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AHORA SÍ, NOS TIENE QUE IR BIEN

Por miércoles 30 de enero de 2019 Sin Comentarios

CARLOS LAVÍN FIGUEROA

En el cuadro de Edvard Munch “El Grito”, no es el personaje quien lo da, sino que lo escucha ensordecedor; simboliza la angustia y la desesperación en un gesto de tribulación y espanto del hombre en un escenario oscuro, aunque es de 1893, se aplica en la actualidad por la inseguridad que se padece.

Dice Dante que “Los lugares más profundos del infierno están reservados para aquellos que se mantienen callados en tiempos de crisis moral”, pero muchos creen que moral es un árbol que da moras.

Desear felicidad,es buen deseo cuando se dice con sinceridad; pero una burla con dejo de amenaza, si en tiempos de crisis lo dicen los responsables de los problemas que alejan al ciudadano de su felicidad, y que lo llevan hasta la angustia y desesperación.

Vivimos un momento en que la clase política, perdió la clase, su voluntad se compra y vende a voluntad. Quienes se dicen nuestros representantes, se representan a sí mismos y a sus intereses, y si acaso, a los de su partido, porque también lo traicionan, en ese fantástico mundo de perversidad, los que se dicen aliados se apuñalan por la espalda, y los supuestos adversarioscohabitan en oculto amasiato. El mismísimo Maquiavelo padre de la Ciencia Política moderna dijo“La política no tiene ninguna relación con la moralidad” y como todo, tiene excepciones, así que hay que otorgar el beneficio de la duda a las nuevas autoridades, hasta que demuestran lo contrario.

El hombre busca la felicidad, porque es el objeto supremo del humano, pero lo despreciable para unos, para otros es indispensable; esa es la desgracia de México. Aristóteles dice que los más prosaicos identifican la felicidad con acumular bienes y con el placer; luego entonces sería una felicidad artificial, como causarse placer en solitario. La felicidad es un estado de ánimo en el que el individuo se siente en paz consigo mismo cuando logra estar en equilibrio con sus deseos; pero también puede darse porque no los logra, como cuando advierte que fue mejor no conseguirlos o cuando evade algo que lo pudo violentar. Sin embargo, existe el pasivo feliz, el que todo le vale, el que deja hacer y deja pasar en tanto no se metan con él, pero se requiere; ser muy cínico, o muy tonto o muy inteligente para poder ignorar lo que ocurre, como cuando la misma justicia es la que evade la justicia; cuando el médico opera sin tener que operar; el mecánico cobra sin tener porqué cobrar, o el que calumnia sin tener que calumniar. Dice Sócrates que cuando el debate está perdido, la calumnia es el arma del perdedor, así, se pretexta que los asesinados eran delincuentes.

Pero como es que se puede ser feliz con el miedo que siembran las policías que deambulan extorsionando, que misteriosamente acuden tarde a los llamados, se les teme, tanto o más que a la delincuencia organizada -a quien protegenporque no hay delincuencia organizada sin protección oficial descarada. Al policía que comete delitos se le cuida, porque enjuiciarlo es un riesgo para sus superiores, porque cuando hay pleitos entre comadres surgen las verdades. De qué sirve investigar, denunciar, y que las ya tantas agrupaciones policiacas capturen a delincuentes si son liberados con ayuda de abogados que corrompen a fiscales, jueces y magistrados, a todos esos habrá que exhibirlos, esa impunidad es la que fomenta los delitos. De nada sirve insistir en fórmulas que no dieron resultado en el pasado, se requiere innovar, solo con acciones contundentes bajarán los delitos; a grandes males, grandes remedios. Ya hay altos funcionarios sujetos a proceso, es un teatro para dar pinceladas de imparcialidad, porque entre políticos, o se perdonan, o son liberados con cargos menores a los delitos cometidos, o por “errores” en las carpetas de investigación, el pueblo ya no confía, toma la justicia en sus manos.

Los políticos y los periódicos extranjeros ponen a México de ejemplo, pero de lo que no debe ser ni hacerse, y eso da pena ajena cuando se está en esos países, en el Perú, los jueces son ahora considerados héroes hasta por los niños que desean seguir esa labor, recién han metido a juicio y cárcel siete expresidentes y de ahí para abajo. Hay alerta mundial por lo que pasa en nuestro país, México tiene más cosas buenas que malas. Pero es que estamos hasta la madre de los malos gobernantes, se protegen unos con otros, se otorgan cumplidos mutuos y salvo excepciones son el mal de nuestro país; borrar esa imagen, es la tarea de la nueva clase política.

En las campañas, los políticos se calumnian, pero no para ganar y servir sanamente, sino para servirse enfermamente, y aun perdiendo ganan, ya es lo normal y hasta la norma, donde se dice que lo que no está prohibido está permitido, donde el funcionario opera con un pie en la fechoría y el otro en la legalidad espuria, donde el honesto estorba, donde solo tiene cabida el que salpica para arriba. Es así como se sobreentiende la política y la administración pública; son valores clandestinos. Hoy por hoy, el corrupto y el narco son admirados. Así de fermentada está la sociedad y el sistema que gobierna para élites.

Y con nuevos gobiernos surgen nuevos espejismos de felicidad; arajo compadre, ora si nos tiene que ir bien; salud compadre, seguro que sí, vas a ver… Y las promesas quedan atrás, y sobreviene el desencanto, y se lacera más la herida, y el político no se da cuenta que no se quiere dar cuenta.

P.D. Hasta la próxima

* Historiador y Conistas
de Cuernavaca

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