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JESÚS RAÚL RINCÓN MEZA…LA PALABRA SE HIZO POESÍA

Por lunes 1 de abril de 2019 Sin Comentarios

ALBERTO ´ÁNGEL “ EL CUERVO”

Nos habíamos ido a cenar al Hotel Cesar… En Tijuana… Mario Arturo y yo acabábamos de presentar un espectáculo acerca del corrido y, dado que estábamos en la ciudad donde se inventó la ensalada Cesar, pues había que ir justo a ese lugar… Y ahí se llevaba a cabo la charla con varios amigos que promovían la cultura y las artes en Tijuana… Aquí no termina México, me había dicho en alguna ocasión mi querido amigo Rincón… “Aquí no termina México… Aquí comienza Latinoamérica”. En ese convivio estaba justamente Raúl Rincón, de quien tanto aprendí siempre… En ese proceso de enseñanza aprendizaje mutuo, no solamente estaba de por medio la literatura… También las cotidianeidades formaban parte de ese compartir… Y en esa charla cotidiana, Raúl Rincón, traía al convivio aquel día cuando le presenté a mi admirado Maestro Juan Rulfo, en aquel añorado centro de reunión cultural que fuera conocido con el nombre de El Ágora… Siempre me reclamó que no haya guardado un mayor protocolo para referirme al Maestro Rulfo de todas las magias literarias…

¡Eres un irreverente, pinchi Cuervo… No jodas!¿Por qué irreverente, mi Rinconete… jajaja? Pues cómo te atreves a decir: “Mira, te presento a mi compa Rulfo”… Diciéndole compa al súper Maestro Juan Rulfo… jajaja… Bueno, es que el mismo Maestro me pidió siempre que le tratara como mi amigo porque eso somos… pues sí, pero es un gigante de la literatura jajajajaja…

Jesús Raúl Rincón Meza… Una persona por demás culta… Un “compa”, como él decía, sincero y buen amigo a carta cabal… El quehacer poético, era para él, algo muy serio… La poesía para Rincón, era una posibilidad de gritar congruentemente en pro de cualquier ideal… Era la única opción para expresar el sentimiento más profundo o el exponer la idea por la idea misma sin buscar las esquinas del razonamiento… Raúl Rincón, siempre fue un eterno buscador de la perfección literaria. Y su sueño, según me lo decía de manera constante, siempre fue el ser un buen narrador…

¡Cómo le haces… ¡No jodas…!Para…Yo me siento frente a mi Ollivetti y me paso dos o tres pinchis horas pensando cómo empezar, y al final escribo una frase y la rompo jajajajaja y veo que tú hasta platicando conmigo estás escribiendo y terminas un cuento con la mano en la cintura… Por eso pregunto cómo le haces…Pues solamente es escribir como si estuviera platicando… No, pues no es lo mismo una plática informal entre compas que escribir… Al escribir hay un compromiso… Debe haber academia, técnica… No es lo mismo…Pero la narrativa es justamente eso, mi Rinconete, narrar lo que sucede como si fuera una plática de compas…

Total, que la narrativa, para Raúl Rincón, siempre le resultó complicada. Caso contrario a la creatividad poética en la que se desenvolvía como pez en el agua… La poesía para Rincón, era como caminar y recolectar figuras, metáforas, alegorías que el camino le dictaba y por lo cual tenía verdadera fascinación… Su intento académico, sin embargo, no le llevó a ser dogmático jamás… Siempre abierto al aprendizaje, siempre receptivo, siempre dispuesto a abrevar de todo se enfrentó una vez al nada fácil oficio de escribir la letra de una canción o bien de acomodar o reconstruir un poema para de alguna manera ceñirlo a la parte métrica que una canción conlleva…

