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GRATA INVITACION

Por sábado 15 de junio de 2019 Sin Comentarios

JAIME IRIZAR

De siempre me ha gustado leer y en raras ocasiones he intentado escribir sin tener siquiera la más elemental de las capacitaciones u orientaciones formales que se requieren para hacerlo bien. Tiempo atrás, tuve la puntada de escribir por primera vez, sobre mi familia, su origen, historia, vicisitudes, y los pasajes anecdóticos chuscos unos, otros no tanto, que genera la pobreza, la necesidad y el ingenio a la que están sujetos los miembros de una familia muy numerosa (21), de escasos recursos económicos, pero con una gran riqueza fincada en la unidad, esperanza, fe, entusiasmo y la férrea esperanza en que el mañana sería mejor. Seguros de que sabiendo que estábamos en las ultimas, no podría ser de otro modo. Para el que está en el suelo, la opción obligada es levantarse, decía mi hermano Jorge. De este atrevimiento, resultaron tres escritos temáticos que mi jefe el ingeniero Carlos Antonio Sosa y mi hermano Aarón Irízar tuvieron a bien patrocinar para lograr consolidar la impresión de esos tres intentos de obras. Sé muy bien que el afecto y la sangre, más que la calidad literaria, influyeron bastante para lograr que me otorgaran el apoyo económico, tal vez motivados por el carácter festivo y picaresco y un tanto de humor negro que de manera regular aparecían en mis escritos y que de siempre les ha caracterizado, sin olvidar tampoco que a ellos le despertaba cierta simpatía este estilo de escribir. Un buen día, el primero de ellos, quien ha sido un gran promotor y auspiciador de la cultura en Mocorito, me dijo que me iba a entrevistar Mario Arturo Ramos para hacer la reseña del libro “Jorge el tigre de pericos” de mi autoría y poder publicarla la misma en el periódico cultural denominado “LA VOZ DEL NORTE”, mismo que él, en calidad de director general, desde hace varios años, se ha encargado de mantener vigente y contribuir a difundira través de sus páginas el legado cultural de grandes Mocoritenses nacidos o avecindados en ese municipio, los que han contribuido a que se le reconozca como la Atenas de México.

Momentos después de haber efectuado esa entrevista, y tal vez por la cortesía que brinda la erudición o por instrucciones directas del patrocinador del periódico, me dijo Mario Arturo que si no me interesaba ser colaborador del mismo.

Reconozco que la invitación, inicialmente me despertó en automático al ego dormido que en ese entonces tenía, pero, además, también me generó ciertas y fundadas inquietudes al reconocer mis propias limitaciones literarias, además por el simple hecho de empezar a aparecer junto a figuras de gran prestigio nacional e internacional que colaboraban en ese tabloide.

Quiero mencionar que cronistas, historiadores, poetas, músicos, artistas, pintores, cantantes y profesionistas de diferentes áreas, son los que, con gran estilo y maestría, plasman sus ideas en unos artículos que enriquecen sin duda alguna la mente de quienes tienen la fortuna de acceder a éste periódico.

Les confieso que de inmediato le contesté con honestidad, pero muy agradecido, y le dije que me honraba con tal invitación, pero que yo no me sentía estar a la altura de ellos (los colaboradores), pero que, si él se comprometía a ayudarme con sus orientaciones y consejos, seria para mí una gran distinción el ver que publicaran algunos de mis escritos en tan reconocido periódico. Y como no estar honrado, si iba a empezar a nadar entre los tiburones del mar literario, sueño dorado de cuales quiera novatos. Después de mi prudente petición, accedió a comprometer su ayuda y a construir una amistad aleccionadora, misma que con frecuencia, de manera verbal y por escrito, me gusta presumir, en virtud de que es un ser de valores, de una cultura excepcional emparejada a una sencillez que derrumba mitos y creencias sobre el ego exaltado que tienen algunos intelectuales y artistas. Variopinto es la gama de escritores y personajes que ahí colaboran, así como igualmente lo es, el espectro de lectores que con un juicio muy crítico analizan a detalle los artículos ahí plasmados para definir y difundir la calidad que respalda la categoría eminentemente cultural del periódico LA VOZ DEL NORTE. De siempre me emociona poder leer en la voz del norte, las entregas de escritores Sonorenses, Sinaloenses, Queretanos, CHilangos, Cachanillas, Tabasqueños, de Chiapas, de España, en fin, de todos lados, quienes, motivados únicamente por el ánimo de fomentar la cultura mediante la promoción del hábito de la lectura, hacen puntual aparición en las páginas de este instrumento cultural. Impresiona ver la evolución literaria de psicólogos, licenciados, ingenieros, maestros universitarios etc. etc.., quienes a fuerza de escribir con regularidad van puliendo su estilo y profundizando en los temas de interés general. Cuento, poesía, crónicas, ensayos, vivencias, leyendas, en fin, no hay género literario o estilo que no haya cobrado vida en las páginas de LA VOZ DEL NORTE, quien hoy por hoy, es orgullo de propios y extraños al reconocer el gran esfuerzo que realizan algunos pocos, para beneficio de los muchos que aspiran superarse a través del fortalecimiento de la cultura y el arte.

