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EL PSICOANÁLISIS: TEORÍA Y TÉCNICA QUE CURA CON LA PALABRA (SEGUNDA PARTE ) LA ANGUSTIA, UNA BASE BIOLÓGICA HEREDADA

Por jueves 30 de mayo de 2019 Sin Comentarios

FIDENCIO LÓPEZ BELTRÁN

Recordemos que la teoría original de Freud (1895/1981) consideraba a la angustia como el resultado de la paralización y la descarga inadecuada de la libido. Posteriormente, Freud (1925/1981) consideró que la angustia tenía una base biológica heredada; o sea, que el organismo estaba dotado de forma congénita de la capacidad de reaccionar con esas manifestaciones psicológicas y físicas que denominamos angustia. Ahora vemos, su segundo modelo que nos permite comprender de manera más profunda el aparato psíquico.

La hipótesis estructural. En este modelo, se observa que Freud (1923), establece las estructuras que conforman el aparato psíquico, a saber: el ello, el yo y el superyó. Esas tres instancias psíquicas cumplen un papel dentro de una organización que demanda distribución equilibrada de la energía que fluye entre las mismas de tal manera que sean capaces de satisfacer las necesidades de la persona y el medio en el que se mueve:

I.- El Ello, fue introducido en la terminología psicoanalítica por Georg Groddek, quien a su vez la había tomado de Nietzsche, siendo legitimada por Freud en el año 1923 en su obra El yo y el ello, al conferirle un determinado contenido conceptual. El ello está integrado por la totalidad de los impulsos instintivos y en el nacimiento abarca todo del aparato psíquico. Tiene íntimas conexiones con lo biológico, de donde extrae las energías instintivas que por medio de esta instancia adquieren su exteriorización psíquica (Talaferro;2005:64). Está basado en el principio del placer (con ello alivia la tensión) y su función es la descarga o reducción de la energía. Sus características son ser exigente, impulsivo, irracional asocial, egoísta y amante del placer; además, presenta nulo contacto con el mundo exterior, por lo que no cambia con el paso del tiempo. En pocas palabras, el ello, es la instancia que ostenta las representaciones psíquicas de las pulsiones.

II.- El Yo, se va diferenciando del aparato psíquico del infante a través de su crecimiento, sucede aproximadamente al medio año de vida y queda bien establecido a partir de los dos o tres años del niño. Es una estructura organizativa compleja de los procesos psicológicos (inteligencia, memoria, pensamiento, lenguaje y capacidad viso-motora) que actúa como intermediaria entre el Ello y el mundo externo. Por tanto, es el producto de la interacción del sujeto con su realidad objetiva. Aquí la experiencia y la maduración de la persona permite el desarrollo del Yo como una compleja organización y estructura psíquica que se gobierna por el principio de realidad… también tiene como principal función el ser la estructura mediadora entre el mundo interno y el mundo externo, y la de conciliar las estructuras intrapsíquicas (González y Rodríguez, 2013: 62)

III.- El Superyó, es la instancia psíquica que aparecerá hasta aproximadamente los cinco años y queda establecida hasta los 10 u 11 años de edad. Representa el código ético y moral del sujeto y su comportamiento está orientado por el principio del deber. Siendo heredero del complejo de Edipo, las funciones que tiene son básicamente del ejercicio de control, dominación y regulación de las pulsiones que ponen en peligro la estabilidad y armonización de la sociedad de su tiempo. A medida que fueron conociéndose las funciones que tiene el yo, se comprendió que la oposición no era entre lo consciente y lo inconsciente, sino que existía una contraposición real entre el yo y los impulsos del ello y que los elementos represores eran fuerzas del yo, al servicio del superyó, condicionados también por la función homeostática del primero. El principal papel del yo, por lo tanto, es coordinar funciones e impulsos internos y tratar que los mismos puedan expresarse en el mundo exterior sin conflictos (Talaferro;2005:76).

Para ampliar el espectro que comprende el mismo psiquismo y el comportamiento humano, más aún si el propósito es formarse en la clínica terapéutica desde esta orientación, es necesario conocer el resto de las hipótesis metapsicológicas, que por razones de espacio, enseguida solamente las mencionaré de manera sintética:

La hipótesis genética, hace alusión a las necesarias explicaciones psicoanalíticas sobre la importancia de conocer la génesis (ejm: observar si el problema se origina en la etapa oral, anal, fálica…) y la evolución psicológica de los fenómenos psíquicos, ejemplo: conocer origen y evolución de los problemas de una persona a través de los relatos de sus sueños… (González y Rodríguez; 2013: 54-55).

