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DE CÓMO HERNÁN CORTÉS LLEGA A MÉXICO

Por lunes 15 de enero de 2018 Sin Comentarios

CARLOS LAVÍN FIGUEROA

Cortés nace en Medellín, Extremadura en 1485. En 1499 va a estudiar latín y principios legales en la Universidad de Salamanca. En 1501 abandona los estudios, regresa a Medellín y aprende el oficio de escribano. En 1504 viaja las Antillas, llega a Santo Domingo, tenía 19 años, se dedicó a ganar dinero y a estar envuelto en continuas aventuras amorosas hasta que junto a Diego Velázquez se distinguió en la pacificación de la isla, lo que le valió, junto con sus conocimientos de latín, para que Nicolás de Ovando gobernador de la isla le diera la escribanía de la villa de Azúa y algunos indígenas.
Estando en ese lugar, Cortés tiene un sueño que lo quita de la pobreza, se ve cubrir de ricas ropas y servir de mucha gente extraña, llamándole con títulos de gran honra y alabanza. A sus amigos contó “que había de comer con trompetas o morir ahorcado”.
En 1509 Diego Colón, hijo del Almirante, sustituye a Ovando. En ese tiempo se construía su gran alcázar en Santo Domingo levantado en lo alto de una colina, en la desembocadura del río Ozama y frente al mar que seguramente impresionó al joven Cortés, lo que tal vez valió para despertar sus deseos y posteriormente construir su villa en Cuernavaca, en lo alto de una colina, pero con vista a las escarpadas montañas de Tepoztlán y a los esplendorosos volcanes.
En 1511, Diego Colón, ordena la conquista de Cuba a Diego Velázquez y Cortés va con él como uno de los asistentes. Posteriormente Cortés sale de Cuba a tierras mexicanas el 18 de febrero de 1519, lo manda el gobernador de la isla, Velázquez, a hacer un reconocimiento del imperio conocido como Culúa -hoy Ulúa- y el rescate de náufragos de viajes anteriores. Velázquez ve mucho interés personal en Cortés, intenta cancelarle el viaje, se arrepiente, le retira los apoyos y prohíbe le vendan provisiones.
Cortés vende sus propiedades, consigue aportaciones de sus amigos y contrae deudas, se aprovisiona clandestinamente.
En contra de la voluntad de Velázquez, quien hace varios intentos por detenerlo, convence a sus captores de aliársele incluso algunos familiares de Velázquez y sale rumbo a México; van con él 300 europeos y 250 ayudantes nativos en varios navíos, algunos caballos, mosquetones, pocos cañones. Cuando Velázquez se entera que Cortés levantaba anclas va a la playa a todo galope y le grita “¿Cómo compadre, así os váis? ¿Es buena manera de despedirse de mí? A lo que respondió Cortés: “Señor, perdone vuestra merced porque estas cosas y las semejantes antes han de ser hechas que pensadas. Y el gobernador no tuvo que responder, quedo pasmado”.
La conquista y la fundación de la Nueva España fueron empresas personales y muy particulares de Cortés, él, le puso este nombre y más tarde con apoyo del rey, en mayo de 1524, llegarían los doce franciscanos a evangelizar y ayudarle a organizar esta nueva nación.
Después de tocar otros sitios, llega a la hoy Veracruz en 1519, un 21 de abril por la noche. Al día siguiente, el 22 de abril, un Viernes Santo desembarca; tenía 34 años. Lo recibieron los señores del lugar, súbditos de Moctezuma que querían saber cuáles eran sus intenciones, razón por la cual le entregaron ricos obsequios en oro, arte plumario y piedras finas. Cortés al ver el valor de ellos, además por discrepancias con Velázquez y los adeudos contraídos para esa expedición y entre otras razones, decide quedarse por su cuenta para llevar a cabo la conquista de estas tierras, rompiendo todo vínculo con Velázquez, con quien tenía fuertes discrepancias; así como por los adeudos contraídos para esa expedición entre otras razones.
Partió a conquistar México-Tenochtitlán, capital de los azteca, y así pasar a ser él, quien sometiera ese inmenso territorio, siempre en busca de riquezas como el oro, la plata y tierras. Todas las futuras conquistas de pueblos, unas pacíficas, otras por armas siempre las hizo a nombre del rey Carlos de España al que siempre le fue leal.
Después de muchos avatares se le alían indígenas y llega por fin a la gran Tenochtitlán. En principio Moctezuma trató de disuadirlo para que no entrara a la ciudad, pero no pudo convencerlo. Los ricos presentes que le enviaba el emperador para convencerlo de que se regresara sólo aumentaban los deseos de Cortés de llegar a México. Moctezuma y Cortés tienen su primer encuentro en son de paz, pero con sus ejércitos a punto de batalla.
