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AMOR, LOVE, AMOUR Si el amor no es bello ni bueno, ¿será feo y malo?

Por miércoles 15 de noviembre de 2017 Sin Comentarios

MARÍA TRINIDAD LÓPEZ LARA

Ciertamente no, el no ser bello ni bueno no implica necesariamente el ser feo y malo, como el no ser sabio no implica necesariamente ser ignorante. Entre belleza y fealdad, bondad y maldad, como entre sabiduría e ignorancia, hay términos medios, y éste es el caso del amor. Por ello, no tiene que considerársele, como hace la opinión común, como un gran dios ya que no puede negársele a los dioses la belleza y la bondad. No es un dios, ni un mortal, es un gran daimon, un intermediario entre dioses y mortales. La idea es sencilla, el amor es el camino, el nexo de unión con aquello que llamamos perfecto, divino, hermoso, sirve de enlace y comunicación llenando el vacío que existe entre lo visible y lo invisible.
Por amor somos capaces de hacer y vivir aquello que el cuerpo biológico no puede concebir, es lo heroico, por ejemplo, por amor uno deja su tranquilidad y comodidad y entrega su vida al servicio de los demás, ya sea curando a enfermos, enseñando a niños. La actitud de servicio puede empezar por barrer un suelo, o saber escuchar, o resolver un problema ecológico, social, o poner un poco de belleza física, de cortesía, son dictados de la conciencia, del corazón que no vienen del materialismo egoísta sino del Amor.
Sin duda alguna el amor es potencia porque multiplica lo mejor que tenemos y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo, el amor es uno de los aspectos más importantes en nuestra vida y está presente de manera cotidiana en nuestras conversaciones. Hay innumerables películas y canciones sobre amores felices y desgraciados, innumerables veces, las lágrimas o la emoción nos embargan por razones de amor. Sin embargo, el hombre y la mujer de nuestra época no conciben al amor como una tarea pendiente, como algo para aprender; sólo es un sentimiento espontáneo: el enamoramiento o el deseo sexual. Pero, ¿a qué llamamos amor? En la mitología griega Afrodita era la Diosa del amor, la mitología como referente es una historia fabulosa de dioses y héroes de la antigüedad, conjunto de mitos de un pueblo, conjunto de teorías de las personas para demostrar el paso de su existencia a través del tiempo, esta mitología griega se desarrolló plenamente alrededor del año 700 a.c con varios rasgos distintivos ya que los dioses griegos se parecían exteriormente a los seres humanos, revelando también sentimientos humanos, no incluían revelaciones especiales o enseñanzas espirituales, se acentuaba el contraste entre la debilidad de los seres humanos, y los grandes y aterradores poderes de la naturaleza. En un mundo como la Antigüedad, en el que las relaciones sexuales no eran consideradas como algo pecaminoso ni negativo, el ámbito de influencia de la diosa Afrodita era amplio y variado, lo que explica la gran atención que recibió esta diosa, tanto desde el punto de vista del desarrollo de sus mitos como de la aparición de todo tipo de cultos. En mefecto, Afrodita fue una de las divinidades más veneradas en la Antigüedad, contando con grandes templos en las principales ciudades y santuarios. Tal fue la fuerza de esta diosa que acabó por absorber a todas las divinidades menores con las que compartía algún tipo de ámbito, en un complejo proceso de sincretismo religioso que dio lugar a una gran variedad de cultos y advocaciones diferentes de la misma Afrodita. Todos los escritores antiguos están de acuerdo en que Afrodita no tuvo infancia, sino que nació ya siendo que adulta, con sus formas físicas maduras y listas para ser deseables por todos los mortales y los inmortales. Si nos situamos en los conceptos de Amor, Love, Amour, en la época del romanticismo la palabra “amor” tenía verdadero significado, era un auténtico sustantivo que nutría los versos de aquel entonces. Las reflexiones sobre cuestiones románticas, de pareja, relaciones amorosas, de matrimonio, de amor, entre otros; tiene un sólo objetivo muy definido, meditar, pensar o reflexionar sobre un hecho en particular que ocurre en nuestra vida, ya sea, directa o indirectamente. El mito del amor romántico incluye diversas creencias, como que el amor es lo más importante en la vida y por eso requiere de total entrega e incluso sufrimiento, que el amor es posesión, estando los celos justificados si de verdad hay amor, o que existe una persona predestinada como pareja en la vida y que hay que preservarla a toda costa “porque el amor es lo único que puede dar la felicidad, el amor lo puede todo”. El amor un realismo mágico, ya que la magia es la emoción más poderosa del universo, nos eleva, transmuta, expande y reconecta con el sentido sagrado de nuestra existencia humana sobre esta tierra. Cada persona tiene una idea del amor verdadero, o sea, de lo que esa persona considera, quiere o necesita del amor o de otro ser humano. Uno proyecta un mundo de fantasía porque el amor está asociado a cosas lindas, buenas, perfectas, el amor pertenece al lado amable de la vida y todos queremos que nuestras vidas sean amables, amorosas y dulces” Sin embargo, cuando iniciamos una relación de pareja, nunca nos pasa por la cabeza que podríamos llegar a ser víctimas de maltrato. Es triste, pero el deseo de “mantener el control” sobre algunas situaciones hace que muchas parejas caigan en el profundo abismo de la violencia doméstica y, por lo general, cuando se permite la violencia, salir de ella es cada vez más complejo. La mayoría de las parejas hablando de la actualidad, no se dan cuenta de la situación porque seguramente vivieron violencia en su infancia y la consideran una conducta normal. El amor es ciego ya que hay parejas que creen que una relación significa posesión, control y dominio. Pero todo acto que implique someter o devaluar a otra persona es violencia. El amor en la familia es otra de las vertientes de esta línea de pasajes sobre el amor ya que es en el seno familiar donde se deben cultivar los valores del ser humano, enseñarlo a pensar, a profundizar, a reflexionar, hacerle ver y sentir que el respeto es el guardián del amor, así como la honradez, la generosidad, la responsabilidad, el amor al trabajo, la gratitud, etc. Es ahí en la familia, donde nos invitan a ser creativos en el cultivo de la inteligencia, la voluntad y el corazón, para poder contribuir y abrirnos a la sociedad preparados e íntegros. El amor de la familia por tanto debe también trasmitirse a la sociedad, porque el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites. Fuente (Libro de nuestros Hijos, Filosofía, apuntes y lecturas).

Por una mirada, un mundo;
Por una sonrisa, un cielo;
Por un beso……, ¡Yo no sé
Que te diera por un beso!

* Directora Universidad de Occidente, Unidad Guamúchil

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