DestacadosNacional

Extrañaremos a Los Devoralibros

Por jueves 31 de agosto de 2017 Sin Comentarios

devoralibros

Por: Miguel Ochoa

Llegó el último día de Los Devoralibros, el círculo de lectura infantil que el Centro Estatal de las Artes Tijuana hizo el favor de guarecer, promover y organizar en sus bellas instalaciones. Y llegó ese día que les refiero, con la velocidad de una neblina que, apenas sintiéndose, inunda por completo la noche.

Cada martes, de julio y agosto, de tres a cinco de la tarde, y todavía con los músculos relajados de las vacaciones, niños y niñas corrían para adentrarse en dos lugares: el poliforo, o la sala de lectura del CEART. Llegaban corriendo, con un libro imaginario bajo el brazo, de la mano de sus madres, tutoras u responsables, para integrarse a Los devoralibros 3Devoralibros.

Los niños eran Devoralibros, seres infantiles que poseen el poder de leer más allá de la imaginación y la realidad; más allá de la sencillez o la complejidad; a una gran distancia de la obligación y cercanos al país del libre albedrío. Los niños son Devoralibros, usuarios inmiscuidos en realidades alternas que abarcan con su ojo omnisapiente una justificación a la existencia cargada de juegos, alteraciones y poesía. La más tierna poesía.

Junto a Jazmín Lozada, diseñadora de la programación bibliográfica de dicho Círculo de lectura, dimos rienda suelta a juegos e improvisaciones para confrontar la aburrición mediante actividades de fomento lector. Los valores morales, los dilemas éticos y la exploración de las diversas inteligencias según la teoría de Howard Gardner fueron la base de Los Devoralibros, pues consideramos que la responsabilidad del lector -o al menos del socialmente activo- está relacionada con hacer de la lectura una herramienta de cohesión social, creatividad y desarrollo cognitivo.

Los Devoralibros integrado en el Centro Estatal de las Artes fue un grupo dinámico con muchos alumnos de rotación, por lo que la mayoría de las ocasiones hubo asistentes cuya sesión era su primera vez. Lo que nos enseñó una importante asignatura: la humildad pedagógica. Empezar y empezar de nuevo, como si fuera la primera sesión, para que todos tengan la misma oportunidad. Y esforzarnos en explicar las actividades claramente para que los niños con más tiempo no sintieran desesperación. Empezar y empezar de nuevo, decir lo mismo, cada vez mejor, para que todos entiendan y los que ya lo hayan escuchado, que aprendan algo nuevo.

Fueron semanas llenas de cambios que nos obligaron a alterar un poquito el orden de las lecturas. Las lecturas tienen un momento específico, incluso puede depender del clima o del ambiente político qué tanto es apropiado un libro. Nosotros modificamos las actividades grupalesdevoralibros 2 dependiendo de quiénes nos visitaban y qué niños volvían otra vez. Era un lazo de estirar, tensar y relajar, y nada más raro: era una técnica nos devolvía la energía necesaria y suficiente para seguir amando la enseñanza y aprender de ella, aprendiendo.

Los niños nos enseñan tantas cosas, con tanta aserti vidad y eficacia, y la poesía con la que hablan, cual si fueren pequeños lingüistas blandiendo el lenguaje por una causa mayor que ellos mismos, que es el descubrir universal de cualquier cosa que pueda formularse en pregunta y articularse en su discurso, su gran y pequeño discurso. Jazmín Lozada denominó al momento en que un niño se llena de ideas para escribir como: escrimentum.

No cambiaríamos nuestro verano. Este fue perfecto, con los niños de Mar de Ilusión, con Mary Olivas; con los invitados y la calidad organización de Ana Karina Balderrábano, con las niñas Samaniego: María y Eva; la familia Acosta: Katherine, Nicole y Max; nuestros queridos Noemí e Isaac. Nada cambiaríamos
y los vamos a extrañar muchísimo. Extrañaremos mirarlos argumentar sus ideas, compartir sus historias y la pena que les daba leer el público. Los Devoralibros siempre es un grupo que nos hace sensible, que les hace sensible. Y eso es mucha ganancia.

* Mediador de lectura y director de Página en Blanco.

Otras entradas

Deja un comentario