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EN CUERNAVACA, LAS PRIMERAS PASTORELAS DE LA NUEVA ESPAÑA

Por domingo 30 de diciembre de 2018 Sin Comentarios

CARLOS LAVÍN FIGUEROA

Está documentado que Cuernavaca es el lugar donde se realizó por vez primera la representación de las pastorelas en México, y fue precisamente en la Capilla Abierta dentro del atrio de la Catedral, capilla destinada a los indígenas que tenían temor de estar bajo las grandes bóvedas de las iglesias o en lugares cerrados; por ello se les construyó ese lugar, sumado a que tenían la tradición de realizar sus ceremonias religiosas al aire libre. La pastorela es un género dramático religioso, también llamada en Latinoamérica «posada», tuvo su origen en los autos sacramentales traídos al Nuevo Mundo.

Así, es como entre las más antiguas pastorelas en el México colonial se menciona “La Comedia de los Reyes” representada en 1527 en el conjunto conventual de la Catedral de Cuernavaca. La obra, era representada por indígenas dirigidos por los primeros frailes franciscanos que evangelizaron el Valle de Anáhuac en la región central de Nueva España, donde organizaron “La Provincia del Santo Evangelio” y Cuernavaca, encabezados por Fray Martin de Valencia, considerado el Padre de la Evangelización en México, originario de Valencia de Don Juan, Provincia de León al norte de España, fue líder de “Los Doce” primeros apóstoles evangelizadores en México.

Antes, fundó y dirigió el monasterio Santa María del Berrocal, en Belvis de Monroy, Extremadura, tierra de EN CUERNAVACA, LAS PRIMERAS PASTORELAS DE LA NUEVA ESPAÑA Pastorela tradicional CARLOS LAVÍN FIGUEROA 05 * Historiador y Cronista de Cuernavaca Fray Martin de Valencia Pastorela mexicana satírico-religiosa Hernán Cortés, lugar de donde salieron “Los Doce” evangelizadores y culturizadores solicitados por Cortés al rey Carlos V, y este al Papa.

Las pastorelas originales se inician en Cataluña y Galicia, relatan el encuentro en el campo de un caballero con una pastora -de ahí el nombre- a la cual intenta seducir, se trata de una composición laica dialogada, en la que se describe con tonos unas veces moralizantes y otras picarescos una situación inventada por el trovador, pero en muchas ocasiones en localizaciones geográficas identificables.

El diálogo suele mostrar las formas de habla respectivas de la aristocracia y de los villanos. El tratamiento que se hace de la figura de la pastora es muy respetuoso, y a menudo ella muestra mayor ingenio que el caballero a la hora de resolver la situación comprometida en que se encuentra. En el desenlace más habitual, la pastora rechaza al caballero mediante su ingenio o, más a menudo, con ayuda familiar. Otras veces el desenlace queda abierto a la interpretación del espectador.

En América, su origen proviene de los autos sacramentales que los misioneros franciscanos trajeron a la Nueva España. Otra versión dice que la primera pastorela data de 1530, cuando el fray Juan de Zumárraga, -primer obispo de la Nueva España-, expidió una ordenanza para celebrar una “Farsa de la Natividad Gozosa de Nuestro Salvador”. Una de las más arraigadas tradiciones del mes de diciembre es la representación de las pastorelas.

Las Pastorelas Navideñas son representaciones teatrales del nacimiento de Jesucristo. Las hay también de carácter satírico religioso.

Esta lucha entre el bien y el mal, entre el cristianismo y los siete pecados, los falsos dioses, fue un arma ideal que utilizó la Iglesia católica para adoctrinar a los pueblos autóctonos en las primeras décadas de la colonización de la Nueva España, donde tomó carta de naturalización.

Más tarde, con los autores laicos, las pastorelas navideñas se alejaron de su contenido religioso y adquirieron un carácter más popular, el cual reflejaba costumbres regionales, y formas de vida de las distintas clases sociales de nuestro país.

El principal argumento de una pastorela en México, son las peripecias que viven los personajes de María y José camino a Belén y son el origen de las tradicionales posadas; por otro lado, muestra la lucha entre los pastores y los demonios, que representan los siete pecados capitales, quienes acosan con trampas, tentaciones y les ponen obstáculos a los pastores con el fin de que desistan.

En otras, se exhibe la lucha entre los personajes del arcángel San Miguel y Lucifer, parodiando la interminable batalla entre el bien y el mal, pero siempre con un final feliz.

En Cuernavaca es una tradición representar pastorelas desde aquella puesta escena en la Catedral en el primer cuarto del siglo XVI

P.D. Hasta la próxima

Pastorela tradicional

* Historiador y Cronista de Cuernavaca

 

 

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