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Novelista, historiador y compositor musical CRESENCIO MONTOYA CORTEZ

Por miércoles 30 de noviembre de 2016 Sin Comentarios

Por: Teodoso Navidad Salazar

novelistaAbogado y economista, maestro universitario y cronista nato, historiador, miembro de la Asociación Nacional de Cronistas de Ciudades Mexicanas, de la cual ya fue presidente, Crescencio Montoya Cortez, es hombre excepcional. Sus trabajos literarios como la novela La Polla de Heraclio (que refiere a algunos pasajes sobre la vida de Heraclio Bernal), han sido editados en varias ocasiones por instituciones culturales para beneplácito de los lectores.

Crescencio nació en La Cananea, antigua hacienda, en el municipio de Angostura el 24 de febrero de 1952. Fueron sus padres Don Celso Montoya Peñuelas y Rosario Cortez quienes procrearon también a Francisca, Carmen, Celso, Silvano, Sidronio y Zenaida.

Este destacado angosturense, casó con la maestra María Luisa Castro Juárez, de cuyo matrimonio nacieron Rita María y Crecen Paola y fincó su residencia en el antiguo pueblo de Alhuey, en el municipio de Angostura.

Comentó que a los nueve años, aún no sabía leer, pues en la Hacienda no había escuela. La más cercana estaba en la comunidad de La Ilama, y fue allá donde terminó su instrucción primaria a los 15 años y la secundaria cursada en la ciudad de Angostura la concluyó siendo prácticamente un joven de 18 años. “Todos los días iba a Angostura, a veces a pie, o a veces caminando, de raite o en bicicleta”- expresó Crescencio en son de broma.

Señaló que con el apoyo de la distinguida dama doña Sara Mc´Conegly, pudo realizar estudios de bachillerato en la preparatoria Central de la Universidad Autónoma de Sinaloa. Posteriormente se tituló como licenciado en economía, realizó la especialidad de español y se licenció como abogado, en la Centenaria Casa Rosalina. Siempre buscando la superación personal y académica, concluyó la maestría en Historia. “Todo lo anterior se dice ahora, muy fácil, con mucha tranquilidad, pero fue sumamente difícil -comentó nuestro entrevistado, quien ahora adopta una expresión seria en su rostro moreno.

Mis motivos de superación eran fuertes. Mi madre me dijo un día, que no debería dejar de estudiar, que no quedaba otro camino, pues debe saber que tuve un problema en una pierna y en la columna. Claro que eso, no fue ni ha sido impedimento, para que yo sea un hombre de acción y hoy un maestro jubilado.

Lo que para algunos pudieran ser minucias, no lo son para Crescencio Montoya Cortez. Su vida ha estado ligada siempre a la historia regional, que es su especialidad. Es un hombre muy curioso, observador y reflexivo. Le gusta la investigación y va al lugar de los hechos. Busca en archivos, obtiene testimonio y siempre está escribiendo. “Cada día que pasa, somos parte de la historia. Yo recuerdo cuando con arco y flecha, cazábamos iguanas, pájaro, conejos, víboras, etcétera, eso era parte de nuestra alimentación, ahora son otros tiempos.

Me tocó andar atrás otras veces adelante jalando el arado, y ahora ya ves, la técnica, ha desplazado estos instrumentos de trabajo, quedando lejos los bueyes y carretas, donde llevábamos el garbanzo a los patios de la hacienda a desgranar, todos esos pasajes los he ido recogiendo, para que quede registro, y no se pierda la memoria histórica para que las nuevas generaciones sepan de donde vienen sus ancestros y como sobrevivieron”.

Más adelante Crescencio comentó- Te confieso que de niño, antes de saber leer y escribir, inventaba relatos, por ello mi padre me bautizó con el mote El Viro, sobrenombre que tenía un tío mío, que era conocido por ser uno de los más mentirosos de la región de Angostura. Mi padre escuchaba las historias y relatos que yo le contaba, y cariñosamente me decía que yo era más mentiroso que tío Viro, por lo que mi nombre artístico es ese- expresa entre risas mi entrevistado.

