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EL AMOR UN DESAFÍO

Por jueves 15 de febrero de 2018 Sin Comentarios

VERÓNICA HERNÁNDEZ JACOBO

El sacrificio restituye al mundo sagrado lo que el uso servil degradó y volvió profano (…) Al menos hay que destruirlas en tanto que cosas, en tanto que se convirtieron en cosas. La destrucción es el mejor medio para negar una relación utilitaria entre el hombre y el animal o la planta, pero raramente llega hasta el holocausto.
Basta que el consumo de ofrendas, o la comunión, tenga un sentido irreductible a la absorción común del alimento. George Bataille (1949) La Parte Maldita. Estamos en el mes del amor y de la amistad, pero el amor tal como se inscribe en nuestra cotidianidad tal parece que es una reinvención del capitalismo, donde incluso los saberes institucionales predican con este supuesto amoroso para llegar a una república amorosa o una universidad amorosa donde se tapan los conflictos que todo amor esconde.
El amor tal como lo vive el sujeto no siempre es un lecho de rosas y a más enamoramiento, más sufrimiento por que la complementariedad con el otro casi nunca llega, si acaso ratos felices que se disuelven tras sus presencias, parece que el amor se alimentara más de la ausencia que de las presencias, porque las presencias se hacen extimas el uno con el Otro, éxtimo que suena a lastímas.

Muchas veces al objeto amado no lo sostiene el amor sino la angustia de poder perderlo, en ese sentido siempre hay una asíntota en el amor que es la angustia, lo anterior desencadena síntomas visibles, amores tóxicos, dependencias, celos, acoso, humillación, sometimiento, es decir el asesinato del amor por muchos caminos, pero el amor cuando intenta ser esa fuerza poderosa que mueve al mundo entre las parejas queda impotente ante un inconsciente que le exige máxima satisfacción pulsional y el amor se contraría si se dirige al objeto amado, o al goce, ahí el amor se chorrea libidinalmente hablando. El amor mas verdadero no siempre es entre padres e hijos con su pequeña dosis de incesto añadido para darle más colorido al amor. Entonces entre el amor que espero y lo que recojo como miseria amorosa siempre apunta no a la complementariedad de los sexos sino a un soportar tenuemente ese goce masculino que se apaga, recuperándose libidinalmente con la amenaza, la furia o violencia.

El problema con el amor son los ideales bajo los que se siembra, pensamos entonces que el amor ya sembrado florecerá y nos mandará ramilletes de muchos colores, pero recibimos, si bien nos va, sus espinas y algunos que otros troncos, para desmerecer siempre más al otro; la ideología amorosa siempre es conservadora porque instala el principio de pertenencia, de ahí entonces, el amor asfixia, luego esa ideología hace suponer que el amor ideal es la norma, luego vienen todos los males nuestros, querer alcanzar en el nombre del amor al amor normal e ideal es de ilusos, mas no por ello la mayoría de los sujetos buscará amoldarse a esa norma apretadita para ceñir ahí todos nuestros sueños de pseudorealización. El amor eterno es necesario pero imposible de realizar porque todos somos seres mortales, y la muerte esta siempre a la vuelta de la esquina, será por eso que el único refugio seguro que pretende crear el sujeto será su nido de amor, como barrera infranqueable pero muy débil que tensan los lazos a su destrucción.

Hace falta entonces un amor menos tonto, más lucido, y que la pasión se ponga no en la esperanza ni en el Juan, sino en el propio sujeto, para hacernos menos víctima del Otro, que de eso casi ningún enamorado escapa, a esto Lacan le llama la comedia de los sexos. Claro que no tiene nada de malo que la mayoría de los sujetos intenten hacer del amor un puerto seguro, algunos lo hacen para escapar a su mediocridad, otros para realizar sus planes, algunos más suponiendo que ahí estará por siempre la satisfacción, pero cada uno alimenta su dosis de creencia, es decir que el amor es la pasión y no Cristo quien enciende la creencia, así como dice el estribillo: este amor apasionado anda todo alborotado por volver, voy camino a la locura…. la creencia y la locura son las dos formas necesarias que produce el amor y otras tantas más sintomatizaciones.

* Doctora en educación

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