panorama de la sierra sinaloense. El clima de trece grados, muy benigno. Relajados continuamos el paseo con toda la precaución, dando tumbos y retumbos. Y la toma de fotos y videos no cesaban. Cada momento lo queríamos plasmar de tan hermoso recorrido. Ver para creer. Aunque ya lo hemos transitado no nos cansamos de admirarlo.

Por fin, llegamos a San José de los Hornos a casa de Juan Sánchez y su esposa Sofía. Nos dieron una muy grata recepción, acompañado de un suculento desayuno a lo ranchero. ¡Sorpresa! nuestra amiga Ercilia sobrina de doña María, madre del anfitrión y de Macario, elaboraba las tortillas junto con la mama de la joven Viridiana. Fue un encuentro de hermandad. Volverlos a ver y estrechar después de un año. El tiempo nos favorecía en tan grata estancia. Las atenciones y la amabilidad de la gente de la sierra nos reconforta. A pesar de las vicisitudes por las que han pasado. Sin embargo, restablecer la amistad nos da ánimo y vitalidad para seguirlos frecuentando. Degustamos el exquisito desayuno.

Un grupo, a petición de Juan el anfitrión, se dirigió a El Puerto donde vive su hermano Chayo. Observando la hortaliza y el huerto de aguacate Haas, que con su propio esfuerzo ha construido. Posteriormente acudieron a un hermoso lugar llamado La Bufa, donde Juan tiene el proyecto de un paraje para los visitantes. Otro grupo acudimos a saludar a varios moradores de la comunidad de Los Hornos, a rememorar gratos momentos. La sencillez que le caracteriza a la gente de rancho es inigualable, siempre nos deja una enseñanza a pesar de no tener servicios como los de abajo. Se las ingenian para resolver sus necesidades. Ya reunidos visitamos la casa de Benigno y Dora hermana de Juan a comprarles ricos enmielados que de manera artesanal elabora. Son dulces de temporada: durazno, manzana, membrillo, pera, que son un manjar. Antes de retirarnos visitamos la cabaña de doña María Vega pasando por el puente de Trini para ver en que condiciones estaba. Dicha cabaña nos albergó por varias temporadas en donde los Amigos de la Sierra fuimos atendidos como hijos por doña María. Nuestro propósito es rescatarla para volver a instalarnos en ella.

Nos despedimos de Los Hornos y nos dirigimos para Surutato con la grata añoranza de regresar en cualquier momento, porque hay proyectos en puerta para bien de su población. Ya de regreso cerca de la Ciénega, un matrimonio joven con su niño de meses sufrió un accidente en cuatrimoto. Dejó el camino principal y en un pequeño llano donde se apreciaba zacate quiso aprovechar la hierba para pasar en la cuatrimoto y se zampó en un arroyuelo. Afortunadamente la libraron dándose buen susto. Moraleja.- No dejes camino andado por vereda.-

Los riesgos que la sierra te ofrece son diversos. Tenemos que hacer caso a las indicaciones o señalamientos . . . ¡cuidado! Recientemente están ocurriendo muchos accidentes y han sido fatales. Hacer caso a la prudencia y a la inteligencia es la mejor recomendación. Finalizamos el día extenuados pero contentos, y todavía fuimos a la casa de Lauren y Alicia a presenciar una pelea de box. La luna llena nos recibió en la cabaña del ejido y cada quien a dormir.

Día quince.- Nos preparamos para visitar a nuestros viejos amigos y familiares del Sr. Feliciano “chano” Lugo. El habitante más longevo de la Mesa de Fierro. Tomamos el camino del Triguito, aunque más lejos pero más transitable, más seguro. Entramos por La Ciénega y al subir vimos una planta de floripondio llena de flores en forma de copas invertidas. Algo muy hermoso por estos lares. El canto de las cigarras y el sonido de los arroyos armonizaban con el bosque de coníferas. El camino aceptable, por los lados siembras de milpas, frijol y calabaza. Todas de temporal. Todavía no sentíamos la lluvia, pero la fragancia de los pinos nos envolvía conforme avanzamos al destino del día. Llegamos a un crucero donde se vendían enmielados y durazno en almíbar.

El Sr. Agustín Jaime con buen surtido hizo su venta no sin antes probar su producto y sus precios siendo muy bien aceptados logrando una buena venta. Continuando el viaje al poco tiempo nos topamos con la cabañita del viejo chano que a sus noventa años, goza de gran humor. Sus hijas; Martha, Emilia y Joaquina con sus respectivos esposos ya nos esperaban en sus hogares de la Mesa de Fierro. Grato recibimiento nos ofrecieron con la sencillez de la gente serrana.