Es que no es posible limitar un poema así…Lo que pasa es que una canción tiene que ceñirse a un número de compases que llevan un número de notas que tienen un valor determinado para poder crear una obra equilibrada desde el punto de vista métrico y rítmico…Pues será el sereno, pero la poesía debe tener libertad…Mira, si me permites modificar algunas pequeñas cosas para que quede dentro de una cuadratura musical y luego la escuchas, ya decidirás si queda o de plano nos olvidamos de la canción… Pero primero escúchala con música ¿te parece bien, mi estimado Raúl…?El Gato Ramos, con su grandilocuencia acostumbrada, terció para calmar un poco el ímpetu de Rincón intentando hacerle entender que la poesía cantada tendría que considerar necesariamente aspectos de métrica y rítmica. Gracias a la intervención de mi hermano Mario Arturo, el poeta de Tijuana quedó a la espera de escuchar su letra musicalizada… Unos días más tarde, se programó la reunión para que el Maestro Rincón escuchara la llevada y traída canción… Así quedó la letra adaptada… Pero primero escúchala…Pues no sé… Leyéndola no me gusta jajaja…Espera a escucharla con música…

A medida que la música avanzaba, la cara de Raúl Rincón se iba transformando relajando el gesto hasta convertirse en una franca sonrisa que denotaba sorpresa y agrado por la transformación del poema al musicalizarlo…¿Qué te parece, Rinconete…?Ah, cabrón… No, pues así es otra cosa… Es que al leerla solamente pues siente uno que la mutilaron, pero ya con música es otra cosa…Te lo dije… Pero eres desesperado… Total, esa fue la única experiencia más a fuerza que otra cosa que Raúl Rincón tuvo con respecto a la musicalización de sus poemas… No sé si mi hermano Gato Ramos habrá tenido la ocurrencia de guardar algún cassette con la grabación de aquella canción… Pero no hace falta, el sólo recuerdo del gesto de agrado de Rincón, me hace sentir satisfecho de la labor de musicalizador y adaptador del texto poético de mi querido poeta tijuanense a quien acompaño en este momento en su desprendimiento terrenal… La poesía de Rincón, desde luego, merece uno y mil comentarios de gente experta en el ramo… Merece uno y mil recitales en los que además de la lectura de sus textos, se mencione toda la gran labor que llevó a cabo por motu propio; más que por un sustento, Jesús Raúl Rincón Meza, fue estudiante, docente, promotor cultural, fundador de revistas literarias como Amerindia en la que siempre se intentaba poner en alto la cultura de los países latinoamericanos… De hecho, esa revista en la que siempre quise colaborar, me sirvió de inspiración para escribir la canción que titulé Latinoamericano… Una canción que me permitiera participar y ganar como compositor en el Festival Mundial de la Canción llevado a cabo en Panamá… Raúl, fue una persona intensa, aunque siempre intentó disimular su intensidad en una coraza de formalidad que no le funcionaba siempre…

Qué te pasa, Rinconete… Traes una cara que casi te arrastra… Nada, todo bien…Qué bien ni qué ocho cuartos… Hasta los ojos se te llenan de agua, decía mi abuela…Pues es que no entiendo… ¿Qué es lo que no entiendes, si se puede saber… ?Hay una compañera de clase que pues se supone que…¡Uy, mi querido Rincón…! Si lo que estás intentando decirme es que no entiendes la conducta femenina, pues bienvenido al club jajajajaja

Rincón no pudo aguantarse… Y después de contarme en frases entrecortadas que intentaban guardar la compostura, terminó diciéndome “Es que se supone que se sentía feliz conmigo, eso me daba a entender… Por qué no me habló entonces como buenos camaradas y me dijo que no me confundiera… No entiendo…” Y el llanto franco brotó entonces de mi amigo… Los minutos transcurrieron lento y en un abrazo quise brindar apoyo al dolor del poeta… Pero el rechazo fue inmediato, como si el apoyarlo fuera a convertirlo en débil o fuera de toda racionalización… Guardé respetuoso silencio, Jesús Raúl Rincón Meza, el poeta de Tijuana, aquel amigo hermano con quien tantas veces charlara en aquel viejo café La Habana de la calle Bucareli… Aquel camarada, aquel compa a quien tanto aprendiera, escondió el rostro entre las manos… Regresó a Tijuana, a su Tijuana amada donde no termina México… Donde comienza Latinoamérica… Todo eso recordaba muchos años después en la reunión en el Hotel Cesar de Tijuana… Hoy te fuiste, Rinconete… Queda tu palabra escrita para deleite de todos… Quedan tus haikus con toda la regla de las siete sílabas alternadas con las otras cinco… sigue soñando, poeta… Sigue luchando… Allá… Donde estés, te abrazo fraternalmente. Descansa en paz.

* Pintor, Intérprete, Autor

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