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LA VOZ DEL NORTE, UNA EXPERIENCIA EXTRAORDINARIA

Por jueves 30 de mayo de 2019 Sin Comentarios

FAUSTINO LÓPEZ OSUNA

Corría 2010. Era el último año del sexenio del gobernador Jesús Aguilar Padilla, en cuyo gobierno se aprobó una avanzada Ley de Cultura del Estado, desapareció DIFOCUR y se creó el ISIC. Cinco años atrás, se me había invitado a dirigir el Museo de Arte de Mazatlán, tras la lamentable muerte del director, Pedro Calderón, aguerrido y recordado cantautor de las mejores épocas de la UAS.

A nivel federal, el gobierno del panista Felipe Calderón llegaba a su cuarto año y no dejaba de verse como una ironía que al heredero de la corriente conservadora de la historia de México, le había tocado organizar las conmemoraciones del Bicentenario de la Independencia de México y del Centenario de la Revolución Mexicana, triunfos, en su momento, de los liberales y revolucionarios contra los conservadores iturbidistas y los reaccionarios porfiristas, lo que se vio como una muestra de la democracia que había alcanzado el pueblo mexicano. No le tocaron al PRI ni a los priistas, supuestos herederos de aquel pasado glorioso, sus conmemoraciones federales. Actualmente, más allá del Ogro Filantrópico de Octavio Paz, la última estrepitosa derrota electoral del primero de julio anterior sufrida por el partido de Estado creado en la etapa institucional de la Revolución Mexicana, apunta a que no llegará vivo al próximo centenario de tan férvidos acontecimientos patrios.

Fue en el quinto mes del año, mayo, cuando tuve la agradable visita en el puerto de Mazatlán del amigo y compañero poeta y autor Mario Arturo Ramos Muñoz quien, entusiasmado, me puso al tanto de un proyecto periodístico que un grupo de promotores culturales de Mocorito acometerían para esos días: la publicación desde la Atenas de Sinaloa, de un periódico cultural, La Voz del Norte, que buscaba rescatar el nombre de la histórica y prestigiada publicación que había aparecido a principios del siglo pasado, figurando en aquella, entre sus promotores iniciales, el enorme poeta universal Enrique González Martínez, con colaboradores de enorme talla, como el malogrado poeta mazatleco, oriundo de Villa Unión, Sixto Osuna, de cuyo parentesco me enteré por el empresario Manuel Sánchez Villalpando, invitándome, Mario Arturo, a colaborar semanariamente en la nueva Voz del Norte.

Acepté con mucho gusto, por conocer la trayectoria profesional del Director Editorial, su férrea voluntad para acometer un reto de esa magnitud, como lo significó cuando conjuntamente con Dámaso Murúa creara la espléndida revista cultual Albatros, de la Universidad Autónoma de Sinaloa

Acepté, igualmente, por tener conciencia del enorme vacío de una publicación cultural así en todo el Estado y un modo muy particular de solidarizarme con el generoso proyecto, auspiciado por algunos empresarios acreditados de la región del Évora, con acendrado amor por el solar nativo que ha contribuido de manera relevante a la cultura de Sinaloa.

Elegí como tema, escribir en torno al ilustre pariente Sixto Osuna, de quien alrededor de la mitad de la década de los años 60, cuando estudiaba Economía en la Ciudad de México, me hiciera una semblanza personal el profesor don Jesús Romero, último sobreviviente de los Diputados Constituyentes de 1917.

Hablar, aunque sea brevemente, de mi experiencia en La Voz del Norte, es hablar de algo parecido a una enorme satisfacción por mi participación en la misma, que me permitió, estoy seguro, hacer contacto, a través de sus páginas puntuales, con lectores de diferentes rumbos del país, desde hace 9 años.¡Salud!

* Compositor, Licenciado en Economía

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