He de reconocer con honestidad que, modestia aparte, mis colaboraciones además de brindarme una gran satisfacción personal, me han permitido tener nuevos amigos, pues tengo por cierto que, al coincidir con las formas de pensar, se fortalecen los afectos y se construyen amistades. Se siente muy bien que, en la calle, yo, que era un total desconocido, me aborden y me digan ya leí su artículo, en el último número de La Voz del Norte. Me gustó agregan algunos, critican para enriquecer otros. Y aunque yo sé que estos escritos nunca habrán de ganar reconocimiento literario de renombre, me satisface plenamente el saber que gentes de mi pueblo tienen un interés loable por leer algo más que notas de crimen, violencia, política y narcotráfico. Esto en realidad es mi paga por las colaboraciones. En estos tiempos de cruda competencia, extravío de valores, y fenómenos de transculturización, es muy difícil ser justo para reconocer a quien tiene grandes méritos en la difícil tarea de defender y promocionarel arte y la cultura. La falta de visión o las estrecheces económicas de familias y gobiernos, dan como resultado la poca inversión en educación, arte y cultura, creciendo, por ende, de manera proporcional a esta lesiva acción, la ignorancia y la manipulación política, social y religiosa.

Afortunadamente a lo largo de la historia universal, siempre han aparecido gente noble que preocupados por este vacío de inversión en la cultura, alzan la mano para promover y apoyar todo tipo de expresión artística. Le regalan a esta actividad tiempo, dinero y esfuerzo sin esperar nada a cambio. Es más, muchas de las veces, la envidia tan generalizada en los ignorantes, les genera críticas severas pensando con desconfianza que hay intenciones obscuras tras estos patrocinios, interés y esfuerzos otorgados. Nada más absurdo resulta esto al analizar las figuras que desde el principio de siglo se han venido comprometiendo con mantener vigente este periódico eminentemente cultural. Con este tipo de acciones ratifico mi creencia de que cuando alguien ejerce un buen liderazgo, con frecuencia se le mal entiende, critica, y muy poco se le reconoce con honestidad el esfuerzo realizado, mas no por ello estos líderes claudican en su noble labor. Aquí aplica bien lo que dijo el poeta Salvador Díaz Mirón:“el ave canta, aunque la rama cruja, como que sabe lo que son sus alas”. De Mocorito para el mundo, del mundo para Mocorito parece ser el slogan que arenga a continuar sin interrupciones con esta gran labor cultural. Es LA VOZ DEL NORTE un órgano para el pensamiento y la promoción de la cultura cuyo peso sostienen sobre sus hombros, sin esperar glorias ni retribución alguna, el ingeniero Carlos Antonio Sosa Valencia y un sinfín de escritores y profesionistas, que aportan, número tras número, sus ideas, conocimientos, experiencias, vivencias, todo en aras de contrarrestar la barbarie que actualmente se vive en el mundo. Francisco de Goya en un lienzo al óleo alegórico al sistema educativo de la época, señalo con espíritu crítico que “la letra con sangre entra”. Hoy por hoy, directivos, patrocinadores, y colaboradores, queremos firmemente decirle al mundo que deseamos que, con las letras, la sangre cese.

Finalmente les digo,que, en mi opinión, LA VOZ DEL NORTE, es un oasis donde abrevan poetas y escritores que sueñan construir un mundo mejor con los ladrillos de los libros, el cemento de las ideas y el gran compromiso de hombres nobles y de espíritu libre.

* Autor/ Médico. Sinaloense

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