Las anfitrionas nos ofrecieron un magnífico desayuno. Haciendo equipo las tres hermanas mencionadas en sus atenciones a los dieciséis comensales. Nos sirvieron: chicharrones a la mexicana, chorizo con huevo, chilorio, carnitas de puerco, tamales, frijoles fritos, queso de Tacuichamona, machaca de res, acompañado de té de hoja santa o de hoja de laurel, café, y las tortillas de nixtamal blandas o doradas, son un manjar al paladar. Después de desayunar tan sabrosos alimentos entramos en reposo para curiosear sus plantas de jardinerías: dalias de varios colores y matizadas, rosales, girasoles, cabuchis, margaritas, tulipanes, gladiolas, cunas de moisés, gardenias, chismes. Otras plantas: hoja santa, nopales, chayote, chiles, plátano, granada, manzano, durazno, pera, membrillo, aguacate, orégano, albacar, cilantro, yerbabuena, tomate, cebolla, repollo. Como quien dice son autosuficientes. Los nuevos integrantes fascinados por el entorno natural quisieron conocer el paseo “Las Babisas”. Otro grupo agarramos para la cueva de El Perico guiados por Lion. En ambos lugares se encuentran bastantes turistas que vienen de diferentes lugares de nuestro estado con motivo de fin de semana largo. El arroyo de aguas zarcas sirvió de chapoteadero para tanto visitante. La gente se desplaza y se interna a lugares que antes no era posible transitar. Familias completas gozan del ambiente natural que le ofrece la serranía de Surutato. Coincidimos al retorno a la Mesa de Fierro. No sin antes como es costumbre de los Amigos de la Sierra entregar enseres domésticos, ropa, calzado, medicinas, dulces, juguetes. A cada lugar que frecuentamos. Y como siempre agradecer las finas atenciones de que fuimos sujetos y estrechar los lazos de amistad y con el deseo de estar pendientes para darles la mano en las buenas y en las malas. Todo de manera sincera y con la esperanza de volvernos muy pronto a ver. Muchas gracias.

Retornamos a Surutato por el camino viejo que es más corto pero nos favorece porque venimos de bajada. Rodeamos el cerro colorado y en cinco kilómetros de recorrido llegamos a las cabañas del ejido listos para desarrollar la ceremonia de los 209 años de la iniciación de Independencia de México, algo fatigados pero contentos. Se adornó con motivos patrios por el Profesor Francisco el lugar donde se efectuaría el grito. Previamente se hizo el programa a desarrollar, con sus respectivos participantes. A las diez de la noche como es costumbre “Los Amigos de la Sierra” con los que estén y en el lugar donde se encuentren, formalizamos como buenos mexicanos la celebración más importante de nuestra historia nacional. La conducción estuvo a cargo del Ing. Héctor Niebla, las palabras alusivas al evento a cargo de quien esto escribe. Lectura de algunos acontecimientos por el Prof. Víctor Aispuro. Vitoreara los héroes que nos dieron patria lo llevó a cabo Alejandro Ibarra Manjarrez y el Himno Nacional Mexicano se cantó por los dieciséis presentes. Acto seguido hubo una tertulia donde se trataron propuestas, sugerencias muy importantes, en relación a seguir favoreciendo a la gente de la sierra de manera desinteresada y que en el próximo desayuno se pondrán a consideración a los restantes. Se hizo la invitación para que se integren a los nuevos acompañantes. Surgieron opiniones muy positivas y es bueno que el grupo se nutra de personas jóvenes bien intencionadas y solidarias. Que aporten nuevas ideas a las causas de los más necesitados.

Día dieciséis.- Culminación de las fiestas patrias en la región serrana de Surutato. “Los Amigos de la Sierra” estuvimos presentes en el inicio del desfile en la enramada del lugar. Se saludó a la Profra. Alicia Montaño que a sus ochenta años sigue sirviendo a México, dónde más necesitan sus servicios, en el arte de la danza folklórica, enseñando a niños y jóvenes que habitan la sierra de Surutato. Muchas loas maestra y larga vida. Para darle más lucidez al desfile, dos jovencitas lucieron su galantería: como Reyna Maleni Sánchez Parra y Princesa Natalia Cruz Esparza. Acompañada con banda de viento. Participaron alumnos de preescolar, primaria, secundaria y COBAES. Con su magnífica banda de guerra. Mucha disciplina y orden durante el recorrido por su calle principal.

Felicidades Maestros, autoridades y padres de familia por tan hermoso desfile y por el magnífico evento cultural realizado en la enramada del lugar. Arriba el Centro de Estudios Justo Sierra (C.E.J.U.S).

El Mirador Surutato, Badiraguato, Sin. Foto Joy.

AMIGOS DE LA SIERRA QUE REALIZARON ELVIAJE: CON CAMISETA Y CACHUCHA.

-Lic. y Notario Eduardo Niebla Álvarez

-Lic. y Notario Mario Alberto Niebla Parra

-Lic. Diego Castro Blanco

-Ing. Héctor Niebla Salazar

-C.P. Francisco Salcido Delgado

-Arq. Joel Félix Rocha-Fernando Roiz

-Lic. Sergio bolívar

-Amado Beltrán -Alejandro Ibarra Manjarrez

-Lic. Alejandro Ibarra Sánchez

-Lic. Guadalupe Castro

-Dr. Jesús López Navarrete

-M.C. Julián López

-Prof. Víctor Aispuro

-Prof. Enrique Parra O.

* Docente y Autor

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