Estatal

VACAS Y GUAYABAS EN ALTATA

Por lunes 30 de septiembre de 2019 Sin Comentarios

SERGIO UZÁRRAGA ACOSTA

A fines de marzo de 1531, cuando entraron los españoles a conquistar el valle de Colhoacan, Colhuacan o Culhuacán, después de seguir la corriente del río Humaya y de haber recorrido varias poblaciones ubicadas por toda su orilla, llegaron al “postrer pueblo” y después de éste llegaron “á unos esteros grandes que la mar hacía.” Ahí, al caminar hacia un lado y hacia el otro, sólo encontraron “unos indios salvajes que comen yerbas, é visten cueros de venado.” Este lugar era transitado por grupos indígenas como los Achires, que practicaban la pesca en el litoral. Cerca de la desembocadura del río hay una hermosa bahía que los indígenas aprovechaban para realizar esa actividad, pero no podían asentarse en sus alrededores de manera definitiva porque las condiciones del suelo, que es demasiado húmedo, no lo permitían. Tampoco lo pudieron hacer los españoles que fundaron el pueblo y posteriormente villa de Culiacán, y ese predio, por su fertilidad, sólo fue usado por ellos como criadero de ganado. Instalaron allí varias estancias de vacas y, como a esos animales les dieron de comer guayabas, “[…] excrementaron todo esto de que se hizo vn tan espeso vosque de guayabos […].”Debido a eso le empezaron a llamar Puerto del Guayabal. En 1536, cuando Hernán Cortés visitó el lugar, ya le llamaban así, y su vegetación la formaban principalmente guayabos. Por esa característica fue un puerto que quedó inútil para el mantenimiento del ganado, y permaneció deshabitado tanto de vacas como de gente. Sólo los Achires, que habitaban más al norte y llegaban al puerto de manera pasajera a realizar su pesca, y los tahues, del valle de Culiacán, que bajo las órdenes de los españoles de la villa de Culiacán llegaban tanto a pescar como a recoger sal, aparecían por ahí eventualmente. En 1602, año en que llegó el obispo Alonso de la Mota y Escovar a la villa de Culiacán, todavía se llamaba Puerto del Guayabal, y a sus alrededores le decían Provincia de Los Achires.

El pueblo indígena más cercano al Puerto del Guayabal, ya entrado el siglo XVII, era Guachimeto (Bachimeto), y lo demás era tierra plana, llena de lagunas, que muchos indígenas seguían recorriendo pasajeramente. Alonso de la Mota y Escobar, refiriéndose a esa población y al predio ubicado entre éste y el mar, dijo: “Deste pueblo de Guachimeto [Bachimeto] a la mar abra diez leguas [40 kilómetros] de tierra despoblada, y en ella anda vna nascion de indios desnudos que llaman Achires, que ni tienen poblazon ni siembran ni cogen porque toda su ocupación y contratación es en la pesca del mar […]”.Sus palabras son testimonio de que hasta el año de 1602, que fue cuando el obispo estuvo ahí, el Puerto del Guayabal seguía despoblado, y no se consideraba apropiado para la navegación de embarcaciones grandes. No entraba Nao alguna porque estaba metido la costa abajo muy al poniente, además que no tenía buenas condiciones para el desembarco.

En las tres primeras décadas del siglo XVII, las acciones de los jesuitas en los cinco ríos ubicados más al norte y la represión que ejercieron las milicias de Diego Martínez de Hurdaide, provocaron que arribaran cerca del Puerto del Guayabal varias tribus indígenas que fundaron un pueblo que dieron por nombre “Altata.” Este término proviene de atl-atl-tlan, y como “atl” singifica “agua,” se usó doble para indicar su abundancia. “Tlan” significa “lugar,” y de ambas raíces se compone “Atlatlán,” “Aztlán,” o “Atl-tatli,” que alterado ha quedado en “Altata” y cuyo significado en náhuatl se puede traducir como “lugar cerca de las aguas o del mar”o también “padre del agua” o “principio del mar.” En sentido figurado “altata” se refiere a “agua vieja o estancada,” y por eso también se ha interpretado como “agua del abuelo.” El suelo de ahí se caracteriza por contener muchos charcos o lagunas de agua dulce a los que alude esta geonimia, y así se han justificado los argumentos que se han dado respecto a lo que significa el término “altata.”

Altata, por lo tanto, no era puerto, sino un pueblo que las tribus indígenas, llegadas de distintas partes, fundaron ahí para establecerse y escapar de la represión de los militares que, en los primeros años del siglo XVII, protegían a los religiosos. No se sabe exactamente dónde estaba ubicado este pueblo, no es posible determinar qué tan distante del Puerto del Guayabal se encontraba, pero es obvio que cerca de la bahía. Se ha dicho que sus fundadores le dieron el nombre de “Altata” para hacer alusión a la Atlántida, en donde probablemente ellos tuvieron su origen, y de esta manera evocaron su pasado remoto y a la vez se refirieron al suelo donde quedaron asentados.Aunque el nombre de esta población remonta a un pasado muy lejano, se puede deducir que Altata, como asentamiento humano instalado cerca de la desembocadura del río Humaya, es del siglo XVII.

En el tiempo en que se fundó el pueblo de Altata era propietario de la península Francisco de Lucenilla. Se la donó a la cofradía Nuestra Señora de los Milagros, de Culiacán, y ya entrado el siglo XVIII el propietario era Tomás del Castillo y Cabanillas. En 1765 José Mateo del Castillo y Cabanillas, hijo de Tomás, alegaba que le pertenecían Oricuto y laPenínsula también llamada Isla de Lucenilla, ya que su padre había comprado esos lugares a la cofradía de Nuestra Señora de los Milagros.

Es probable que, a finales del siglo XVIII (entre 1766 y 1790), al aumentar la navegación en la Mar del Sur (Océano Pacífico), al Puerto del Guayabal se le haya empezado a llamar Puerto de Altata porque este pueblo era el más cercano al litoral. El nombre de Altata poco a poco sustituyó al del Puerto del Guayabal, y a principios del siglo XIX algunos ya lo llaman así.

* Maestro en Historia del Arte UNAM

Related Post

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.