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Inés Arredondo encontró su río subterráneo en Mocorito

Por domingo 15 de enero de 2017 Sin Comentarios

Por: Juan Carlos González Gastélum

“He vivido muchos años sola, en esa
inmensa casa, una vida cruel y exquisita.

Es eso lo que quiero contar: la crueldad
y la exquisitez de una vida de provincia…”

La casa esa en la queInes arredondo Inés Arredondo encontrara su inspiración para una de sus más grandes obras estaba pletórica. Venidos de distintos rumbos, de distintos estratos, pero todos interesados en escuchar la conferencia sobre la más grande ejemplificación de las letras en Sinaloa.

Ante ese selecto público, tomó la voz la Maestra Lilia Inzunza Gil, quien, con sus palabras, siempre atinadas, abrió ese momento en el que la Maestra Silvia Molina, una mujer, grande también en el tema literario, narradora, ensayista y editora, Presidenta del Seminario de Cultura Mexicana nos ofreciera con una muy ilustradora charla, aspectos relevantes sobre la vida, obra y mucho más de Inés Arredondo.

Antes de la intervención de la Maestra Molina, el Dr. Juan S. Avilés intervino para hacer una breve semblanza sobre la invitada. Así pues estuvo con nosotros toda una figura en el ámbito de las letras: En 1977 fue acreedora del Premio Xavier Villaurrutia, por su novela La mañana debe seguir gris. Fue becaria del Centro Mexicano de Escritores, y del International Writing Program de la Universidad de Iowa. Estados Unidos, entre otros aspectos curriculares.

Parte de su obra ha sido traducida al inglés, al francés y al alemán. Entres sus textos destacan las novelas: Ascensión Tun (1981), La familia vino del norte (1988), Imagen de Héctor (1990), El amor que me juraste (1998); los libros de cuentos: Lides de Estaño (1984), Dicen que me case yo (1989) y Un hombre cerca (1992). También ha escrito ensayo y literatura infantil.

La fecha no podía ser más propicia, el dos de noviembre es además aniversario de la muerte de Arredondo.

A pesar de ser una escritora que no escribió mucho, aún así, es una escritora de mucha calidad, destacó por ello entre los escritores de la mitad del siglo XX; ferviente admiradora de Unamuno; en la ciudad de México se empapó de la cultura en todos sus ámbitos. Así también fue admiradora de José Clemente Orozco. Su familia tuvo muchos desacuerdos, quizá por ello sus episodios maníaco-depresivos y tal vez por ello su abuelo se convierte en quien la apoya para realizar sus estudios en la capital del país.

Aunque no le gustaba estar en Sinaloa, sí disfrutaba sus vacaciones en El Dorado, en una hacienda propiedad de su abuelo.

Muchos de sus relatos están situados en ese ambiente campirano, lleno de espacios y personas cercanos a ella y escribe sobre conflictos humanos, separaciones, muertes, desencuentros.

Trabajó en un principio como editora o correctora de la Revista Mexicana de Literatura, entre puros hombres que influyeron en ella para que siguiera escribiendo como lo había venido haciendo.

Se cuenta que Inés Arredondo estuvo en nuestro terruño a invitación del Dr. José Ley Domínguez, en esas tertulias culturales que han mantenido a Mocorito como La Atenas de Sinaloa; en esa visita, Inés conoció la casona que fue propiedad de una de las familias más ricas de la región en los tiempos de la abundancia comercial, agrícola y minera y se impresionó al ver cómo el río estaba casi al pie del bajío que por naturaleza hay en esas construcciones que son la orilla norte del poblado.

La casa que hoy alberga un histórico mural, fue propiedad de Don Nabor Sánchez, fue el motivo principal de su inspiración, su magnificencia fue impresionante y lo sigue siendo para quienes la visitan. Ahí en esa casona Inés entró en un trance profundo y las musas se hicieron presentes.

Las pasiones que sometían a esta gran mujer es la temática del cuento que nos trae a escribir esta entrega, lo blanco y lo negro, El Río subterráneo oculta además la enfermedad, la locura, que se alimenta de las angustias que vivió durante su infancia y juventud, esas tribulaciones quizá fueron motivadas por el ámbito familiar, en el que las separaciones, traiciones, frustraciones con sus fraternos fue la constante.

Aquí está la casa del Río Subterráneo de Inés Arredondo. En Mocorito, donde a pesar de los pesares la magia cobra vida en cada detalle y en cada rincón, en sus arcos, escalones y paisaje. Y se siente, cobra vida y fluye como ese río de emociones que Inés nos regaló en el cuento que le diera mayor gloria.

* Catedrático UAS Campus Mocorito

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