Obligado por las circunstancias- sigue platicando Crescencio Montoya Cortez, al terminar la maestría en historia hubo que hacer investigaciones muy serias y escribí sobre el Archivo Parroquial de Culiacán, que
me publicó la revista Clío, órgano de difusión de la Facultad de Historia; mis trabajos fueron también publicados en el periódico El Universitario, El Debate y Noroeste, así como en la revista de la Dirección General de Publicaciones de México.

Montoya Cortez, ha sido reconocido por sus aportaciones a la música, la historia y a la academia, por lo que posee un sinfín de diplomas, que penden de las paredes de su estudio. Ha sido declarado huésped distinguido por los gobiernos de Guerrero, Jalisco, Guanajuato, Puebla, Ciudad de México, Chiapas, Morelia, entre otros, así como por los ayuntamientos de Taxco, Culiacán, Mazatlán, Salvador Alvarado, El Fuerte, Ciudad Obregón, Guadalajara, por mencionar algunos.

Montoya Cortez, produjo y dirigió un programa de televisión llegando a las 600 ediciones televisivas, siempre divulgando la historia de la región del Évora. Sus trabajos han girado siempre en torno a las familias angosturenses, hombres ilustres y todos aquellos que por su obra social, se han quedado en el imaginario sinaloense.

Actualmente trabaja arduamente para legar una gran biblioteca a los estudiantes e investigadores de la región, con sus propios recursos; entre libros digitalizados y en papel, este proyecto ha sido bien recibido por la sociedad a la que ha servido sin reservas nuestro amigo Crescencio Montoya Cortez.

Crescencio compositor y cantante

Hablemos de música, le digo a mi amigo. “Creo que me pegaste en la pata de palo- dejando escapar libremente la risa”. Respira profundo y luego continúa. Me ha gustado siempre el escenario. De estudiante siempre participé en cuanto evento se presentaba, con poemas y canciones mías. Te diré que como un caso poco común, en mi familia somos tres compositores y a los tres nos han grabado nuestros trabajos musicales.

¿Cómo te dio por componer corridos? Bueno en la etapa en la que fui animador y presentador del dueto Miguel y Miguel, estuvimos en plan de trabajo, en un lugar X, allá por la sierra, por ahí se corrió la versión de que yo componía canciones, y a alguien se le ocurrió que le compusiera uno. Pero no creía que pudiera hacerlo, así que tuve que escribirlo, ya que el que lo demandaba, me puso una pistola 45 milímetros, cerca de la cabeza. Hice el corrido y fue un éxito. Ahí me di cuenta que podía producir de manera profesional.

Miguel y Miguel, valoraron mi trabajo y empecé a componer para ellos, y hasta hoy creo que me han grabado más de cuarenta canciones; entre las que más destacan son El Moro y La Mora, que fue un exitazo, pues en su primera grabación tan sólo con Miguel y Miguel, se vendieron más de 350 mil copias, amén de otros grupos y bandas que lo han grabado; los arreglos de Sonora y sus ojos negros, son míos y también son un éxito. Me han grabado Los Tigres del Norte, Joel Elizalde, Los compadres de Sinaloa, Los ayudantes, Los Agricultores de Los Ángeles, Chayito Bojórquez, y muchos grupos de allá de la Unión Americana.

Hoy La Voz del Norte, comprometida con toda manifestación cultural, reconoce el talento de Crescencio Montoya Cortez, deseándole larga vida, para que continúe por el sendero cultural de Sinaloa, llevando sus letras, sus canciones y su alegría por las veredas de la patria. Salud hermano!.

* La Promesa El dorado, Sinaloa, noviembre de 2016.
Comentarios y sugerencias a teodosonavidad@hotmail.com

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