El martes 8 de noviembre de 1519, los soldados de Cortés y sus aliados indígenas avanzan hacia “la Gran Temixtlán” -así le llama Cortés- la ciudad más grande del mundo en esa época, así se realiza el primer encuentro del señor azteca y del capitán español.
Moctezuma lo hospeda en el gran palacio de su fallecido padre Axayácatl. Ya en el palacio, al buscar un lugar para hacer un altar, descubre una puerta oculta y dentro un inmenso tesoro y decide no tocar nada “hasta ver otro tiempo”.
Moctezuma aceptó ser bautizado y declarado súbdito de España, donde todavía viven sus descendientes, los condes de Miravalle.
A los españoles se les dieron gran cantidad de presentes y sobrevino un enloquecido saqueo. Las joyas, adornos e insignias que les fueron regalados y otros arrebatados fueron destruidos, fundieron las finas piezas de oro en barras, los mosaicos y arte plumario fueron quemados por no serles útiles, no sin antes arrancarles las piedras preciosas y adornos de oro. Las barras de oro fueron fundidas de tal forma que se adaptaran a la cintura para portarlas los conquistadores en todo momento, ya que entre ellos mismos se robaban.
Por si fuera poco, en ausencia de Cortés, durante un festival religioso el 20 de mayo de 1520, Pedro de Alvarado decidió saquear a los indios nobles ataviados con sus mejores joyas y ordenó a sus soldados una matanza en el Templo Mayor para apoderarse de ellas. Más de 1,000 nativos fueron muertos y antes que transcurriera una hora toda la ciudad estaba levantada en armas. El emperador es tomado rehén por los hispanos y muere apedreado por su propio pueblo. Ya no les servía.
Cortés regresa y encuentra convulsionada la Gran Ciudad. A partir de estos hechos se dan una serie de batallas. Los españoles y sus aliados tlaxcaltecas son cercados y deciden huir sigilosamente con todo el tesoro encontrado y arrebatado a los nobles en la noche que se conoce como la Derrota de la Noche Triste el 30 de junio de 1520 bajo fuerte lluvia y granizada.
En su huída de la gran ciudad por las calzadas que atravesaban el lago fueron sorprendidos, perseguidos y atacados por los aztecas; fueron dejando el inmenso tesoro que cargaban algunas yeguas, caballos y tamemes tlaxcaltecas, lo que no pudo cargarse en bestias lo llevó encima cada uno y al hundirse en el fango del lago por el peso del oro, lo fueron abandonando para salvar sus vidas. Eran siete u ocho mil hombres los que huían de la ciudad, de los cuales unos seiscientos eran españoles y todos éstos cargados de oro, además de algunos indígenas.
A Moctezuma lo sucede Cuitláhuac, décimo señor de México. Éste muere de viruela -epidemia que dejaron los españoles en la ciudad- unos meses después, el 25 de noviembre y lo sucede Cuauhtémoc, undécimo señor de México Tenochtitlán, que sería último emperador azteca.
En el lapso en que entran pacíficamente los españoles a Tenochtitlán y la reconquista por las armas de la gran ciudad, llegaron entre julio de 1520 y abril de 1521 otros navíos y armadas con mas huestes, estos se sumaron a los que llegaron con el conquistador, algunos venían con órdenes de Velázquez a suplirlo y regresarlo preso a Cuba, a todos convenció de que se le aliaran. En total, según Richard Konetzque eran 1772 hombres. De estos, para sitiar la gran ciudad 900 fueron con Cortés y 872 se quedaron repartidos en los pueblos conquistados para evitar sublevaciones, pueblos a los que sometieron para que se les aliaran en la reconquista de la Gran Ciudad, entre ellos Cuernavaca.
Por sus aportaciones a la corona española que incluían territorios varias veces más grandes que España, Cortés fue premiado por el rey con el título de marqués, e inmensas posesiones que conformarían su marquesado independiente con sede en Cuernavaca.

El marquesado no era una sola unidad territorial, se conformaba por nueve parcialidades, de las cuales la de Cuernavaca era la más extensa, abarcaba prácticamente todo el ahora estado de Morelos, menos el sur centro donde estaba ubicado el Mineral de Huautla, productor de oro que se lo reservó la corona española. Cortés las reorganizó en siete alcaldías mayores, la de Cuernavaca siguió siendo la mayor de todas y sede de su marquesado.

* Historiador y cronista de Cuernavaca

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