La hipótesis económica, requiere que las explicaciones psicoanalíticas de los fenómenos psicológicos incluyan elementos propios de la energía psíquica empleada en el fenómeno o problema en cuestión. Se parte de que todo proceso psicológico emplea energía, que siguen tanto la ley de la conservación como la de entropía; por lo tanto, las energías psicológicas están sujetas a transformaciones que incrementan o reducen su tendencia entrópica.

La hipótesis dinámica, hace referencia a que toda explicación analítica sobre cualquier fenómeno psicológico incluye proposiciones relativas a las fuerzas psíquicas implicadas en ese problema o fenómeno en cuestión. Un buen ejemplo es ver la dirección de la conducta (motivada inconscientemente) sea hacia la madre, el padre o un familiar, explorar que personas y valores rodean al paciente (sus prioridades y valores).

Y el sexto y último modelo es la hipótesis adaptativa, (Hartman, 1984, ) que ya es una teoría psicoanalítica más actual (posterior a S. Freud), hace referencia a que cualquier explicación psicoanalítica sobre algún fenómeno psicológico incluya en la misma, algún elemento propositivo en tanto las relaciones del sujeto con el medio ambiente.

Conclusiones

El psiconálisis, como teoría y técnica que cura a través de la palabra, mantiene un eje central en su desarrollo teórico-conceptual y en su experiencia metodológica de intervención psicoterapéutica, pues en tanto el ejercicio clínico, demuestra la importancia de la articulación entre la práctica (clínica) y la teoría científica; entre la teoría y la práctica (incluso para fines de investigación), con el propósito de mostrar, que desde su nacimiento hasta el presente, el psicoanálisis es una teoría y es una técnica viva, profunda, interpretativa, critica y propositiva que mantiene la potencialidad heurística que le permite ofrecer un servicio fecundo en favor de la salud mental, particularmente en el campo de la psicoterapia es sumamente competente para resolver problemas emocionales y en su caso, prevenirlos.

La teoría psicoanalítica, es el paradigma psicológico que se caracteriza por:

1.- Ser el enfoque interpretativo más congruente con el estudio y tratamiento de la mente humana, su capacidad de analizar e interpretar los problemas emocionales y de la personalidad de los sujetos, es siempre prolífico y de suyo, productivo socialmente.

2.- Sus métodos, fundamentalmente la asociación libre y la interpretación de los sueños, siguen siendo apropiados para los procesos de indagación profunda de la psiquis y para el tratamiento clínico de los pacientes y sus familias.

3.- Su metapsicología, es un constructo teórico que integra coherentemente los fundamentos que explican el aparato psíquico; su crítica y su permanente desarrollo teórico, se orientan hacia la comprensión de los cambios de la mente y de la cultura.

Referencias bibliográficas

1.- Freud, S. y Breuer J. (1895/1976). – Estudios sobre la histeria, Vol. 2, Obras completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires.

2, Freud, S. (1905/1981). – Tres ensayos para una teoría sexual, Vol. 7, Obras completas, Amorrortu Editores, Buenos Aires.

3, -Freud, S. (1923/1981). – Contribución a la historia del movimiento psicoanalítico. Trabajos sobre metapsicología y otras obras, Obras completas, Vol. 14, Amorrortu Editores, Buenos Aires

4.- González Núñez, J.J. y Rodríguez Cortés M. del P. (2002/2013). – Teoría y Técnica de la psicoterapia psicoanalítica. Ed. IIPCS-Plaza y Valdés. México.

5.- Hartman, H. (1984). – La Psicología del Yo y el problema de la adaptación. México, Ed. Paidós.

6.- Laplanche, J y Pontalis, J.B. (1968/1987). – Diccionario de psicoanálisis. Ed. Labor, SA. Barcelona.

7.- Talaferro, A. (1965/2005). – Curso básico de psicoanálisis. Editorial Paidós Buenos Aires- BarcelonaMéxico.

* Profesor e investigador de la Facultad de Psicología. UAS

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