Nacional

Heraclio Bernal, asalto a la diligencia

Por domingo 31 de diciembre de 2017 Sin Comentarios

JOSÉ CARLOS IBARRA

Qué es aquello que relumbra por todo el camino real?

Son las armas de dieciocho que trae Heraclio Bernal”.

Romance popular, en “Lecturas “Sinaloenses” de Alejandro Hernández Tyler.

Independientemente del relato familiar, sobre el suceso al cual voy a referirme, en el que mi abuelo paterno, Rafael S. Ibarra Gastélum, entonces diputado por el Distrito de El Fuerte, fue uno de los protagonistas, posteriormente lo corroboré en fuentes dignas de fe.
En noviembre de 1964, tuve acceso al archivo particular de don Rafael López Mallen, distinguido fuertense, uno de cuyos apuntes utilicé –previa autorización- para escribir breve nota, parte del contenido de la Revista “TURISMO”, de Los Mochis, de la misma fecha, en su edición especial dedicada a El Fuerte, con motivo de la celebración del 400 Aniversario de su fundación. Dicho apunte, hacía mención del transporte de las llamadas “Diligencias”, de aquella época, las rutas que cubrían, distancias aproximadas de las postas, para la remuda de los animales, así como uno de los asaltos por Heraclio Bernal, al medio de transporte citado, la nota de referencia decía así:
Entre los accidentes notables ocurridos a la “Diligencia” de El Fuerte al Sur, se recuerda que entre Mazatlán y Culiacán, el legendario Heraclio Bernal, perpetró un asalto, habiendo resultado herido el pasajero Sr. Don Rafael Ibarra, que venía de México, y muerto el SOTA, Don Arnulfo Carigay, ambos originarios de esta ciudad.

Cítase también el hecho de que en esta ocasión, entre los pasajeros venía un matrimonio, habiéndose distinguido por su valentía y entereza, la esposa, suministrando parque y auxiliando en la defensa; se dice que en un acto  de caballerosidad, el célebre bandolero elogió la conducta de aquella dama.
Igualmente, haciendo alarde de cortesía e hidalguía obsequió su arma personal que usó en el asalto, al herido Sr. Don Rafael Ibarra, arma que conserva uno de sus descendientes.
Ya radicando en Culiacán, adquirí el libro “¡AQUÍ ESTA HERACLIO BERNAL”!, del escritor poblano Fausto Marín Tamayo, de la Colección Rescate 16 de la UAS 1982 (pág. 27), que dice:

“Pero no siempre se puede perpetrar un atraco sin otros riesgos que los eventuales. Entre los pasajeros se encuentran ocasionalmente algunos de corazón bien puesto que, a la vista de los asaltantes, se defienden con valentía hasta agotar las municiones, caer víctimas voluntarias, o frustrar los intentos de los asaltantes. Este tipo de hombres decididos a jugarse el destino a punto de balas, son bien vistos por Heraclio y les demuestra su consideración ya sea dejándolos proseguir tranquilamente la marcha, sin tocar un solo real de sus faltriqueras, o como máxima prueba de distinción, obsequiándoles algún simbólico recuerdo. Un ejemplo certificado de lo anterior, puede encontrarse en el parte rendido a la prefectura de Culiacán por el director político de Elota, Fausto Leal, el primer día de mayo de 1883. Declara que en un punto del camino, que por aquel entonces corría entre la capital del estado y Mazatlán, casi a la vista de las poblaciones citadas, Bernal asaltó la diligencia ordinaria, habiendo encontrado feroz oposición de parte de Benjamín Hill, que viajaba en compañía de su esposa; de Rafael S. Ibarra, diputado por el distrito de El Fuerte; y de José de Gracia, empleado de la empresa. En el tiroteo murió de Gracia, y resultaron heridos Hill e Ibarra, los que resistieron el embate bandoleril hasta quemar los últimos cartuchos. Bernal protegió la vida de Hill al igual que la de Ibarra, al que obsequió una de sus pistolas”.

El arma, cuya foto ilustra este relato, la conserva uno de sus descendientes.

* Periodista sinaloense

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