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FANTASMAS

Por lunes 15 de octubre de 2018 Sin Comentarios

VERÓNICA HERNÁNDEZ JACOBO

Horacio: ¡Oh, luz y tinieblas!…¡pero ésto es prodigiosamente extraño! Hamlet: ¡Pues dale, por lo mismo, como a un extraño, buen recibimiento! ¡Hay algo más entre el cielo y la tierra, Horacio, de lo que ha soñado tu filosofía. (Shakespeare, Hamlet). Freud decía que el hombre perece por sus propias ideas, más específicamente muere por sus fantasmas, ya que el fantasma que nos habita tras bastidores nos empuja hacia el vacío, cuando los ideales no alcanzan y que la vida se torna insoportable cada sujeto elabora su propio fantasma que lo reduce a nada.
El fantasma también aparece como lo más enigmático del ser, en algún momento el fantasma responde a lo que el otro desea del sujeto, mas aún, qué quiere de el otro del sujeto, pues ni el propio sujeto sabe, y eso genera cierta incertidumbre, pues no saber lo que el otro quiere es muy amenazante, incluso puede fracturar al sujeto psicológicamente.
Nuestro fantasma es tan importante porque es algo que se proyecta en los fenómenos de crianza, somos en la crianza, el producto de los fantasmas de nuestros padres, ¿se dan cuenta que aquí poco entra lo científico?, el modelo de crianza es la escenificación fantasmática de los padres en el ejercicio de sostener a los hijos con vida frente a los peligros externos, o del otro.
Vemos por ejemplo el impacto de la muerte de un ser querido, y cómo este luto fantasmaticamente golpea a los padres, de igual manera el proceso de cuidados de los niños, en este sentido, el fantasma tiene una función necesaria como amortiguador de la realidad o como ficción necesaria para poder soportar la vida y cuando el fantasma falla ya no vale la pena vivir la vida.
Siempre el sujeto puede vivir acosado por sus propias fantasías, hasta enfermarse, esta situación la padecen los hipocondríacos, ya que ellos se inventan enfermedades imaginarias, un día si y otro también. Sin esta invención fantasmática de la enfermedad, su vida no tendría razón de ser, sólo viven en razón de enfermarse, es la parte paradójica de nuestros fantasmas. En análisis el sujeto tiene que escribir su fantasma en forma de narrativa, donde lo inconsciente se entrega como un palimpsesto, para que cada sujeto se invente su propio fantasma, algunas veces esos fantasmas son curativos, traen tranquilidad cuando se describe la trama fantasmática, escribir nuestro fantasma es un aliciente tranquilizador, ya sea en novela, o sobre nuestra propia piel, ya que ésta no se encuentra exenta de fantasmas.
Por ejemplo, si una mujer tiene sobrepeso, la puede perseguir un fantasma de delgadez que intenta realizar en el gimnasio, en los gimnasios abundan fantasmas del cuerpo perfecto, cada espejo del gimnasio va modelando el fantasma del sujeto, como una forma de cumplir con las expectativas de belleza que el otro exige.
Los lienzos de Maggritte, el pintor, son horizontes abiertos hacia el fantasma de cada uno, pinta para nuestros fantasmas, sus escenarios son indicadores fantasmáticos que nos atrapan con su propia ficción, quedando encerrados en nosotros mismos en esas miradas, las miradas vueltas cárceles de nuestros fantasmas.
Los fantasmas nos habitan, algunas veces estos permiten la vida, en otras, nos acosan con sus investiduras, pero nadie escapa a sus propios fantasmas, lo curioso es que parece existir en algunos sujetos un exilio del fantasma, sobre todo en los pacientes psicóticos, en ellos el fantasma cobró vida con una investidura de realidad distinta, podemos decir lacanianamente que el fantasma cobró vida Real, y en lugar de que el fantasma se hiciera presente con sus mistificaciones, aparecen otras peores porque el fantasma cobra vida en el delirio y la alucinación, en el campo de las enfermedades mentales. Cada sujeto va muriendo en su fantasma, supongo que el sicario, imaginariza fantasmáticamente su próxima ejecución, puede por qué no, incluso escenificar el terreno, ver dónde va a cometer su crimen, todo esto no se puede realizar sin la operación de su fantasma, aun en los escenarios más trágicos las premoniciones no son más que delirios fantasmáticos que a todo sujeto acosan.

* Doctora en educación

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